Ricardo Flecha, interpreta a capella y en idioma guaraní, el Himno Nacional del Paraguay, en el acto de asunción presidencial de Fernando Lugo.
El presidente Carlos Antonio López encomendó a Bernardo Jovellanos y Anastasio González -comisionados de su gobierno en Montevideo, la capital uruguaya-la tarea de contratar al poeta Francisco Acuña de Figueroa para la composición de una canción nacional paraguaya.
El 20 de mayo de 1846, en cumplimiento de su palabra, el poeta uruguayo entregó a los comisionados los originales del himno, dedicado a Carlos Antonio López; además se negó a recibir su difusión intensiva en bailes, escuelas, cuarteles militares, entre otros.
Sobre la música del himno aún hoy existen divergencias. Mientras que algunos sostienen que fue obra del francés Francisco de Dupuis, no son menos los que afirman que el orquestador uruguayo Francisco José Davalí  fue quien puso música al poema de Acuña de Figueroa. Lo cierto es que durante el gobierno del doctor Eusebio Ayala, en 1933, el maestro paraguayo Remberto reconstruyó de manera definitiva la composición, aunque respetó al máximo las formas y ritmos originales.
Letra del Himno Paraguayo
A los pueblos de América, infausto
tres centurias un cetro oprimió,
mas un dí a soberbia surgiendo,
¡Basta! dijo…, y el cetro rompió.
Nuestros padres, lidiando grandiosos,
ilustraron su gloria marcial;
y trozada la augusta diadema,
enalzaron el gorro triunfal.
CORO
Paraguayos, ¡República o Muerte!
Nuestro brí o nos dio libertad;
ni opresores, ni siervos alientan
donde reina unión e igualdad.
Autor: Francisco Acuña de Figueroa
Música: Remberto Giménez
El Himno Nacional paraguayo en Guaraní
Tetã nguéra Amerikayguápe
tetãma pytagua ojopy,
sapy’ánte, japáy ñapu’ãvo,
Ha’evéma!… ja’e ha opa.
Ñande ru orairõ pu’akápe,
verapy marã’ỹva oipyhy;
ha ojoka omondoho itasã,
poguypópe oiko ko tetã.
Joyke’y paraguái, iporãma,
anive máramo ñañesũ;
mbarete ha tĩndy ndaijavéiri
oĩhápe joja ha joayhu.
(Representantes del Proyecto CEDAPPA, presenciaron esta magnífica interpretación de Ricardo Flecha)

Jurisprudencia Exilio político: caso Augusto Roa Bastos

Augusto Roa Bastos fue deportado a la ciudad de Clorinda, Argentina, el día 30 de abril de 1982, sin mediar orden judicial alguna.
Ese día, por la tarde, cuatro hombres vestidos de civil llegaron a casa del escritor para indicarle que debía acompañarles.
Era el típico ejemplo del procedimiento político del régimen de Alfredo Stroessner, violando los derechos más elementales de toda persona humana, el derecho a vivir en su patria.
Definición
El exilio implica la separación de la persona de su nación. Es la expulsión de su propio país, temporaria o definitiva.
Algunos autores lo conceptualizan como el alejamiento forzado o voluntario de su propia nación, provocado por diversas razones.
Otros afirman que exiliado es todo aquel ciudadano “que reside fuera de su país, sea o no por motivos políticos”.
Según el escritor Rodrigo Borja, significa “expatriación forzada de una persona por motivos políticos o religiosos”. Exiliado es quien sufre el extrañamiento, es aquel que es obligado a alejarse de sus raíces por motivos ajenos a su voluntad.
ANTECEDENTES:
Por comunicación del 2 de mayo de 1982, recibida el 30 de julio de ese mismo año, se presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos la siguiente denuncia: El escritor Augusto Roa Bastos ha sido deportado a la localidad argentina de Clorinda el día 30 de abril de 1982, sin mediar orden judicial alguna. Ese día por la tarde, cuatro hombres vestidos de civil (policías) llegaron a casa de Roa Bastos para indicarle que debía acompañarles. A requerimiento de la prensa sobre la expulsión del famoso autor de YO EL SUPREMO, la policía manifestó desconocer absolutamente todo el asunto, y recién el día 2 de mayo el Ministerio del Interior manifestó que “Roa Bastos era un bolchevique ultra-moscovita”.
Los tribunales no tuvieron participación en el hecho, y a Roa Bastos se le privó del derecho a la defensa, en razón de que no fueron explicados los fundamentos jurídicos que avalaran su destierro.
La Comisión, mediante nota del 11 de agosto de 1982, transmitió al Gobierno paraguayo las partes pertinentes de la denuncia, solicitando la información relacionada al caso.
En fecha 24 de agosto de 1982, el Gobierno de Paraguay dio respuesta a la solicitud de información requerida por la Comisión en los siguientes términos: “En ejercicio de la facultad que tiene el Poder Ejecutivo por imperio de la Constitución Nacional (estado de sitio, Artículo 79), fue detenido por razones de su actividad proselitista en grupos juveniles y universitarios y grupos intelectuales (actividad proselitista marxista-leninista, prohibida por la ley en el Paraguay. El Partido Comunista en el Paraguay está fuera de la ley por imperio de la Constitución Nacional, que prohíbe que se use la libertad para suprimir la libertad). Augusto Roa Bastos optó por salir al exterior. Se encuentra actualmente en Toulouse, Francia”.
Asimismo, posteriormente el Gobierno del Gral. Stroessner, mediante nota del 22 de febrero de 1983, contestó a las observaciones del reclamante manifestando que el Gobierno de Paraguay ya había dado su información sobre el caso Roa Bastos.
Junto con esta nota, la Comisión recibió otra de la misma fecha, firmada por el subsecretario de Relaciones Exteriores, embajador Francisco Barreiro Maffiodo, por medio de la cual se remitió a la Comisión un recorte del diario “Hoy” de esa misma fecha, 22 de febrero de 1983, en el que aparece una entrevista concedida a la agencia noticiosa UPI por el señor ministro del Interior, doctor Sabino Montanaro. Las partes pertinentes de la citada entrevista son las siguientes: “Asunción 21 (UPI). El ministro paraguayo del Interior, Sabino Montanaro, dijo que los políticos exiliados, excepto uno que calificó de “desequilibrado mental” y otro al que vinculó con el comunismo, pueden regresar al Paraguay individualmente, pero no en grupo. Según Montanaro, el “desequilibrado mental” es el fundador del Partido Demócrata Cristiano, Luis Resck, y el vinculado al marxismo, el renombrado escritor Augusto Roa Bastos. Afirmó que otro expulsado, el escritor Augusto Roa Bastos, posee vinculaciones con “elementos” soviéticos y cubanos. Sus amigos y sus aliados eran los comunistas de la Argentina, del Uruguay, del Perú, de Colombia, de Venezuela, incluso de España y de Francia. Dijo que Roa Bastos “vino acá y pretendió dar una conferencia en un colegio y en una universidad. Entonces, antes de que venga a adoctrinar a la juventud para organizar guerrillas o para alzarse contra el gobierno, lo expulsamos del país”. Montanaro manifestó que los demás exiliados pueden volver al país, incluso los disidentes del oficialista Partido Colorado, pero que deben hacerlo “de a uno, no en grupo, para evitar que haya tumulto y nosotros podamos controlar sus actividades...”
En esta circunstancia, la Comisión, notando una evidente contradicción entre lo afirmado por el Gobierno en su nota del 24 de agosto de 1982 y lo afirmado por el señor ministro del Interior, Sabino Montanaro, en la entrevista concedida a la agencia noticiosa UPI a la que se hace referencia en el párrafo anterior, se dirigió al gobierno paraguayo mediante nota del 16 de junio de 1983, señalándole este hecho.
En la mencionada misiva se le recalca al Gobierno de Stroessner que, mientras por una parte, en las notas de la referencia, el Gobierno sostiene que los señores Laíno, Resck y Roa Bastos, después de permanecer detenidos por un tiempo al amparo del Artículo 279 de la Constitución Nacional, optaron por salir del país, dando la impresión de que lo hicieron voluntariamente; por otro lado, el señor Ministro del Interior en sus declaraciones de prensa afirma que el señor Laíno fue deportado “por haber pintado en las paredes de las calles lemas políticos que consideró como el comienzo de una campaña de desestabilización del gobierno”; que Luis Alfonso Resck fue deportado porque “es un desequilibrado mental e incitador a la rebelión” y que, el otro expulsado, el escritor Roa Bastos, “posee vinculaciones con elementos soviéticos y cubanos, y que quiso dar una conferencia en un colegio y en una universidad” y que “entonces, antes de que venga a adoctrinar a la juventud para organizar guerrillas o para alzarse contra el gobierno, lo expulsamos del país”. En otra parte de sus declaraciones, el señor Ministro agrega que “los demás exiliados pueden volver al país, incluso los disidentes del Partido Colorado”.
Los denunciantes han negado que los mencionados señores hayan salido del país voluntariamente.
Antes bien, coincidiendo con lo expresado por el señor Ministro del Interior, afirman que se les obligó a salir del país y se les niega el permiso de regresar, mencionando como ejemplo el caso del señor Laíno, quien de acuerdo a comunicación cuyas partes pertinentes le fueron enviadas al Gobierno Paraguayo mediante nota del 5 de abril de 1983, intentó regresar al país el día 25 de marzo de 1983 en un vuelo regular de Aerolíneas Argentinas, pero fue obligado a regresar al lugar de embarque en el mismo avión que lo llevó a Asunción.
En vistas de que el Gobierno de esa época no pudo rebatir estos argumentos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos señaló que el derecho de toda persona de vivir en su propia patria, de salir de ella, y de regresar cuando lo estime conveniente se encuentra reconocido por todos los instrumentos internacionales de protección de derechos humanos, entre ellos la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre cuyo Artículo VIII dice: “Toda persona tiene el derecho de fijar su residencia en el territorio del Estado de que es nacional, de transitar por él libremente y no abandonarlo sino por su voluntad”.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, al ocuparse del problema de la expulsión de nacionales, ha señalado: “Es motivo de alarma y preocupación la frecuencia con que se recurre a la medida de expulsión de nacionales, no como ejercicio de una opción, tal como lo consagran algunas legislaciones, sino como un acto impuesto al sujeto por la fuerza y contra el cual no cabe recurso alguno, en violación del derecho a residencia y tránsito establecido en el Artículo VIII de la Declaración Americana”.
Estas expulsiones decretadas administrativamente, sin ningún tipo de proceso, generalmente lo han sido por un tiempo indefinido, lo cual aumenta aún más su crueldad e irracionalidad, al hacer esta sanción aún más onerosa que la que acarrea la comisión de un delito, el cual siempre lleva aparejada una pena precisa en su aplicación temporal”.
Que de las declaraciones del señor ministro del Interior, doctor Sabino Montanaro, hechas a la agencia noticiosa UPI y aparecidas en la edición del diario “Hoy” de fecha 22 de febrero de 1983, cuyo texto le fue hecho llegar oficialmente a la Comisión por el gobierno paraguayo mediante nota de esa misma fecha 22 de febrero, firmada por el señor subsecretario de Relaciones Exteriores, se llega a la inequívoca conclusión de que el señor Augusto Roa Bastos no salió voluntariamente del país, sino que fue obligado a abandonar su patria y permanecer en contra de su voluntad en suelo extraño.
Que de las mismas declaraciones del ministro Montanaro y de la falta de contestación a la nota de la Comisión del l6 de junio de 1983 se colige que la expulsión del país del señor Augusto Roa Bastos fue decretada administrativamente sin que mediara ningún tipo de proceso, sin darle lugar a intentar los recursos de la jurisdicción interna, como un medio de eliminar a un disidente político que el Gobierno considera un peligro para su seguridad interior.
Que la libertad de las personas incluye la libertad de permanecer en el país del cual es ciudadano y que constituye el centro de su vida profesional, familiar y social. La expulsión de un ciudadano por su gobierno, en circunstancias normales, está totalmente excluida por las normas de derechos humanos vigentes.
Por tanto, en vista de los antecedentes relatados y de las consideraciones hechas, con fundamento en los Artículos 48, 49 y 50 de su Reglamento, LA COMISION INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS, resolvió1. Declarar que el Gobierno de Paraguay ha violado los Artículos VIII (Derecho de residencia y tránsito), XVIII (Derecho de justicia), XXV (Derecho de protección contra la detención arbitraria), XXVI (Derecho a proceso regular), de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.
2. Recomendar al Gobierno de Paraguay, que adopte las medidas necesarias a fin de que el señor Augusto Roa Bastos pueda regresar a Paraguay, con el goce de todos los derechos y garantías que la Constitución y las Leyes Paraguayas y los instrumentos internacionales relativos a derechos humanos le confieren.
Conclusión
En febrero de 1989, tras ser derrocado el General Alfredo Stroessner, fue autorizada por el Gobierno del General Andrés Rodríguez, la entrega nuevamente de un pasaporte paraguayo al autor del Yo El Supremo, acto que se produjo en el Consulado General de nuestro país en la ciudad de Barcelona, España.
Ese mismo año Roa Bastos, recibió el Premio Cervantes de Literatura y en 1990 hizo la donación de una parte del importe del mismo, al Congreso de Paraguay para que después fuera destinado al proyecto Fundalibro Cervantes, al que estuvo dedicado desde entonces.
En 1993 fue nombrado como miembro de la Comisión Especial “Verdad y Justicia“, encargada de estudiar las violaciones de los derechos humanos cometidas durante la vigencia de la dictadura Stronista.
Debemos señalar que el desplazamiento fuera de la jurisdicción nacional y la exclusión de la sociedad política de un Estado, activan en el exiliado una serie de cuestiones de vital trascendencia personal y colectiva. Como dijo Hannah Arendt con toda claridad: “La privación fundamental de los derechos humanos se manifiesta en primer lugar y sobre todo en la privación de un lugar en el mundo que hace que nuestras opiniones tengan significación y nuestras acciones puedan ser eficaces. Algo mucho más fundamental que la libertad y la justicia, los derechos de ciudadanía, están en juego cuando pertenecemos a la comunidad en la que uno nace ya no es una cuestión rutinaria y el no pertenecer a ella, ya no es una cuestión de elección”.
En la actualidad, cuando el Parlamento Nacional acaba de aprobar el traslado de los restos mortales de Augusto Roa Bastos al Panteón Nacional de los Héroes, debiéramos pensar qué infame fue la conducta del Gobierno de Alfredo Stroessner con este escritor que enorgullece a las letras paraguayas, y comprometernos todos los nacidos en este suelo en un NUNCA MAS A LA BARBARIE, NUNCA MAS A NINGUN TIPO DE DICTADURA QUE CERCENE LOS DERECHOS DE LOS HABITANTES DE ESTA TIERRA.
* Ministro de Embajada del Paraguay en Taiwán.
diario ABC 16 de Mayo de 2011
La periodista Stella Calloni en Posadas 

La prestigiosa historiadora Stella Calloni estuvo en Posadas y brindó una conferencia sobre el macabro proyecto que involucró a las autoridades militares de las últimas dictaduras en el Cono Sur. En ese marco en la capital misionera se capturó a refugiados paraguayos que fueron trasladados y torturados en la Esma.



Dos días después del golpe de marzo de 1976, el contador público Rodolfo J. Saneman y su esposa, la médica Gladys Meillinger de Saneman -ambos exiliados paraguayos- fueron arrestados en Posadas. Eran afiliados al Movimiento de Partido Colorado (MOPOCO), opositor al régimen de Alfredo Stroessner. La doctora de Saneman fue bárbaramente torturada en la cárcel de la capital provincial y a fines de julio de ese año, entregada a fuerzas militares de Paraguay; internada en el penal de Emboscada, a 40 kilómetros al norte de Asunción y posteriormente llevada a la ESMA. Éste es uno de los datos revelados ayer en la disertación sobre la Operación Cóndor que estuvo a cargo de la prestigiosa historiadora Stella Calloni, realizada en el hotel Continental, y organizada por la Jefatura de Gabinete provincial y la Municipalidad. La historiadora hizo un recorrido por los orígenes del macabro plan llevado a cabo en la época de las últimas dictaduras que tuvieron lugar en América del Sur. Tras dar cuenta del funcionamiento de la organización internacional donde el papel del dictador Augusto Pinochet fue crucial, se dejó en claro que de las operaciones participaban junto a Brasil, Paraguay y Uruguay, la Argentina. A ello se sumaban los países de Latinoamérica donde la CIA tenía poder y presencia.   El objetivo de conocer a fondo los detalles de la Operación Cóndor para la historiadora reside en la necesidad de saber a ciencia cierta la participación en los delitos cometidos en ese entonces, para tener conciencia y terminar de una vez por todas con la impunidad. Así, dar paso a la justicia y fin a los grupos que hasta hoy operan en las sombras.
Los inicios
Sin máscaras ni vueltas Calloni mostró cómo detrás de la internacional del terror, estuvieron los intereses de Estados Unidos. Así detalló que luego de la guerra de Vietnam y la puesta en marcha del Plan Fénix, la potencia norteamericana buscó plantar las bases de las futuras dictaduras en el Cono Sur y consecuentemente el desembarco de las fuerzas de inteligencia que poco a poco fueron dando luz sus propósitos. Así, con una sorprendente política de espionaje a los principales pensadores de América Latina, tuvieron su golpe certero con el derrocamiento del ex presidente chileno, Salvador Allende. Ya en ese entonces el general Augusto Pinochet había establecido firmes vínculos con la CIA que operaba en el país trasandino ya desde 1960. Aquí se destaca un largo tiempo de espionaje que incluía a los dirigentes que eran afines al socialismo.
A esto se suman las políticas de desestabilización de la economía de los países de América del Sur digitadas desde Estados Unidos, que abonarían el suelo donde luego se desarrollaron las dictaduras, tanto en Argentina, como en Uruguay y también en Brasil. 
En 1974 Pinochet viaja a Paraguay y se reúne con Strossner, cita clave para el inicio de la Operación Cóndor, que tuvo su acta fundacional en noviembre del año siguiente. Un año más tarde, los miembros de la Junta Militar Argentina se sumaban junto con los integrantes de la Triple A y grupos paramilitares que desde hace tiempo trabajaban en la clandestinidad.
Este acuerdo que involucró a los países anteriormente nombrados eliminó los límites entre ambos países y sistematizó un sistema de persecución y captura de los denominados "enemigos internos" de cada Nación.
Para Calloni se trataba de una cuestión clave a destacar, un grupo selecto de militares estaban al tanto de las operaciones secretas que se realizaban en un país u otro, y establecían total cooperación en pos de eliminar cualquier amenaza al sistema imperante.
"El operativo se dividía en varias fases. En una primera instancia se realizaba espionaje sobre los blancos y en otra se disponían las acciones a seguir. Entre ellas, las capturas, los traslados y las torturas que a partir de ese momento se hacían sin fronteras. Así un preso refugiado paraguayo era capturado en Argentina, se comunicaba su arresto y era interrogado y torturado por la policía paraguaya. Eso fue lo que le pasó a la doctora Saneman que fue capturada en Posadas", indicó.
La historiadora también hizo referencia al médico Agustín Guaygurú, que escapando de Stroessner, se refugió en Misiones donde trabajó mucho tiempo y que posteriormente tuvo que huir a Paraná, donde lamentablemente fue capturado por la gendarmería nacional y la policía paraguaya con destino incierto.
Esta cooperación internacional que posibilitó llevar a cabo cientos de miles de crímenes no se remitió solamente a países latinoamericanos sino también actuó en connivencia con grupos fascistas italianos e incluso el ejército secreto de Francia. Se pudo comprobar que hubo cárceles clandestinas relacionadas con la Operación Cóndor, en Alemania y hasta en Polonia.
Calloni indicó que todos los datos vertidos en su libro hoy forman parte de los fundamentos para el juicio que se está armando sobre el Plan Cóndor, como también los documentos y comunicaciones hallados en Paraguay por un grupo de prestigiosos periodistas entre los cuales figura Martín Almada. Este trabajador de la comunicación junto a un grupo de colegas sumaron a la causa un compilado de comunicaciones que vinculaban al gobierno de Stroessner con la CIA y también con Pinochet.
Aprender la lección
Sin dudas luego de exponer a grandes rasgos los alcances de la Operación Cóndor y sus consecuencias, la reflexión final de la historiadora se basa en estrictos criterios de justicia. A su parecer, investigar sobre este tipo de acontecimientos nefastos es el único camino posible para dar con los responsables de cientos de crímenes atroces y aprender de los errores. 
"Se trata de comprender un proyecto que tuvo intereses imperialistas. El modelo hegemónico impuso un enemigo interno en los países como forma de distraer a los ejércitos y así poder controlarlos. Esa era la idea de Estados Unidos y hoy la cuestión no es muy diferente. Hoy vemos un Osama Bin Laden al que, operando con grupos especiales, lo capturan y lo matan sin juicio previo. La cosa no ha cambiado", puntualizó

Reflexiones a propósito de la muerte de Osama Bin Laden

Noam Chomsky

Noam Chomsky
Noam Chomsky
Tomado de GuernicaTraducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Cada vez es más evidente que la operación fue un asesinato planificado, violando de manera múltiple normas elementales del derecho internacional. No  que hicieran ningún intento de aprehender a la víctima desarmada, lo que presumiblemente podrían haber logrado 80 comandos que virtualmente no enfrentaban ninguna oposición, excepto, afirman, la de su esposa, que se lanzó hacia ellos.
En sociedades que profesan un cierto respecto por la ley, a los sospechos se les aprehende y se les conduce a un juicio justo. Subrayo “sospechosos”. En abril de 2002, el jefe del FBI, Robert Mueller, informó a la prensa de que después de la investigación más intensiva de la historia, el FBI solo podía decir que “creía” que la conspiración se tramó en Afganistán, aunque se implementó en los Emiratos Árabes Unidos y Alemania. Lo que solo creían en abril de 2002, obviamente no lo sabían 8 meses antes, cuando Washington desdeñó ofertas tentadoras de los talibanes (no sabemos cómo de serias porque se descartaron instantáneamente) de extraditar a Bin Laden si les presentaban alguna evidencia, la que, como pronto supimos, Washington no poseía. Por lo tanto Obama simplemente mintió cuando dijo en su declaración de la Casa Blanca, que “rápidamente supimos que los ataques del 11-S fueron realizados por al-Qaida”.
Desde entonces no han suministrado nada serio. Han hablado mucho de la “confesión” de Bin Laden, pero suena más bien como si yo confesara que gané el Maratón de Boston. Alardeó de algo que consideraba un gran logro.
También hay mucha discusión sobre la cólera de Washington porque Pakistán no entregó a Bin Laden, aunque seguramente elementos de las fuerzas militares y de seguridad estaban informados de su presencia en Abbottabad. Se habla menos de la cólera paquistaní porque EEUU invadió su territorio para realizar un asesinato político. El fervor antiestadounidense ya es muy fuerte en Pakistán, y estos eventos probablemente lo exacerbarán. La decisión de arrojar el cuerpo al mar ya provoca, previsiblemente, cólera y escepticismo en gran parte del mundo musulmán.
Podríamos preguntarnos cómo reaccionaríamos si unos comandos iraquíes aterrizaran en el complejo de George W. Bush, lo asesinaran, y lanzaran su cuerpo al Atlántico. Sin lugar a dudas sus crímenes excedieron en mucho los de Bin Laden, y no es un “sospechoso” sino indiscutiblemente el que “tomó las decisiones”, quien dio las órdenes de cometer el “supremo crimen internacional, que difiere solo de otros crímenes de guerra en que contiene en sí el mal acumulado del conjunto” (citando al Tribunal de Núremberg) por el cual se ahorcó a los criminales nazis: los cientos de miles de muertos, millones de refugiados, destrucción de gran parte del país, el encarnizado conflicto sectario que ahora se ha propagado al resto de la región.
Hay más que decir sobre [el terrorista que hizo volar el avión cubano, Orlando] Bosch, quien acaba de morir pacíficamente en Florida, incluida la referencia a la “doctrina Bush” de que las sociedades que albergan a los terroristas son tan culpables como los propios terroristas y hay que tratarlas de la manera correspondiente. Parece que nadie se dio cuenta de que Bush estaba llamado a la invasión y destrucción de EE.UU. y al asesinato de su criminal presidente.
Lo mismo pasa con el nombre: Operación Gerónimo. La mentalidad imperial está tan arraigada, en toda la sociedad occidental, que parece que nadie percibe que están glorificando a Bin Laden al identificarlo con la valerosa resistencia frente a los invasores genocidas. Es como bautizar nuestras armas asesinas según las víctimas de nuestros crímenes: Apache, Tomahawk… Es como si la Luftwaffe llamara sus aviones caza: “Judío” y “Gitano”.
Hay mucho más que decir, pero incluso los hechos más obvios y elementales deberían darnos mucho que pensar.
Noam Chomsky es profesor emérito del Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT. Es autor de numerosas obras políticas. Sus últimos libros son una nueva edición de Power and Terror, The Essential Chomsky (editado por Anthony Arnove), una colección de sus escritos sobre política y sobre el lenguaje desde los años cincuenta hasta el presente, Gaza in Crisis, con Ilan Pappé, y Hopes and Prospects, también disponible en audio.

Atilio Boron

La muerte de Osama Bin Laden plantea innumerables interrogantes. A continuación, una reflexión sobre algunos de ellos. 
Un Nobel sin escrúpulos
Un signo más de los muchos que ilustran la profunda crisis moral de la “civilización occidental y cristiana” que Estados Unidos dice representar lo ofrece la noticia del asesinato de Osama Bin Laden. Más allá del rechazo que nos provocaba el personaje y sus métodos de lucha, la naturaleza de la operación llevada a cabo por los Seals de la Armada de los Estados Unidos es un acto de incalificable barbarie perpetrado bajo las órdenes directas de ... (clic en Más información) un personaje que con sus conductas cotidianas deshonra el galardón que le otorgara el parlamento noruego al consagrarlo como Premio Nobel de la Paz del año 2009. De acuerdo a lo establecido por Alfred Nobel en su testamento esta distinción, recordémoslo, debía ser adjudicada, “a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz.” El energúmeno que anunció al pueblo estadounidense la muerte del líder de Al Qaeda diciendo que “se ha hecho justicia” es la antítesis perfecta de lo estipulado por Nobel. Un operativo comando es lo menos parecido al debido proceso, y arrojar los restos de su víctima al mar para ocultar las huellas de lo actuado es algo propio de mafiosos o genocidas. Lo menos que debería hacer el parlamento noruego es exigirle la devolución del premio.      En la truculenta operación escenificada en las afueras de Islamabad hay múltiples interrogantes que permanecen en las sombras, y la tendencia del gobierno de los Estados Unidos a desinformar a la opinión pública torna aún más sospechoso este operativo. Una Casa Blanca víctima de una enfermiza compulsión a mentir (recordar la historieta de las “armas de destrucción masiva” existentes en Irak, o el infame Informe Warren que sentenció que no hubo conspiración en el asesinato de Kennedy, obra del “lobo solitario” Lee Harvey Oswald ) nos obliga a tomar con pinzas cada una de sus afirmaciones. ¿Era Bin Laden o no? ¿Por qué no pensar que la víctima podría haber sido cualquier otro? ¿Dónde están las fotos, las pruebas de que el occiso era el buscado? Si se le practicó un ADN, ¿cómo se obtuvo, dónde están los resultados y quiénes fueron los testigos? ¿Por qué no se lo presentó ante la consideración pública, como se hiciera, sin ir más lejos, con los restos del Comandante Ernesto “Che” Guevara? Si, como se asegura, Osama se ocultaba en una mansión convertida en una verdadera fortaleza, ¿cómo es posible que en un combate que se extendió por espacio de cuarenta minutos los integrantes del comando norteamericano regresaran a su base sin recibir siquiera un rasguño? ¿Tan poca puntería tenían los defensores del fugitivo más buscado del mundo, de quien se decía que poseía un arsenal de mortíferas armas de última generación? ¿Quiénes estaban con él? Según la Casa Blanca el comando dio muerte a Bin Laden, a su hijo, a otros dos hombres de su custodia y a una mujer que, aseguran, fue ultimada al ser utilizada como un escudo humano por uno de los terroristas. También se dijo que otras dos personas más habían sido heridas en el combate. ¿Dónde están, qué se va a hacer con ellos? ¿Serán llevados a juicio, se les tomará declaraciones para arrojar luz sobre lo ocurrido, hablarán en una conferencia de prensa para narrar lo acontecido? Por lo que parece esta “hazaña” pasará a la historia como una operación mafiosa, al estilo de la matanza de San Valentín ordenada por Al Capone para liquidar a los capos de la banda rival.       Osama vivo era un peligro. Sabía (¿o sabe?) demasiado, y es razonable suponer que lo último que quería el gobierno estadounidense era llevarlo a juicio y dejarlo hablar. En tal caso se hubiera desatado un escándalo de enormes proporciones al revelar las conexiones con la CIA, los armamentos y el dinero suministrado por la Casa Blanca, las operaciones ilegales montadas por Washington, los oscuros negocios de su familia con el lobby petrolero norteamericano y, muy especialmente, con la familia Bush, entre otras nimiedades. En suma, un testigo al que había que acallar sí o sí, como Muammar Gadafi. El problema es que ya muerto Osama se convierte para los jihadistas islámicos en un mártir de la causa, y el deseo de venganza seguramente impulsará a las muchas células dormidas de Al Qaeda a perpetuar nuevas atrocidades para vengar la muerte de su líder.        No deja también de llamar la atención lo oportuna que ha sido la muerte de Bin Laden. Cuando el incendio de la reseca pradera del mundo árabe desestabiliza un área de crucial importancia para la estrategia de dominación imperial, la noticia del asesinato de Bin Ladenreinstala a Al Qaeda en el centro del escenario. Si hay algo que a estas alturas es una verdad incontrovertible es que esas revueltas no responden a ninguna motivación religiosa. Sus causas, sus sujetos y sus formas de lucha son eminentemente seculares y en ninguna de ellas -desde Túnez hasta Egipto, pasando por Libia, Bahreim, Yemen, Siria y Jordania- el protagonismo recayó sobre la Hermandad Musulmana o en Al Qaeda. El problema es el capitalismo y los devastadores efectos de las políticas neoliberales y los regímenes despóticos que aquél instaló en esos países y no las herejías de los “infieles” de Occidente. Pero el imperialismo norteamericano y sus secuaces en Europa se desvivieron, desde el principio, para hacer aparecer estas revueltas como  producto de la malicia del radicalismo islámico y Al Qaeda, cosa que no es cierta. Santiago Alba Rico observó con razón que en pleno auge de estas protestas seculares -anti- políticas de ajuste del FMI y el Banco Mundial- un grupo fundamentalista desconocido hasta entonces asesinó al cooperante italiano Vittorio Arrigoni, activista del Movimiento de Solidaridad Internacional, en una casa abandonada en la Franja de Gaza. Pocas semanas después un terrorista suicida hace estallar una bomba en la plaza Yemaa el Fna, uno de los destinos turísticos más notables no sólo de Marruecos sino de toda África y mata al menos a 14 personas. “Ahora –continúa Alba Rico- reaparece Bin Laden, no vivo y amenazador, sino en toda la gloria de un martirio aplazado, estudiado, cuidadosamente escenificado, un poco inverosímil. ‘Se ha hecho justicia’, dice Obama, pero la justicia reclama tribunales y jueces, procedimientos sumariales, una sentencia independiente.” Nada de eso ha ocurrido, ni ocurrirá. Pero el fundamentalismo islámico, ausente como protagonista de las grandes movilizaciones del mundo árabe, aparece ahora en la primera plana de todos los diarios del mundo y su líder como un mártir del Islam asesinado a sangre fría por la soldadesca del líder de Occidente. La Casa Blanca, que sabía desde mediados de Febrero de este año que en esa fortaleza en las afueras de Islamabad se refugiaba Bin Laden, esperó el momento oportuno para lanzar su ataque con vistas a posicionar favorablemente a Barack Obama en la inminente campaña electoral por la sucesión presidencial.        Hay un detalle para nada anecdótico que torna aún más inmoral a la bravata norteamericana: pocas horas después de ser abatido, el cadáver del presunto Bin Laden fue arrojado al mar. La mentirosa declaración de la Casa Blanca dice que sus restos recibieron sepultura respetando las tradiciones y los ritos islámicos, pero no es así. Los ritos fúnebres del Islam establecen que se debe lavar el cadáver, vestirlo con una mortaja, proceder a una ceremonia religiosa que incluye oraciones y honras fúnebres para luego recién proceder al entierro del difunto. Además se especifica que el cadáver debe ser depositado directamente en la tierra, recostado sobre su lado derecho y con la cara dirigida hacia La Meca. ¿Con qué celeridad tuvieron que ser hechos el combate, la recuperación del cadáver, su identificación, la obtención del ADN, el traslado a un navío de la Armada estadounidense, situado a poco más de 600 kilómetros del suburbio de Islamabad donde se produjo el enfrentamiento y finalmente, navegar hasta el punto donde el cadáver fue arrojado al mar como para respetar los ritos fúnebres del islam? En realidad, lo que se hizo fue abatir y “desaparecer” a una persona, presuntamente Bin Laden, siguiendo una práctica siniestra utilizada sobre todo por la dictadura genocida que asoló a la Argentina entre 1976 y 1983. Acto inmoral que no sólo ofende las creencias musulmanas sino a una milenaria tradición cultural de Occidente, anterior inclusive al cristianismo. Como lo atestigua magistralmente Sófocles en Antígona, privar a un difunto de su sepultura enciende las más enconadas pasiones. Esas que hoy deben estar incendiando a las células del fundamentalismo islámico, deseosas de escarmentar a los infieles que ultrajaron el cuerpo y la memoria de su líder. Barack Obama acaba de decir que después de la muerte de Osama Bin Laden el mundo es un lugar más seguro para vivir. Se equivoca de medio a medio. Probablemente su acción no hizo sino despertar a un monstruo que estaba dormido. El tiempo dirá si esto es así o no, pero sobran las razones para estar muy preocupados.

Lanzamos nuestro segundo certamen: PREMIO INTERNACIONAL «JUAN JOSÉ MANAUTA» para LIBROS de CUENTO ÉDITOS

La Biblioteca Alternativa Tilo Wenner, la Asociación de Teatro Metamorfosis de Paraná y el Área Articular de la Casa de la Cultura de Entre Ríos convocan a la primera edición del PREMIO INTERNACIONAL DE CUENTO «JUAN JOSÉ MANAUTA» para libros de cuento publicados.
(La Biblio Wenner provee un lugar para todos los materiales impresos y digitales –libros, revistas, boletines, CDs, DVDs– que son raros en algún sentido, de circulación restringida, por condicionamientos económicos, políticos, sociales… por su alto grado de especialización o por el motivo que sea. Espacio para lo difícil de encontrar, para lo distinto. No tenemos por objetivo ningún campo particular, hacemos un corte transversal, vamos al encuentro de lo que ocupa una posición marginal).
BASES
1) Con el doble propósito de, por un lado, distinguir a la edición de libros de cuento en castellano y, por otro lado, incrementar el patrimonio bibliográfico de cuatro bibliotecas y once escuelas de la provincia de Entre Ríos, en el mes de abril de 2011, se convoca a todos los escritores y editores interesados a participar del PREMIO INTERNACIONAL DE CUENTO «JUAN JOSÉ MANAUTA». El presente premio, cuyo nombre recuerda a uno de los más profundos narradores de la literatura argentina, cuenta con el patrocinio del Área Articular del gobierno entrerriano y establece para esta primera edición una recompensa consistente en:
1.a) una obra de arte inspirada en el libro ganador, cuya confección se encargará luego del fallo del jurado a una reconocida artista plástica; y
1.b) una suma en efectivo de 4.000 pesos (cuatro mil pesos, moneda argentina), o su equivalente en dólares si el autor ganador resultase ser no-argentino.
El premio se otorgará al mejor libro de cuento editado en papel que sea enviado al certamen y no podrá ser declarado desierto.
2) Se habilita a participar a todos los autores que así lo deseen, sin restricciones de sexo, edad, nacionalidad o residencia, con libros de cuento impresos en cualquier fecha y lugar, con o sin ISBN y sin límites de extensión, siempre y cuando envíen sus volúmenes impresos en castellano. Única restricción: No se aceptarán volúmenes sin encuadernar.
3) Cada escritor podrá enviar tantos títulos como desee. De cada título deben enviarse 5 (cinco) ejemplares. La totalidad de los ejemplares recibidos, una vez concluido el concurso, será donada a cuatro bibliotecas de la provincia de Entre Ríos, a saber: Biblioteca Popular Dr. Cirilo Agustín Gómez, de Gilbert; Biblioteca Popular Carlos Mastronardi, de Gualeguay; Biblioteca de la Casa de la Cultura y Biblioteca Alternativa Tilo Wenner, ambas de Paraná; y a once escuelas de personal único (7 escuelas-rancho y 4 escuelas-balsa) de la sección Islas del departamento Victoria, a saber: Escuela Nº 3 Manuel Savio, Nº 24 P.G. Spiazzi, Nº 26 Leandro Além, Nº 37 José de San Martín, Nº 40 El Tempe Argentino, Nº 41 Ángel Piaggio, Nº 42 Alejo Peyret, Nº 45 M.J. Thompson, Nº 46 P. Argentina, Nº 48 Marcos Sastre y Nº 61 Francisco Ramírez.
4) El Premio «JUAN JOSÉ MANAUTA» se otorgará a un libro de autor individual. Sin embargo, se aceptarán antologías y otras publicaciones colectivas (de grupos, de talleres, etcétera). De hecho, se otorgará como mínimo:
4.a) un Diploma de Honor a libro(s) de más de un autor.
También se concederán Diplomas de Honor a:
4.b) mejor libro de cuento para niños;
4.c) mejor libro de cuento con ilustraciones;
4.d) libro de edición más original (para libros-objeto que se destaquen formal y conceptualmente);
4.e) mejor libro de microcuentos o microrrelatos.
El jurado tendrá la libertad de establecer otras distinciones, extendiéndose diplomas de honor por cada una de ellas.
5) No constituye obstáculo a la participación en este Premio que el/los libro/s aspirante/s se encuentre/n concursando en otro certamen ni que haya/n obtenido galardones de cualquier índole con anterioridad.
6) Plazo: la recepción de obras cierra el 11 de julio de 2011. Se tomará en cuenta la fecha del matasellos. Los envíos deben hacerse a:
“PREMIO JUAN JOSÉ MANAUTA,
Casa de la Cultura de Entre Ríos,
Enrique Carbó 194,
CP (3100), Paraná, Entre Ríos,
Argentina”.
Los organizadores no se responsabilizarán por las pérdidas o daños que pudiera sufrir el material remitido, aunque les apenaría mucho cualquier incidente de este orden. Por eso se recomienda (pero no es obligatorio) efectuar el despacho a través de correo certificado. Se acusará recibo de las obras mediante un mensaje de correo electrónico.
7) El jurado, que producirá su fallo antes del 21 de octubre de 2011, estará integrado por 3 escritores y expertos en literatura de la región y sus nombres se harán públicos una vez emitido el veredicto, que será inapelable.
8) Cada autor deberá adjuntar una hoja que contenga los siguientes ítems: nombre completo, dirección postal, dirección electrónica, teléfono, breve curriculum y firma. Respecto a los libros de varios autores, bastará con enumerar los mismos datos de al menos un autor, o del editor, quien fuera que enviase el libro. Los autores que envíen más de un libro deberán remitir sus datos sólo una vez.
9) La remisión de los libros a la dirección indicada implica la plena aceptación de las bases de este certamen y consiente automáticamente la donación de los ejemplares recibidos a las bibliotecas y escuelas mencionadas. Si un autor enviase menos de 5 ejemplares de un título, no se lo habilitará como contendiente al PREMIO INTERNACIONAL DE CUENTO «JUAN JOSÉ MANAUTA» y el conjunto de libros se repartirá lo más equitativamente posible entre las entidades beneficiadas. Las situaciones imprevistas que pudieran suscitarse se resolverán según el leal saber y entender de convocantes y jurados.
10) Más información en el sitio: http://biblioaltertilowenner.blogspot.com/. Por consultas, escribir a: BiblioWenner@Gmail.com.
11) Un breve video ilustrativo de la labor de los maestros isleños −cuyas escuelas recibirán parte de los volúmenes que arriben al certamen− puede verse en el siguiente enlace electrónico: http://www.diariovictoria.com.ar/2009/09/nelson-rothar-fue-elegido-%E2%80%9Cmaestro-entrerriano%E2%80%9D/.