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Exilios Políticos del Cono Sur en el siglo XX

Exilios Políticos del Cono Sur en el siglo XX

Universidad Nacional de La Plata
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación

Universidad Nacional de La Plata
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
Maestría en Historia y Memoria
Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales
Centro de Investigaciones Sociohistóricas
PRIMERA CIRCULAR
Jornadas de trabajo sobre 
Exilios Políticos del Cono Sur en el siglo XX
Agendas, problemas y perspectivas conceptuales
La Plata, 26, 27 y 28 de septiembre de 2012
Universidad Nacional de La Plata
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
Calle 48 e/ 6 y 7
La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina
Surgida a partir de las Jornadas de presentación de proyectos Exilio y Política
realizadas en agosto de 2010 en la Universidad Nacional de La Plata, esta
convocatoria se propone profundizar en la circulación y conocimiento de los
trabajos que actualmente se están desarrollando en distintos ámbitos y unidades
académicas sobre los procesos de exilios políticos que afectaron a Brasil,
Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay durante la segunda mitad del
siglo XX. El objetivo central de estas Jornadas de Trabajo es constituirse en un
espacio de diálogo, discusión y debate acerca de distintos problemas y
dimensiones a los que se enfrentan los investigadores de los exilios políticos
del pasado reciente en el Cono Sur de América Latina. Uno de los propósitos
de este espacio consiste en avanzar sobre una mirada comparada de los
distintos procesos exiliares del Cono Sur, abordando a esta región como
espacio de expulsión de migrantes políticos -y que tuvo a diferentes países del
mundo como destino-, a la vez que fue ella misma receptora de otras
experiencias de destierro. En este sentido, se propone integrar las perspectivas
de análisis de casos por país con aquellos estudios preocupados por el abordaje
de estos procesos en clave comparativa y, al mismo tiempo, en escalas locales,
internacionales y transnacionales, a fin de avanzar en una agenda regional de
temas y problemas que constituyen a este campo de estudios. Asimismo, se
propone abordar los exilios desde una perspectiva compleja, interdisciplinaria,
integrando variables como la identidad, el género o las experiencias etáreas,
por mencionar algunas de ellas. En último lugar se plantea incidir en aspectos
como las redes que encadenan los exilios tanto en una perspectiva diacrónica
como sincrónica y que enlaza, además, el o los países dejados, con el o los
países de destino, tanto en el exilio como en el retorno.
La dinámica de trabajo se concentrará en Paneles de Presentaciones a cargo de
especialistas en el tema y en Talleres de Trabajo en las que tendrán lugar las
exposiciones de los proyectos y avances de investigación. La metodología de
los Talleres consistirá en comentarios de los coordinadores y/o comentaristas
especiales para cada trabajo, la subdivisión de sesiones y la circulación previa
de todos los trabajos presentados entre los ponentes.
Se extiende esta convocatoria a los estudiantes de grado y posgrado, docentes,
investigadores y al público en general, para presentar sus investigaciones o
aquellos interrogantes en curso sobre el tema de los exilios políticos en el Cono
Sur.
Criterios de presentación
Los resúmenes y ponencias deben indicar con claridad cuál es el recorte
temático del trabajo, los argumentos principales, el país o área geográfica
concernida y el marco temporal trabajado.
Se solicita especificar:
- Si se trata de un proyecto de investigación: por favor, indicar el marco
institucional – si lo hubiere- en el que se está desarrollando. Si se trata del
ámbito académico, aclarar en qué grado se está realizando (licenciatura,
especialización, maestría, doctorado, posdoctorado, otros) y en qué
instancia se encuentra (proyecto en construcción/ proyecto concluido).
- Si se trata de estudios ya avanzados o finalizados: por favor, indicar si fue
realizado en el marco de un programa académico. Se solicita enfatizar en
aquellas dimensiones, problemáticas e interrogantes que deja abiertos para
que, de este modo, se enriquezca la dinámica de trabajo.
Por favor, respetar el siguiente encabezado para los resúmenes y ponencias:
- Título de la ponencia
- Apellido y nombre del/a autor/a o autores
- Pertenencia institucional (si corresponde)
- Correo electrónico
- Autorización de publicación en las Memorias de las Jornadas: sí/no
- Tipo de trabajo: proyecto/avance de investigación/investigación terminada
Normas de presentación
Los resúmenes deben enviarse en formato Word para Windows, en idioma
español o portugués con traducción al inglés en cualquiera de los dos casos. No
deberán superar las 250 palabras. La tipografía sugerida es Times, 12,
interlineado 1,5; en hoja tamaño carta y márgenes de 2,5 de cada lado. La
alineación de los párrafos debe ser justificada. Debe ir acompañado de, al
menos, cuatro palabras claves.
Las ponencias deben enviarse en formato Word para Windows, en idioma
español o portugués, escritos en tipografía Times a 12 puntos, interlineado 1,5;
en hoja tamaño carta y márgenes de 2.5 de cada lado. La alineación de los
párrafos debe ser justificada. La extensión máxima de las ponencias debe ser
de 20 cuartillas, incluyendo gráficos, imágenes, bibliografía y fuentes. Para las
notas al pie se sugiere en la misma fuente tipográfica, tamaño 10, interlineado
simple.
Plazos de presentación
Resúmenes: hasta el 30 de marzo de 2012
Ponencias: hasta el 30 de julio de 2012
Deben enviarse al correo electrónico: jornadasdelexilio2012@gmail.com
Sólo se aceptarán aquellos trabajos que se sitúen dentro de los marcos
temáticos y temporales definidos en la convocatoria y que cumplan con las
normas de presentación solicitadas
Los costos de inscripción serán informados en la segunda circular
Para más información: jornadasdelexilio2012@gmail.com
Comité Organizador
Adrián Velázquez Ramírez (Instituto de Altos Estudios Sociales-UNSAM, CEDIS,
Argentina)
Andrés Bisso (Centro de Investigaciones Sociohistóricas-UNLP, CONICET, Argentina)
Diana Arellano (Universidad Nacional de Misiones, Argentina)
Enrique Corazza (Instituto de Iberoamérica, Universidad de Salamanca, España)
Javier Campo (Instituto de Investigaciones Gino Germani, UBA – CONICET,
Argentina)
Leandro Sessa (Centro de Investigaciones Sociohistóricas, UNLP, Argentina)
Luis Roniger (Wake Forest University, Estados Unidos de América)
Marina Franco (Universidad Nacional de San Martín – CONICET, Argentina)
Mario Sznadjer (Universidad de Jerusalem, Israel)
Mario Ayala (Universidad de Buenos Aires, Argentina)
Melisa Slatman (Universidad de Buenos Aires – CONICET, Argentina)
Pablo Yankelevich (Instituto Nacional de Antropología e Historia, México)
Samantha Viz Quadrat (Universidad Federal Fluminense de Río de Janeiro, Brasil)
Silvia Dutrénit Bielous (Instituto Mora, México)
Silvina Jensen (Universidad Nacional del Sur - CONICET, Argentina)
Soledad Lastra (Centro de Investigaciones Sociohistóricas, UNLP - CONICET,
Argentina)
Virginia Pisarello (Universidad Nacional del Litoral - CONICET, Argentina)
Comité Científico
Alberto Pérez (Maestría de Historia y Memoria, UNLP, Argentina)
Anibal Viguera (Centro de Investigaciones Sociohistóricas, UNLP, Argentina)
Bruno Groppo (Centre d'Histoire Sociale du XXe Siècle, Universidad de París I, Francia)
Dora Barrancos (Universidad de Buenos Aires, CONICET, Argentina)
Cristina Tortti (Maestría de Historia y Memoria, UNLP, Argentina)
Enzo Traverso (Université de Picardie Jules Verne, Francia)
Gerardo Caetano (Universidad de la República, Uruguay)
Guillermo Mira Delli-Zotti (Instituto de Iberoamérica- Universidad de Salamanca,
España)
Josefina Cuesta Bustillo (Universidad de Salamanca, España)
José Luis De Diego (Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales,
UNLP, Argentina)
Margarita del Olmo (Centro de Ciencias Humanas y Sociales, España)
Pablo Pozzi (Universidad de Buenos Aires, Argentina)
Patricia Flier (Centro de Investigaciones Sociohistóricas, UNLP, Argentina)
Ricardo Rivas (Centro de Investigaciones Sociohistóricas, UNLP, Argentina)
Sandra Raggio (Maestría de Historia y Memoria, UNLP, Argentina)
Teresa Basile (Maestría de Historia y Memoria, UNLP, Argentina)

Bombas, Santa Catarina, Brasil

PSICOLOGIA › CONSECUENCIAS SUBJETIVAS DEL TERRORISMO DE ESTADO

Testigos necesarios

Al considerar el acto de quienes dan testimonio en los juicios por el terrorismo de Estado, la autora señala que “al valor jurídico probatorio que los convierte en ‘testigos necesarios’ se agrega la dimensión de restitución subjetiva. La palabra, en un escenario público que la sanciona con valor jurídico, acerca al sujeto a una dimensión reparatoria que, sin embargo, tiene un punto de imposibilidad”.
 Por Ana María Careaga *
En los juicios por la represión clandestina e ilegal, durante la última dictadura militar, se ha dado en llamar “testigos necesarios” a los que pueden reconstruir lo sucedido por haber sido, en su mayoría, víctimas de esos delitos: detenidos-desaparecidos, familiares o allegados. El carácter oculto de aquella represión los vuelve imprescindibles para dar cuenta de los hechos que se constituyen en prueba contra los perpetradores. No contando en general estos sucesos, por su naturaleza, con testigos presenciales “ajenos a los mismos”, la víctima deviene responsable de probar el delito de lesa humanidad. Este testigo debe reconstruir, en su relato, algo que lo trasciende como individuo: es portador de un fragmento de la historia que lo involucra a la vez que lo excede largamente.
En la singularidad de cada uno de los testimonios que se escuchan día a día en las audiencias, se reconstruye una etapa de la historia argentina que, en su magnitud, era des-conocida por el conjunto de la sociedad. Esta reconstrucción se configura en la suma de vivencias únicas y singulares, que a la vez la tornan un solo relato colectivo en el cual se muestra la sistematización, repetición y planificación del terrorismo de Estado. “Una sola muerte numerosa”, escribió Tomás Eloy Martínez en Lugar común la muerte.
El testigo, colocado en el lugar del que, en sede judicial, demuestra la verdad de lo acontecido en los campos, debe así contar una y otra vez lo mismo, y esto deberá coincidir con el relato de los otros, que a su vez cuentan una y otra vez lo mismo, sucedido en diferentes rincones del país. Pero se trata de expresar lo imposible de ser dicho: algo que, en tanto traumático, es del orden de lo indecible.
Y esto es a la vez posible e imposible. Su posibilidad se encarna en la repetición de cada testimonio. Su imposibilidad, en la estructura misma del sujeto. Un ejemplo paradigmático, en la escena jurídica, es la insistencia en los dichos probatorios de los testigos, para que den cuenta presencialmente de los hechos de tortura que se les imputan a los reos. El esfuerzo de los testimoniantes por demostrar las prácticas de tortura efectuadas sobre terceros resulta ser, en muchos casos, un relato que excluye la mirada. Ante las preguntas de jueces o abogados defensores acerca de si el testigo vio cuando aplicaban tormentos, la mayoría da respuestas como: “Sé que lo hicieron porque vi a Fulano salir de la sala de tortura todo transpirado...”, o bien “... sacado”, o “Lo sé porque cada vez que eso pasaba ponían la música a todo volumen” o “... escuchaba los gritos”. Y algo falta allí. Falta el testigo directo; aquel que, con su mirada, da cuenta del cuerpo agujereado del otro.
La mirada queda excluida de su valor probatorio, dando lugar a la palabra, a un solo relato colectivo que resulta contundente en la repetición de una metodología aplicada a todos. Así, la práctica de la tortura cobra relieve también en tanto exceso imposible de tramitar; la tortura como resto imposible de verbalizar queda sancionada de este modo. En estos términos el testimonio deviene, precisamente, en el lugar de producción de verdad como soporte de la justicia.
Como en el relato del sueño, el sujeto reconstruye una vivencia que es única y singular para él, y en ese texto define el único acercamiento posible a la verdad velada que habrá de dilucidarse. En ese intento de narrar el tránsito a la muerte, en ese relato subjetivo, en la reconstrucción contextual que hace el sujeto, allí es como se puede acceder a la mayor verdad posible sobre la represión oculta. En el texto único de cada narración irrumpe el sujeto singular y se sitúa la diferencia; en la repetición, el relato encarna en una historia colectiva.
Cuando acontece el olvido, el sujeto, puesto en la posición de recordar, intenta justificar esa imposibilidad: “Me pasé treinta y cinco años tratando de olvidar y ahora me piden que recuerde...”. También está el que logra utilizar ese escenario para decir lo que nunca antes había dicho, sancionándolo como espacio reparador más allá del valor probatorio de su relato. Estuvo el que, ante la pregunta por cuándo fue puesto en libertad, luego de ensayar distintas respuestas posibles, concluyó: “Esa pregunta se la debo”, manifestando así los alcances de la represión encarnada. En todos ellos se da la intersección entre la experiencia singular y la colectiva. Ante la pregunta por los efectos que esa experiencia traumática dejó en su vida, una testigo contestó: “Recién pude empezar a restituirme cuando empecé a colaborar en la confección y reconstrucción de los listados de los desaparecidos”.
En las audiencias, se escucha: “Los testigos tenemos el deber, tenemos la obligación ...”; o bien: “A nosotros no nos obliga nadie, lo hacemos por la memoria de los compañeros ...”. Pero, más allá de la impronta de cada sujeto testimoniante, la palabra de los testigos adquiere varias dimensiones. Al valor jurídico probatorio que los convierte en “testigos necesarios”, se agrega la dimensión de restitución subjetiva. En tanto la palabra se explicita en un escenario público que la sanciona con valor jurídico, acerca al sujeto a una dimensión reparatoria que, sin embargo, tiene un punto de imposibilidad. Hay una parte irreparable de estos hechos traumáticos, jamás retornará el sujeto a un estado anterior. Pero el escenario de la Justicia es uno de los que pueden, en parte, reparar las consecuencias del terrorismo de Estado, tanto en el plano social como en el individual.
Lo indecible de estas experiencias, lo inenarrable de estas prácticas aberrantes que se relatan en los testimonios, lo que las constituye en delitos que ofenden a la humanidad, es precisamente lo que da cuenta de su dimensión irreparable. La institución del sistema concentracionario; la vivencia en condiciones infrahumanas de las personas sometidas a tratos crueles y degradantes; el robo de bebés; la incertidumbre habitando miles de hogares durante años; la imposibilidad del duelo frente a un cuerpo ausente; la práctica de acudir a cenotafios (monumentos funerarios en los que el cadáver no está) para encontrar un lugar de inscripción en la piedra del nombre del desaparecido; todo esto nos coloca en la necesidad de pensar en consecuencias subjetivas del terrorismo de Estado, que necesariamente nos involucran a todos. Implica también la restitución de sentido, en el texto y contexto de la construcción de la historia.
La importancia de institucionalizar el relato obedece a la necesidad de que la sociedad y el Estado se hagan cargo de una etapa de la historia que tuvo como víctima directa a parte de una joven generación, pero cuyo objetivo fue el conjunto de la sociedad. Esto trae aparejada una restitución de verdad, de sentido a nuestra historia.
En la medida en que así va sucediendo, se alivia la carga del testigo. En una suerte de paralelo con la obra de un creador, se podría decir que su producción ya no le pertenece. El testimoniante, que en su rol de “testigo necesario” escribe la historia, asume un rol distinto del que otrora le había destinado la represión, el de diseminador del terror.
En el análisis de las consecuencias del terrorismo de Estado, en esa tarea de reconstrucción, nuevos sentidos irrumpen en el sujeto, en una relación dialéctica entre su vivencia, otras vivencias singulares y la vivencia colectiva. Así se construye la historia y, en tanto esa historia lo constituye, lo incluye en una dimensión colectiva que, como acción reparatoria en el marco de una sanción jurídica y social, lo alivia.
* Psicoanalista, directora del Instituto Espacio para la Memoria. Extractado de un trabajo presentado en la mesa Consecuencias subjetivas del terrorismo de Estado, en las XVIII Jornadas de Investigación de la Facultad de Psicología de la UBA, en el marco de la tarea de las cátedras “Psicoanálisis Freud I” y “Construcción de los conceptos psicoanalíticos”, a cargo de Osvaldo Delgado.


































































































































































































































































































Ana María Careaga

Licenciada en Psicología (UBA) y periodista. Tiene una vasta experiencia profesional y desarrolló una extensa trayectoria en el ámbito de los derechos humanos. Realizó denuncias, presentaciones, charlas y conferencias en el país y en el exterior acerca de las consecuencias del Terrorismo de Estado en Argentina, además de investigar en profundidad dicha temática. Fue secretaria de Derechos Humanos de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA). Tiene una amplia producción de artículos sobre psicología y derechos humanos.

Ana María Careaga es hija de Esther Ballestrino de Careaga, detenida y desaparecida en la Iglesia Santa Cruz con otras dos fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor  de De Vicenti y María Ponce de Bianco, cuyos restos fueron encontrados el pasado año y sepultados en la misma Iglesia Santa Cruz.
En este Blog se `puede buscar un artìculo sobre Esther Ballestrino de Careaga.
Análisis comparativo del proceso nacionalista en América Latina
Tres tipos de burguesía; tres grupos de países
Artículos de Opinión | Fernando Dorado Popayán | 03-02-2012
Éste escrito surge de un sucinto análisis de las similitudes entre las naciones y pueblos de México y Colombia que se publicará en el Libro Colectivo “La Neta Revelada”, editado y compilado por el escritor y periodista Juan Francisco Belmont desde su exilio en Canadá.
Considero que es útil y necesario realizar un ejercicio comparativo de nuestros países. El objetivo es explicarnos por qué en unos países aparecen líderes de la talla de Fidel Castro o los Ortegas, Chávez, Correas o Morales, en otros del perfil de Lula como los Kirchner, Tabaré Vásquez, Mujica, Rousseff o Bachelet, y en unos más, del tipo de Funes, Humala o Lugo.
“No es la conciencia de los hombres la que determina su ser, sino que, al contrario, es su ser social el que determina su conciencia” [1] . Esta famosa frase de Marx, que es la esencia de su enfoque materialista dialéctico aplicado a la historia social, nos sirve de brújula para realizar esta concisa comparación de nuestras sociedades, pueblos y “naciones”.
Antes de avanzar es importante aclarar que éste análisis no tiene como respaldo grandes estudios académicos ni “científicos” sino que surge de los esfuerzos de un activista social que se alimenta de la luchas de los pueblos de la región y que – desde la empyria – intenta aplicar sus conocimientos a la explicación de nuestra compleja realidad.
Tres (3) tipos de burguesía a la cabeza del bloque oligárquico y tres (3) grupos de países
En América Latina está en desarrollo una revolución nacionalista contra los bloques de poder oligárquicos. Éstos entregaron la soberanía de nuestra región al control del FMI y el Banco Mundial BM. Aplicaron durante los años 80s y 90s del siglo pasado el paquete neoliberal del Consenso de Washington impuesto por el gobierno de los EE.UU. Reagan y Thatcher mandaban.
La clasificación que se presenta se basa en la identificación de la clase social o sector de clase que lideraba o lidera en cada país a ese bloque oligárquico. Ello determina del otro lado –por contraposición– qué clases o sectores de clase encabezan el bloque subordinado en la lucha democrática por independencia, soberanía y autonomía. Las clases sociales que de acuerdo a este análisis se disputan el poder en el bloque oligárquico son: Una burguesía trans-nacionalizada que es directa heredera de la clase terrateniente que industrializó el campo bajo el modelo “prusiano”; una burguesía burocrática parasitaria que se fortaleció durante el auge del “Estado de Bienestar”; una burguesía industrial que creció durante el período de la sustitución de importaciones (1945-1970), y algunos rezagos de la clase terrateniente que sobrevivió en aquellos países en donde no se profundizó la reforma agraria.
Así, los tres grupos de países por orden geográfico son:  Descripción: - Grupo A: Chile, Paraguay, Perú, Colombia, Panamá, Costa Rica, Honduras, El Salvador, Guatemala, República Dominicana y México. En ellos la clase gran terrateniente encabezó el bloque de poder hasta los años 80s A partir de esa fecha se recicló en burguesía trans-nacionalizada y financiera a la sombra del poder imperial y de la entrega de nuestras riquezas y empresas al gran capital. En esos países las burguesías industriales fueron débiles y se subordinaron –con algunas excepciones–, al poder oligárquico-imperial. México y Costa Rica tienen características particulares dentro de este grupo, dado que por circunstancias especiales realizaron reformas agrarias más profundas. Allí, a la sombra de los grandes terratenientes, las burguesías burocráticas acumularon un importante poder.
Descripción: - Grupo B: Argentina, Brasil y Uruguay. Son países en donde el bloque de poder oligárquico está hegemonizado por una burguesía industrial, que compartió el poder durante el siglo XX con la clase terrateniente pero que por condiciones de migración, acumulación de capitales durante el esclavismo y otros fenómenos, consiguió –después de muchas tensiones y conflictos– ponerse a la cabeza de Estados nacionales, y mantener una relativa autonomía frente a Europa y EE.UU.
Descripción: - Grupo C: Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela. Países en donde el bloque de poder oligárquico era dirigido –hasta antes de las revoluciones– por una clase burocrática parasitaria (compradora y entreguista) que supervivía en alianza con una retrógrada clase terrateniente y una débil burguesía industrial. Eran el eslabón débil de la cadena imperial.
En cada uno de los países que hacen parte de cada grupo existen similitudes asombrosas. Claro, también, importantes diferencias. El poder oligárquico de los países del Grupo A es legatario directo de las 3 Reales Audiencias (Virreinatos) españoles y sus gobernaciones más fuertes (Nueva España-México; Nueva Granada-Colombia; y Nueva Castilla-Perú) en donde perduraron las oligarquías terratenientes. Los países de los otros dos grupos tuvieron fuertes influencias migratorias o desarrollaron un espíritu libertario desde la época colonial y republicana.
¿Cómo avanza la revolución democrático-nacionalista en cada grupo de países?
El avance de la democracia nacionalista tiene grandes diferencias en cada grupo. Empecemos por el Grupo C. Allí la revolución nacional es dirigida por las clases subordinadas en alianza con débiles sectores de la burguesía nacional, en contra de los grandes terratenientes y de la burguesía “compradora”. Ello explica la tremenda y permanente polarización política, tanto interna como externa con el bloque de oligarquías regionales y el imperio. Ellos se apoyan mutuamente. En el Grupo B, el proceso de cambio es encabezado y canalizado por la burguesía nacional en alianza con sectores organizados de los trabajadores y sectores medios de la sociedad. Ese frente político aguanta a los terratenientes y a la burguesía comercial. La polarización es menor por cuanto el proyecto “nacional” en cabeza de la burguesía le garantiza a todas las clases poderosas y propietarias la contención de los campesinos que luchan por la tierra, la explotación eficaz de los trabajadores y participar de los beneficios del crecimiento económico.
En el Grupo A la burguesía trans-nacionalizada está al frente de la hegemonía oligárquica. Ésta ha logrado consolidar una fuerte alianza con sectores terratenientes en contra de las demás clases subordinadas que por períodos realizan alianzas coyunturales con la burguesía burocrática, que está fuertemente mermada. En general, han logrado mermar los vientos nacional-democráticos.
Análisis comparativo
La historia de América Latina nos envía señales sobre la naturaleza de los gobiernos que actualmente abren espacios democráticos y nacionalistas en nuestros países. De acuerdo a su historia y contradicciones acumuladas en el tiempo se pueden ubicar características similares que sirven para prever las tendencias predominantes y diseñar estrategias.
En aquellos países en donde las oligarquías terratenientes y el poder de los imperios no permitieron el desarrollo de una fuerte burguesía industrial, los trabajadores, campesinos y comunidades indígenas logran ponerse al frente de los sectores medios de la sociedad. Así, hoy lideraran revoluciones pacíficas con claro sabor anti-imperialista y anti-neoliberal. Son los casos de Venezuela, Ecuador y Bolivia (emulando las insurrecciones de Cuba y Nicaragua).
En estos países los bloques de poder democrático están compuestos por trabajadores, sectores medios de las ciudades y de la pequeña-burguesía rural (campesinos indígenas, mestizos y afros pequeños y medianos productores) que han conseguido alianzas explícitas y no expresas, con sectores minoritarios de la burguesía burocrática e incluso industrial. El peso de la dirección está en manos de clases “medias” nacionalistas pero no anticapitalistas. Esa es la contradicción que se manifiesta en los conflictos sociales que afloran en Ecuador y Bolivia, y que en Venezuela asume un carácter político-electoral. Cuba y Nicaragua –por su evolución– requieren otro análisis. Las condiciones en Colombia, Perú, Paraguay y toda Centroamérica, a excepción de México y Costa Rica, daban para que durante la 2ª mitad del siglo XX se desencadenaran revoluciones democráticas. La burguesía “manita” y “nica” realizó reformas agrarias que evitaron que la lucha por democratización de la tenencia de la tierra se convirtiera en verdaderas guerras civiles, como sucedió en la región. En aquellos donde no se aplicaron las reformas o se hicieron parcialmente, se produjeron alzamientos campesinos durante todo el siglo XX. Esos conflictos –gracias a la intervención imperial– fueron convertidos en las actuales “guerras del narcotráfico”.
En el grupo A, aparecen ahora señales incipientes de construcción de políticas autónomas. Así ha ocurrido en El Salvador (Funes), Paraguay (Lugo) y Perú (Humala). Sin embargo, la situación es muy frágil, dado que si se intenta dar el paso completo hacia la autonomía nacional y la democratización -caso reciente de Honduras (Zelaya)–, las oligarquías reaccionarias y el imperio estadounidense se coaligan para impedir los avances, incluso por la fuerza, sin que la débil burguesía nacional (casi inexistente) pueda servir de contención.
En estos países pesa con fuerza el papel de la burguesía trans-nacionalizada, que es la que se coloca a la cabeza de la reacción. A nivel regional esta clase ha empezado a jugar de una manera nueva desde la elección de Santos en Colombia, quien ha sido asesorado por un selecto grupo de estrategas norteamericanos. [2] La oligarquía colombiana dio un viraje con respecto a la política de Uribe, distensionó las relaciones con Venezuela y Ecuador, agrupó a Chile, México, Perú y Panamá, y se acercó a las burguesías brasileña y argentina.
Ese bloque burgués imperial pretende liderar el proceso de integración regional y neutralizar a los gobiernos revolucionarios (ALBA). Se muestra –por ahora–, en lo económico, menos plegado al gobierno de los EE.UU. mostrándose abierto a las relaciones con China y otros bloques económicos, pero en lo político y militar (caso de intervención en Libia, alianza con Israel) sigue dependiendo del direccionamiento de USA.
Esa burguesía trans-nacionalizada –que ya comparte mercados de la región en el campo de la energía eléctrica, proyectos de infraestructura, productos como el azúcar, café y manufacturas–, impulsa la integración regional con una óptica neoliberal, apura la adecuación de las comunicaciones (IIRSA) hacia una mayor y más eficiente explotación de los recursos naturales y la re-primarización de la economía (agro-combustibles, otros productos tropicales), y aunque promueve algunos proyectos de industrialización, lo hace muy modestamente. No está dispuesta a enfrentar en serio, por ahora, a las grandes potencias.
En los países del Grupo A, en donde las fuerzas democráticas han ganado un espacio (El Salvador, Paraguay y Perú), la situación es crítica. Todavía quedan remanentes de la lucha armada insurgente de los años 70s del siglo pasado que –al no triunfar–, dejaron tremendas heridas en las naciones, en el alma popular, miedos y resentimientos, que son utilizados en forma de chantaje por las reaccionarias oligarquías. Por tanto, los pasos que dan los gobiernos con perfil democrático-nacionalista son muy tímidos, y sólo una estrategia muy calculada, más la influencia del entorno regional y mundial, van a determinar los cambios a lograrse.
En aquellos países del Grupo B en donde las burguesías industriales consiguieron ser cabeza de la alianza con los terratenientes, a pesar de todas las tensiones, se han conformado bloques interclasistas que avanzan hacia relativos logros independentistas, autonómicos y de integración regional. Es el caso de Brasil, Uruguay y Argentina. En esas alianzas inter-clasistas aparecen fuerzas de los trabajadores del Estado y los obreros “centralizados” (trabajadores del petróleo, siderúrgicos y de la industria automovilística). Se colocan al frente dirigentes de los trabajadores como Lula pero –mirado en conjunto–, es la gran burguesía la que mueve los hilos del “desarrollo”. Se avanza en “re-distribución de la riqueza”, pero en general no se pasa de programas asistencialistas. La estructura del modelo no se afecta. Chile es un caso “sui géneris”. Siguiendo los pasos de Cuba se adelantó en 1971 a realizar su revolución popular/democrática pero las fuerzas revolucionarias fueron derrotadas por el golpe militar. Dado que la burguesía en alianza con la clase terrateniente se consolidó en una burguesía trans-nacionalizada, bajo la cobertura de la dictadura (situación similar a Colombia y Perú, en donde la gran burguesía consiguió derrotar los aires democráticos dejados por Gaitán y Haya de La Torre), ha venido creciendo a la sombra del imperio y con su visto bueno. No es accidental que estas tres burguesías con la de México, estén a la cabeza de la derecha latinoamericana.
Conclusión
No es casual entonces que triunfen políticamente líderes revolucionarios radicales en Cuba o Venezuela, profundamente moderados en Brasil o Uruguay, o francamente vacilantes en Perú o Chile. No obstante, a pesar de la diversidad, mirada en su conjunto América Latina ha dado pasos importantes hacia la independencia y la autonomía frente a USA. Con la conformación de MERCOSUR, el ALBA, UNASUR y la CELAC, los pueblos han avanzado pero las burguesías y las clases dominantes todavía tienen un enorme peso económico (y político). Es verificable.
En consecuencia, es evidente que sólo un frente internacional de los trabajadores de A.L., organizados con independencia dentro de los bloques de clases existentes (que tienen disímiles expresiones políticas en cada país como PSUV-Venezuela; MIPAIS-Ecuador; MAS-Bolivia; PT y aliados-Brasil; Justicial-peronistas-Argentina; Frente Amplio-Uruguay; etc.) podrán enfrentar con consecuencia a las poderosas burguesías regionales que están en proceso de acercamiento y unificación.
Las burguesías regionales en sus dos grandes vertientes (brasilera-argentina y colombiana-peruana-chilena-mexicana), se concertarán para hacer abortar los procesos revolucionarios en marcha. Si consiguen mantener dispersos a los
trabajadores y confundida a la pequeña burguesía con caminos “alternos” (nacionalistas burgueses y pequeño-burgueses), no habrá quien se les oponga ni quién lidere una propuesta proletaria verdaderamente transformadora.
No se trata de usar la independencia de clase para debilitar las causas democráticas y nacionalistas sino para ayudar a construir una mayor y mejor Hegemonía Social Popular, atrayéndose a las demás clases subordinadas hacia la construcción de verdaderos “frentes populares”. Lo que ocurre en nuestros países –incluyendo la misma Venezuela– nos obliga a hacerlo. No podemos ilusionarnos con salvadores supremos.
Hay que hacerlo ya: “Proletarios de todos los países, uníos” [3].
Notas:
  • [1] Marx, Karl. “Prólogo de la contribución a la crítica de la Economía Política”. Heft, Berlín, 1859
  • [2] La Silla Vacía. “Los asesores gringos en la campaña de Santos”:http://www.lasillavacia.com/histori...
  • [3] Marx, Karl y Engels, Friedrich. “Manifiesto del Partido Comunista”. Londres, 1848.
  • Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Paz Encina estrena Viento Sur en una plaza de Asunción

La cinta de denuncia contra la dictadura, Viento Sur, de la premiada cineasta Paz Encina, se estrenará en Paraguay el próximo sábado 10 de diciembre, para celebrar el Día de los Derechos Humanos.


Por Sergio Noé 
 En el marco del Día de los Derechos Humanos, se estrenará en Asunción una producción que aborda una historia sobre a la dictadura stronista: Viento Sur, de la premiada cineasta paraguaya Paz Encina. La función gratuita para compartir con el público paraguayo será el sábado 10 de diciembre, a las 20.30, en la Plaza de la Democracia. La exhibición contará con la presencia de la directora, que vendrá exclusivamente desde Colonia, Alemania.  
 APUESTA. Sobre el estreno en una plaza, Encina aseguró que el cine debe ser para todos. "Me gusta mucho esto de hacer la proyección en un espacio público, con acceso a todo el que quiera ir y que pueda verla todo el mundo", manifestó a ÚH. También apuntó que la idea de la cinta es "contribuir con la memoria". Asimismo, comentó que lo "más difícil" de la realización "fue la etapa de posproducción". A pesar de la dura faena, se muestra satisfecha por la "calidad del material", ya que para ella "fue un proceso hermoso, pero muy complejo". En relación al recorrido de la película en festivales, la cineasta anunció que ya está previsto un "estreno en Rotterdam (Holanda)". Tras su primera presentación en junio pasado en el anfiteatro de la fundación Calouste Gulbenkian, de Lisboa (Portugal), la cinta se presentaría en otras ciudades de Europa. Explicó que las fechas de las funciones están a cargo de la fundación Calouste Gulbenkian, que apoya el proyecto. 
 PRODUCCIÓN. La película muestra la historia sobre los desaparecidos y los métodos empleados por la dictadura stronista para torturar y amedrentar a los disidentes. Se ambienta en la década del 70, periodo más duro de la dictadura de 35 años que vivió el Paraguay. La trama toma cuerpo con el relato de unos desaparecidos, a través de tomas inexistentes hoy día. Aparecen en pantalla dos hermanos pescadores, Justino y Domingo, quienes viven amenazados por la represión. La huida de estos personajes -que significa el abandono involuntario a la familia y del país- se expone como posible respuesta al régimen. El guión y la dirección corresponden a Paz Encina. El actor paraguayo Ramón del Río, con un papel protagónico en Hamaca paraguaya, retorna a este nuevo emprendimiento. Para rodar el proyecto, Encina fue convocada por el Programa próximo futuro, de la fundación Gulbenkian, dedicada a promover la investigación y la creación artísticas en Europa, América Latina, el Caribe y África. FICHA TÉCNICA Título: Viento Sur. Dirección y guión: Paz Encina. Asistente de dirección: Juana Miranda.  Dirección de fotografía: Willi Behnisch. Dirección de sonido: Guido Berenblum. Dirección de arte: Lukas Fúster. Actores: Ramón del Río, Cristian Agüero Pereira, Gianinna Villalba Vera, Walter Villalba Vera y otros.
Hallan restos óseos en cuartel de policía paraguaya The Associated Press Una investigación para dar con cientos de desaparecidos durante el gobierno militar del  general Alfredo Stroessner (1954-1989) localizó nuevos restos óseos al excavar un patio de un cuartel policial que anteriormente fue utilizado como centro de detención. Rogelio Goiburú, uno de los miembros del grupo de derechos humanos de Paraguay que  participa en la búsqueda de 336 opositores desaparecidos durante la dictadura, informó el martes que los huesos encontrados fueron remitidos al laboratorio forense del ministerio Público y posteriormente se enviarán a un centro similar de estudios de ADN en Argentina. La unidad policial conocida como Agrupación Especializada Antimotines, en la periferia sur de Asunción, se denominaba Guardia de Seguridad durante el gobierno de Stroessner y en ella eran recluidos, sin proceso judicial, decenas de opositores. Los 34 años del gobierno de Stroessner se caracterizaron por su intolerancia hacia las  organizaciones marxistas, en el marco de su firme adhesión a Estados Unidos en la  entonces Guerra Fría. Desde 2009 hasta la actualidad, en el predio de la misma Agrupación Especializada fueron encontrados otros huesos humanos que corresponderían a doce cuerpos, según Goiburú. La organización civil Verdad y Justicia dirigida por monseñor Mario Melanio Medina,  obispo de las sureñas diócesis de Misiones y Ñeembucú, difundió en agosto de 2009 su  informe final de 3.000 páginas sobre las violaciones a los derechos humanos durante el  régimen de Stroessner, concluyendo que en 34 años un millón y medio de paraguayos  fueron al exilio económico a diferentes países, unas 59 personas opositoras habrían sido ejecutadas en dependencias policiales y siguen desaparecidas otras 336. Esta organización es la que promueve las pesquisas para dar con los desaparecidos.