Fallece Ananías Maidana, luchador y líder del Partido Comunista Paraguayo
Ananías Maidana, emblemático dirigente y presidente del Partido Comunista Paraguayo (PCP), falleció en la madrugada de este sábado, tras una larga enfermedad. Sus restos son velados en el Centro Cultural de la República El Cabildo y su inhumación será el domingo al mediodía en la Recoleta. Ananías Maidana es un caso emblemático de la represión a los comunistas, pues estuvo en total 24 años en prisión, 20 de ellos bajo la dictadura stronista, en la comisaría 3ª, la mayor parte del tiempo, junto con quienes padecieron igual tiempo de prisión (Antonio Maidana, Julio Rojas y Alfredo Alcorta) y en el Campo de Concentración de Emboscada los últimos años, hasta el año 1978, en que salió en libertad, gracias a la solidaridad internacional. Testimonia Ananías Maidana: A la COMISION DE VERDAD Y JUSTICIA DE PARAGUAY “… Aquí hubo y sigue existiendo la intervención directa del servicio de inteligencia de los Estados Unidos… bajo la orientación americana-israelita, Antonio Maidana, Alfredo Alcorta, Julio Rojas y Ananías Maidana tenían que esta separados de todos los presos, porque están condenados a morir en la prisión. Entonces, como dije más de una vez, eramos prisioneros de guerra en territorio paraguayo y eso se estableció en una reunión de altos jefes militares con la presencia Algunos Casos Paradigm·ticos 226 norteamericana, y se hizo el calabozo especial para eso en la comisaría 3ª. En cierta oportunidad, a instancia de los familiares de los presos de la comisaría tercera, que estaban muy enfermos, el arzobispo de Asunción, Mena Porta, le llamó a Stroessner, interesándolo por la situación de ellos, a lo que el dictador contestó: “Esos están ahí para morir”. La solidaridad fue muy importante,“la Comisión de los Derechos Humanos del ´67, bajo la conducción de la señora de Lara Castro que se formó aquí. Es importante que se sepa el papel que jugaron los obispos progresistas, los obispos humanistas… ”. Ananias Maidana, 1978. El Partido Comunista Paraguayo fue el sector político que más bajas tuvo –comparativamente en relación a su numero de afiliado– a consecuencia de la represión dictatorial, que se definía como anticomunista. Fueron asesinados por la dictadura de Stroessner tres Secretarios Generales del Partido Comunista Paraguayo: Antonio Maidana, Miguel Angel Soler y Wilberto Alvarez Jara; dos Secretarios Genera les de la Juventud Coimunista: Dérliz Villagra y Juan Carlos Rivas. Y más de una centena de miembros del Comité Central y cuadros superiores del PCP. Su militancia también fue diezmada por el terrorismo de Estado. El discurso de los comunistas fue expresado públicamente en sus documentos, manifiestos y “Adelante!”, que luchaban contra la dictadura del General Alfredo Stroesnner, de la dominación norteamericana, por sus derrocamiento, y la búsqueda de un gobierno de Democratización, que libere al país de la dominación norteamericana y de sus agentes locales, en un discurso antagónico con el oficialista. Los comunistas además tenían como meta estratégica, que era la construcción de un sistema socialista, contrario al capitalista. La solidaridad con los estados de socialismo real, particularmente con Cuba socialista, era una de sus principales consignas. (Antonio Maidana, Alfredo Alcorta, Julio Rojas, Ananías Maidana, Severo Acosta, Virgilio Bareiro. Estaban en lo que se llama un “panteón para vivos”, los que después iban a ser conocidos como los presos más antiguos del continente)
Prensa Latina

Susana Gertopán presenta "El callejón oscuro", novela de exilio e identidad
Madrid, 27 oct (EFE).- La escritora paraguaya Susana Gertopán presentará hoy en Casa de América en Madrid "El callejón oscuro", obra de exilio y de identidad que escribió durante dos años para presentar al concurso de novela Lidia Guanes 2010, y que ganó "con estallidos de emoción" este mes.
En entrevista con Efe, la escritora se mostró contenta de presentar por primera vez una novela inédita en el extranjero, en un país que comparte su lengua y que está publicando "muchos libros de grandes escritores".
Gertopán, nieta de inmigrantes que llegaron a Paraguay entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, dijo que sus abuelos le transmitieron "el exilio como cultura", tema recurrente en sus novelas.
"El callejón oscuro" narra la vida de un grupo de comerciantes judíos en un barrio de Asunción, en los alrededores del mercado principal de la ciudad, que conviven con campesinos e indígenas que ofertan sus productos en este mismo lugar.
Con esta trama, la autora aborda la inmigración a través de la lengua y distintos tipos de migrantes, "algunos provenientes de tierras lejanas y otros de la tierra propia" y que intentan "preservar su identidad".
En el barrio del mercado conviven distintos migrantes "grupos que hablan guaraní, macá, castellano, y yiddish en el ambiente opresor de la dictadura del general Alfredo Stoessner" (1954-1989), refirió Gertopán.
La escritora de novelas como "Barrio Palestina", "El nombre prestado" o "El otro exilio" aseguró que "El callejón oscuro" fue expresamente escrita para ser presentada al concurso del Ateneo cultural Lidia Guanes y afirmó que recibir esta distinción fue para ella uno de los "mayores logros" de su vida.
Además de la distinción anunciada el pasado día 1, Gertopán percibió 3.000 euros y la posibilidad de publicar 1.000 ejemplares de su obra a través de la editorial local Servilibro.
De instrumentista quirúrgico a escritora, Susana Gertopán dice que atribuye este cambio a la evolución de su propia vida, pero que desde que tiene el recuerdo de haberse alfabetizado ha escrito.
Sin embargo, la escritora ha abandonado ahora el género de cuentos para dedicarse sólo a la novela, pues sus personajes necesitan ahora "de más tiempo, situaciones y vida", comentó.
Gertopán está ahora trabajando en una nueva novela "muy influenciada por el fluir de la conciencia" y que "posiblemente tenga que ver con un mutismo en el que el personaje sólo se comunica con él mismo, y que también es un tipo de exilio", adelantó.
Ingrid De Keijser
Paraguay: intervencionismo imperial
Por Rina Bertaccini (*)
Los hechos acaecidos en el período reciente muestran, sin lugar a dudas, que el Paraguay sigue estando en la mira del intervencionismo imperialista.  Intervencionismo que se constituye en un ingrediente esencial de la trama de condicionamientos y amenazas que socavan la estabilidad del gobierno de Fernando Lugo.
Se está aplicando en este país –aunque no solamente allí-  un esquema imperial de intervención y ocupación que abarca todos los planos y las más diversas formas, una política que los documentos oficiales del Ministerio de Defensa de los Estados Unidos mencionan como “dominación de espectro completo” y definen como la estrategia que permitirá a la fuerza militar de Estados Unidos cumplir sus objetivos de dominio sobre el resto de los pueblos del mundo. Al respecto el documento Joint Vision 2020 dice textualmente “la calificación  de dominio de pleno espectro implica que las fuerzas de EEUU son capaces de conducir sistemática, sostenida, y sincronizadamente las operaciones y combinaciones de fuerzas a la medida de situaciones específicas y con el acceso y la libertad de operar en todos los ámbitos” incluida la información.
La injerencia norteamericana no es nueva en Paraguay. Oportunamente hemos denunciado la existencia en el Chaco paraguayo de la base militar Mariscal Estigarribia (con su gran pista de aterrizaje de 3.800 metros de largo) a disposición del Pentágono, la base de la DEA en Pedro Juan Caballero, al nordeste, en la frontera con Brasil, así como la serie de tareas de entrenamiento militar de efectivos miitares y policiales, los seminarios de adoctrinamiento y los llamados operativos Medrete realizados por oficiales del Comando Sur de Estados Unidos, en los años 2005 y 2006, cuando el gobierno de Nicanor Duarte Frutos permitió y brindó inmunidad, durante 18 meses, el ingreso de tropas yanquis autorizadas a desplazarse por todo el territorio paraguayo y con amplio acceso a la población civil con la cual pudieron cumplir “tareas humanitarias” y de inteligencia militar. Es conocida también la presencia de una embajada USA que ocupa un extenso predio de Asunción, junto a delegaciones de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), el FBI (Oficina Federal de Investigaciones) y la USAID (Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos).
Como ya dijimos, esto no es nuevo. Pero ahora y en el marco de la compleja situación que afronta el gobierno de Fernando Lugo tiene lugar una nueva ofensiva intervencionista y desestabilizadora, donde se pone públicamente en evidencia la injerencia descarada de la actual embajadora Liliana Ayalde quien antes de instalarse en Asunción había sido Directora de la USAID en Bogotá.
Al respecto es muy importante la denuncia formulada por el abogado Juan A. Martens, miembro de la Coordinadora de Derechos Humanos de Paraguay (CODEHUPY), en un artículo publicado el 7 de septiembre pasado con el sugestivo título: Paraguay ya tiene su Plan Colombia. Se llama “Iniciativa en la Zona Norte (IZN)”.
Dicha Iniciativa toma como base un acuerdo de cooperación bilateral firmado el 26 de septiembre  de 1961 con los Estados Unidos durante la dictadura de Alfredo Stroessner, en el marco de la  Alianza para el Progreso, la cual supuestamente contribuiría a satisfacer “las necesidades de los pueblos de América Latina” en materia de vivienda, trabajo, tierra, educación y salud.  Con el argumento de que la  IZN es apenas una prolongación del Acuerdo General de 1961, no fue llevada a debate ni sometida a aprobación del actual Congreso Nacional, teniendo en cuenta que aquel Acuerdo ya había sido aprobado hace 50 años por el Parlamento paraguayo. “De esta manera –señala Martens- se sustrajo del debate público y la posibilidad que sus cláusulas sean discutidas y analizadas de manera exhaustiva”.  Denuncia además que “la Iniciativa en la Zona Norte tiene como objetivo recibir asistencia de los EEUU para que en Paraguay reforcemos la aplicación de la ley y la seguridad a fin de reducir el crimen organizado”. La asistencia será brindada por expertos enviados por el Gobierno de los Estados Unidos que asistirán a instituciones y a funcionarios gubernamentales” para lo cual se prevé destinar un monto total de 2.228.000 dólares, en un periodo de dos años.  Recibirán asistencia técnica el Ministerio Público, el Poder Judicial, el Ministerio del Interior y la Secretaría Nacional Antidrogas, en temas como estrategias de aplicación de la ley, vigilancias y técnicas de investigación; recopilación, procesamiento y difusión de datos e inteligencia.
“Este acuerdo –continúa Martens- es el ingreso oficial y público del Gobierno de los Estados Unidos en la persecución de organizaciones sociales en los departamentos de San Pedro, Concepción, Amambay y Canindeyú, cuyas acciones de protesta y reivindicación de derechos humanos, tan básicos como vivir en un ambiente sano de agrotóxicos o contar con un pedazo de tierra, desde hace tiempo son considerados delitos y sus miembros procesados por asociación criminal por los agentes del Ministerio Público”.
Hay que tener en cuenta que en Paraguay ya existe una llamada “Ley antiterrorista” que se aplica para criminalizar las protestas sociales y reprimir –procesar penalmente, encarcelar, condenar- a los luchadores. Pero el nuevo Acuerdo con Estados Unidos agrava las cosas al sumarse “a la serie de disposiciones legales que refuerzan la aplicación de un derecho penal del enemigo en Paraguay, es decir, un ley especial, con menos garantías para aquellos que son considerados desde determinados centros de poder como inclinados hacia el mal…”
Igualmente valiosa para arrojar luz sobre esta nueva oleada intervencionista en Paraguay es la ponencia presentada en el IV Encuentro Internacional de Economía, Política y Derechos Humanos (Buenos Aires, septiembre 2010, Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo) por el periodista e investigador Idilio Méndez Grimaldi, secretario de la Sociedad de Economía Política del Paraguay. En ese trabajo señala la intromisión de la embajadora Ayalde en los asuntos internos del Paraguay (quien se permite alentar abiertamente la candidatura del vicepresidente Franco para reemplazar a Lugo en el gobierno nacional), así como el alineamiento con los objetivos del Plan Colombia de los ministros del Interior Rafael Filizzola y de Relaciones Exteriores Héctor Lacognata. En particular el autor denuncia que “Filizzola viajó varias veces a Colombia donde firmó convenios de cooperación con el presidente saliente Alvaro Uribe (…) para fortalecer la política de seguridad interna del Paraguay”.
En una postura diametralmente opuesta, el entonces ministro de Defensa Nacional Luis Bareiro Spaini, rechaza la intromisión imperialista y específicamente, en una nota remitida el 10 de agosto pasado al canciller Lacognata se opone “al proyecto de Carta Acuerdo sobre la Iniciativa en la Zona Norte (IZN) entre el gobierno de la República del Paraguay y el gobierno de los Estados Unidos de América,  para el ingreso en territorio nacional de militares norteamericanos que no estén en servicio activo, para tareas de inteligencia y entrenamiento”. 
“En síntesis –continúa  Méndez Grimaldi- Estados Unidos pretende ingresar al Paraguay elementos de su inteligencia, que no sean militares en servicio activo, comúnmente denominados ‘mercenarios’ en otros teatros de operaciones. El mecanismo libera al Ejército de Estados Unidos de toda responsabilidad ante crímenes de lesa humanidad cometidos últimamente en Irak, Afganistán y otras naciones agredidas por el imperio norteamericano. En resumidas cuentas,  se garantiza la impunidad del personal de entrenamiento y de inteligencia”.
Finalmente la postura patriótica del ministro de Defensa es derrotada y Bareiro Spaini, el 25 de agosto,  es forzado a renunciar. Por esos mismos días llega a Asunción  el subsecretario adjunto de Defensa para Asuntos del Hemisferio Occidental del Gobierno de los Estados  Unidos de América, Dr. Frank Mora en una visita destinada a promocionar la colaboración entre Estados Unidos y América en materia de seguridad. Los diarios locales informaron que “Estados Unidos quiere reimpulsar la cooperación (con Paraguay) en el área militar”.  Eso mismo le dijo Frank Mora a Fernando Lugo cuando fue recibido el 24 de agosto en el Palacio de gobierno.
Poco después,  Frank Mora y la embajadora Liliana Ayalde, se trasladaron al Departamento Concepción y allí, entre otras cosas, informaron en rueda de prensa sobre su interés en el proyecto de cooperación IZN y la voluntad de Estados Unidos de seguir colaborando en “programas para brindar seguridad y atención médica, además de proyectos de producción agraria y creación de micro empresas”. Como indica el trabajo de Méndez Grimaldi antes citado “Paraguay está en la agenda de la expansión norteamericana, para la cual fue ampliado el presupuesto de la USAID para el presente año”.
Además de los mencionados programas para el campo, la visita de Frank Mora tuvo otro inquietante resultado: los ministros de Obras Públicas y de Hacienda de Paraguay firmaron un acuerdo con la  USAID, para la asistencia técnica de la concesión al sector privado de los aeropuertos del país.  La Agencia invertirá en ello 391.000 dólares.  ¿Qué empresas se beneficiarán con la privatización? ¿Por qué Estados Unidos está interesado en los aeropuertos?  Teniendo en cuenta la experiencia argentina con la privatización, por ejemplo,  de la Fábrica Militar de Aviones de Córdoba (ahora nuevamente estatizada) que en su momento fuera adjudicada a la norteamericana Lockheed Martin , proveedora del Pentágono, no es difícil deducir que la beneficiaria será alguna gran empresa imperialista. Pero hay algo más a tener en cuenta y eso tiene que ver con los actuales proyectos geopolíticos del imperio para cuya realización los Estados Unidos necesitan el control político y militar de los grandes aeropuertos de la región, como Mariscal Estigarribia, Palanquero, Palmerola, o Malvinas, como muchas veces hemos denunciado. 
Por cierto que estas notas no agotan el tema. Habrá que seguir con atención el desarrollo de la situación y de los nuevos avances intervencionistas.  Pero algo puede afirmarse y es que las consecuencias  de los hechos descriptos pueden involucrar no solamente a Paraguay sino a toda la región.
Buenos Aires, 1º de octubre de 2010
(*) RINA BERTACCINI, presidenta del Movimiento por la Paz, la Soberanía y la Solidaridad entre los Pueblos (Mopassol), Argentina
PREMIO DRA. BRANISLAVA SUSNIK
Décima Edición 2010 – 2011
HOMENAJE AL BICENTENARIO DE LA
 INDEPENDENCIA NACIONAL

INVITACIÓN
           
El Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad Católica (CEADUC); el Museo Etnográfico “Dr. Andrés Barbero” de la Fundación La Piedad y la Asociación Indigenista del Paraguay (AIP) INVITAN a estudiantes, investigadores, ensayistas y científicos relacionados con la antropología paraguaya a participar del concurso al PREMIO DRA. BRANISLAVA SUSNIK, Décima Edición y por única vez, en homenaje al Bicentenario de la Independencia Nacional.

Los premios consistirán en:
PRIMER PREMIO: Gs. 10.000.000.- (Diez millones  de guaraníes)
SEGUNDO PREMIO: Gs. 5.000.000.- (Cinco millones de guaraníes)
TERCER PREMIO: Gs. 1.500.000.- (Un millón quinientos mil guaraníes) y la publicación en el Suplemento Antropológico de la Universidad Católica de los trabajos premiados.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  
Requisitos:
*        Podrán participar ensayistas, estudiantes, investigadores, científicos paraguayos y extranjeros sin límite de edad, residentes o no en el Paraguay.

*        Los trabajos deberán ser inéditos y su temática deberá estar referida al contexto antropológico general del Paraguay.

*        Cada participante podrá presentar un solo trabajo, cuyo  texto, en forma de artículo, ensayo o libro, deberá estar escrito en español  y su extensión no deberá ser menor a 30 páginas, sin imponerse  límite  máximo a los mismos.

*        Los trabajos deberán entregarse en copias digitales: en formato pdf grabadas en Cd o DVD dentro de un sobre cerrado, con el título del trabajo y el nombre o seudónimo del autor claramente impreso en el mismo; dentro del sobre deberá indicarse: nombre, dirección, número telefónico y correo electrónico.

*        Los trabajos deberán ser entregados en la sede del CEADUC (Universidad Católica: Independencia Nacional y Comuneros), Tel. 441.044 hasta las 11:00 hs. del viernes 26 de noviembre de 2010, o en el Museo Etnográfico “Dr. Andrés Barbero” (España 217 c/ Mompox), Tel. 441.696 hasta las 17.00 hs. del mismo día.

*        Se otorgarán menciones especiales a todos aquellos trabajos que el Jurado considere con merecimientos y serán también publicados en el Suplemento Antropológico.

*        Las instituciones organizadoras de este concurso podrán disponer de la publicación de cualquiera de los trabajos concursantes, así como su inclusión en la Biblioteca del Museo Etnográfico “Dr. Andrés Barbero”.


*        Los premios serán entregados en acto público en fecha que establecerán los organizadores y el Jurado, de preferencia en el mes y año del Bicentenario (mayo, 2011).

*        El Jurado está integrado por:

  1. P. Bartomeu Meliá (SJ)
  2. Dra. Ana María Gorosito
  3. Dra. Graciela Chamorro
  4. Dr. Miguel Alberto Bartolomé
  5. Dr. Juan Renshaw

*        Para mayor información contactar con el CEADUC, Tel. 441044 (de mañana) ó con el Museo Etnográfico “Dr. Andrés Barbero” Tel. 441.696. E-mail:museobarbero@museobarbero.org.py

Responsables: Dr. José Zanardini, Presidente Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad Católica;  Adelina Pusineri, Directora  Museo Etnográfico “Dr. Andrés Barbero”; Dr. Ricardo  Moreno Azorero, Asociación Indigenista del Paraguay.



 HISTORIAS DE LUCHA DE INMIGRANTES PARAGUAYOS EN ARGENTINA
Por Andrés Cárdenas     BUENOS AIRES, 13 (ANSA) - La vida de los inmigrantes paraguayos en Argentina, analizada desde fines del siglo XIX hasta nuestros días, con el aporte de teorías sociológicas, políticas y un riguroso estudio estadístico, conforma la reciente obra del investigador argentino Gerardo Halpern.     El libro gira en torno al concepto de "etnicización" y discriminación hacia esta comunidad, en formas que variaron a través del tiempo, así como rastrea sus luchas de décadas por la integración contra un estado expulsor -como el pedido del derecho a voto en el extranjero y otras reivindicaciones- y en un país receptor que le impone reglas no siempre equitativas.     "Etnicidad, inmigración y política. Representación y cultura política de exiliados paraguayos en Argentina" (Prometeo) reúne investigaciones de Halpern, miembro del Grupo de Estudios Sociales sobre el Paraguay de la Universidad de Buenos Aires.     La riqueza de la propuesta, entre otros muchos aspectos, se basa en el estudio de cifras estadísticas oficiales de ambos países, que le permite identificar y desbaratar prejuicios arraigados, de intencionada raíz xenófoba, como la invasión limítrofe que "perjudica a los trabajadores argentinos".     "La idea (en el imaginario de cierta porción de la población argentina) del 'enclave europeo', la idea de que descendemos de los barcos, requiere de la indigenización salvaje de Paraguay y Bolivia, del ennegrecimiento o la carnavalización de Brasil, de la provincialización de Uruguay y de un desprecio de combinaciones explosivas hacia Chile", dijo en sintonía con el libro y al presentarlo el estudioso Alejandro Grimson.     "Los motivos principales por los que los paraguayos (al igual que los bolivianos) superaron en número a los inmigrantes europeos -italianos y españoles- han sido, básicamente, el mantenimiento constante del movimiento de poblaciones entre Paraguay y Argentina, a la vez que la detención -ya histórica- de los flujos europeos hacia la Argentina", explica Halpern sobre los cambios de composición migratoria entre 1869 y 2001.     La migración paraguaya tuvo picos tras la enajenación de tierras públicas que siguió a la derrota de la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870), la guerra civil de 1947 y especialmente la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989).     Asimismo, en consonancia con los propios movimientos internos argentinos, la masa de inmigrantes paraguayos se insertó al principio en labores agrícolas en las provincias del nordeste para pasar a tareas industriales, en la construcción y los servicios en Buenos Aires y su conurbano desde la década de 1950 hasta nuestros días.     Sin embargo, un dato interesante son los poco más de 325.000 paraguayos registrados de modo oficial en Argentina hasta 2001, cifra mucho menor a los casi dos millones que autoridades de Asunción estimaban hasta hace pocos años, cuando en todo Paraguay la población total apenas superaba los 5 millones.     Este volumen de cifras migratorias, sólo se da en casos de catástrofes naturales, genocidios o guerras, y no son reales para el caso paraguayo, según el autor.     Una estimación realista indica, para Halpern, que tras la crisis económica de 2001 en Argentina, España pasó a ser el segundo receptor de migración paraguaya, cuya comunidad aún así no supera actualmente los 30.000 residentes.     De todas maneras, la población paraguaya en el extranjero representa, con cifras cotejadas, casi un 15% del total actual del país, un número ciertamente muy alto.     Halpern sostiene que la versión intencionada de la "invasión" de inmigrantes paraguayos (y de otros países limítrofes y Perú) a Argentina obedece a relatos que buscan discriminar, generando una "alteridad" de indeseables sobre los que hacer recaer la culpa de los problemas que afectan al país.     Así los inmigrantes limítrofes pasaron a cargar sobre sí desde la desocupación y el clientelismo hasta el aumento de la delincuencia o las epidemias de dengue y cólera.     A configurar este panorama ayudó por décadas el propio estado paraguayo, especialmente durante la dictadura de Stroessner, alimentando la versión de que los paraguayos que se iban, lo hacían "porque no querían a su país" y si intentaban volver, no eran verdaderos ciudadanos sino "extraños, argentinizados, curepizados (mote despectivo para los argentinos)".     Una versión del "otro", del indeseable, pero esta vez replicada en espejo desde el país que los expulsó por persecuciones políticas o por carencias económicas.     El estudio es abundante en entrevistas a los "exiliados" paraguayos, término con el que se autodenominan aún los inmigrantes por motivos económicos, en las que hablan sobre sus deseos de regresar, pocas veces concretados, y sobre la noción de "gratitud y deuda" hacia un país que los recibió, aún con leyes migratorias deficientes y en condiciones laborales precarias respecto de la población local.     Asimismo se analiza en el libro, década por década de la segunda mitad del siglo XX, la activa participación política de los paraguayos tanto en organizaciones propias (con núcleos fuertes como el Club Deportivo Paraguayo o las multitudinarias peregrinaciones anuales de Caacupe'í, en el conurbano bonaerense) así como en partidos y movimientos argentinos, especialmente en la lucha contra la dictadura stronista.     Las víctimas del Operativo Cóndor, de coordinación represiva entre las dictaduras en los años '70, y de los intentos de lucha armada promovidos desde Argentina contra Stroessner como el Frente Unido de Liberación Nacional (Fulna) y el Movimiento 14 de mayo, a fines de los '50 e inicios de los '60, son también relevadas en capítulos aparte. DFB