CARLOS MARTÍNEZ GAMBA
Martínez Gamba, de 71 años, uno de los más prolíficos autores que escribe sólo en guaraní, fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura por su obra "Ñorairõ ñemombe'u Guérra Guasúrõ Guare", consistente en crónicas rimadas de las batallas de la Guerra de la Triple Alianza.El escritor llevaba ya mucho tiempo aquejado por diversas dolencias.Carlos Martínez Gamba nació en el barrio Santa Librada de Villarrica en 1939. Su actitud crítica ante la dictadura de Alfredo Stroessner le valió en exilio, por lo que gran parte de su vida la vivió en la Argentina. Es considerado por muchos como el que abrió el género narrativo de ficción para el guaraní. Leer original (hacer clic) en: http://www.portalguarani.com/autores_detalles.php?id=477 Datos biográficos Nació en la Ciudad de Villarrica, 1939.  Poeta y narrador en guaraní. Aunque reside desde hace años en la Argentina ( Puerto Rico, provincia de Misiones ) y a pesar de que tiene una vasta producción poética y narrativa, sólo usa el guaraní -« el francés de América », como lo llamaban los jesuitas - para expresar su obra literaria.  De sus innumerables composiciones poéticas, el doctor Ramiro Domínguez rescata “Pychãichi” (1970), producto de la picaresca criolla y popular, como una pequeña obra maestra.  Dice él respecto al binomio «autor-obra»: «Nada de extraño si al fin este vagabundo del alba nos entrega una cosecha tan madura como este PYCHÃICHI, limpia talla de santero indígena en la madera dura y menospreciada del guaraní de nuestros mayores» (en R. Alarcón Martínez, El Parnaso Guaireño, 1987, página 388).  Además de la obra ya citada, Carlos Martínez Gamba es autor, entre otros, de los siguientes títulos: “Plata yvyguy” (poesía; 1971),“Ikakuaaharepe ojevyva” (cuentos; 1973), “Tapekue ka'a” (1975), “Niño arapegua purahéi” (poemas; 1978), “Purahei mitã ñembotorore ha ñemonge ra” (poemas; 1984), “Ta'anga vera rendy” (cuentos; 1987) y “Jagua ñetu'o”(cuentos; 1989).  En 1980, luego de una década de haber publicado “Pychãichi”, su primer libro de poemas sobre el conocido personaje de la narrativa oral paraguaya, salió a luz “Pychãichi rembihasakue Karai Réi ha Sariare ipu'akáramo guare”; y once años después apareció“Pychãi Marandeko” [Historia del Piquento] (1991), el tercer poemario de la misma saga.  Entre otras actividades de índole lingüística y literaria, también tradujo al guaraní una antología poética de Rodrigo Díaz-Pérez, con el título de“Yvoty aty poravo pyre” (1973).  (Fuente: "BREVE DICCIONARIO DE LA LITERATURA PARAGUAYA" / 2da. Edición – AUTORA: TERESA MENDEZ-FAITH - Editorial EL LECTOR, Asunción-Paraguay 1998) Entrevista a CMG “Escribir es dejar testimonio de un tiempo” Es un día de semana en Puerto Rico. La ventana de la oficina limita con la vereda peatonal: la gente pasa a metros, quizás a centímetros de nosotros. Carlos Martínez Gamba los mira por unos instantes, luego dirige su mirada hacia mí, y aclara una primera cuestión, más bien responde la primera de una serie de tímidas preguntas que habré de hacerle: “Tengo como 20 obras publicadas y otras a publicar, así que me considero un escritor. Alguna vez no le di mucha importancia a la escritura, pero ahora que voy envejeciendo estoy dispuesto a asumir esa condición. Y me gusta, me gusta ser un escritor”. Adentro, en esta oficina prestada por algún amigo porteño, no hay mucho para observar. Hay un escritorio bastante chico, a cuyo costado reposa, majestuosa, una máquina de escribir. Y en uno de los rincones, un sillón hamaca construido con tacuaras e hilos, parecida a las que construyen los mbyá guaraníes en el nordeste argentino. Le pregunto por qué escribe. -Hay muchos motivos- me dice, volviendo a mirar hacia la ventana. Suspira fuertemente, y finalmente dice: -Escribir es dejar testimonio de un tiempo. Y no sé por qué, uno lo quiere hacer desde un punto de vista personal, siendo que los diarios, las fotografías, están dejando constantemente otros testimonios.
¿Porqué uno también quiere hacerlo? Eso no lo sé. “Eso no lo sé”, dice el escritor nacido en Villa Rica, Paraguay. Dice que no lo sabe, aunque lo más probable es que evite la explicación de lo que no necesita ser explicado, de lo que no tiene una respuesta lógica y racional. Como esas luces, que en la noche absoluta se encienden sin ninguna fuente de energía que las abastezca. -¿Qué hace que Ud. se decida a escribir una historia? -Y... de repente es como una luz que se enciende, y uno dice “sobre este personaje tengo que escribir”. Mi primer libro nace así. Hay un personaje popular que en castellano quiere decir "Piquentito” -el que tiene esos bichos que salen de los pies-, sobre el que se tejen infinitas historias en el Paraguay, y que nunca fue elevado al plano literario. Además es un personaje que siempre me gustó porque de chico me contaron muchos cuentos sobre él. Me dije: ”¿Cómo esto no fue elevado al rango de literatura escrita?” Porque como literatura oral sí existía. Y escribo ese libro en breve tiempo, el cual me dio pie para seguir escribiendo. “Piquentito” fue publicado en Buenos Aires en 1970, cuando Martínez Gamba tenía 31 años. En la década de los ochenta publicó en Posadas y en la ciudad brasileña de Curitiba, aunque actualmente publica en Asunción. Básicamente escribe poesía y narrativa corta, siempre en guaraní, su idioma vernáculo. Le pregunto si ha publicado novelas: me niega con la cabeza. Acomodando su larga barba canosa, como simulando peinar lo impeinable, dice que quizás todavía esté a tiempo. Se toma las manos, entrelaza los dedos. Le pregunto sobre aquella vieja polémica según la cual escribir novelas es relativamente más fácil que el cuento. “Así dicen –me dice-. Pero el primer cuento argentino, El Matadero, escrito por (Esteban) Echeverría, no tiene los lineamientos ni las exigencias que ahora quieren imponerle al cuento, pero nadie puede negar que sea un cuento. Para mí el género por excelencia es la novela, la novela larga, de 1000 páginas, como La Guerra y la paz. Yo escribo cuentos, pero me hubiera gustado escribir “La guerra y la Paz”. El que no puede escribir una novela así es el que se dedica a endiosar las cualidades necesarias para que el cuento sea considerado perfecto.
Como para ahondar en el tema, le sugiero al autor del Aleph como uno de los pregoneros del cuento en detrimento de la novela. Carlos Martínez Gamba me dice: “Yo creo que Borges no escribía novelas porque no tenía la polenta suficiente. Porque hace falta mucho esfuerzo. Un cuento uno lo puede hacer en un par de horas; una novela lleva años. Hay que ser consecuente, sentarse todos los días frente a la máquina, y darle duro”. Sonriendo, hace de la ironía un arma letal: “¿Qué hacemos los que no escribimos novelas? Decir que la novela es un género facilongo y que el cuento sí que es muy difícil porque nosotros somos cuentistas”. Me río. Martínez Gamba, despojándose de cualquier resabio de ironía, denota seriedad. Mira hacia afuera, hacia esa ventana que es algo así como el umbral entre su mundo y el mundo exterior, entre una época y otra, entre la realidad y sus ficciones. Empiezo una pregunta, intuyo que me lee entrelíneas. Me observa con atención, más acá de la ventana: a medio camino entre su interior y mi exterior. Empiezo a preguntarle, achica un poco los ojos, le pregunto qué libros no puede dejar de leer un buen lector. -El Quijote, Los miserables, y Crimen y castigo. El que no leyó esos tres libros se puede decir que no leyó nada. -¿Y en cuanto a la literatura Latinoamericana? -El que más me gusta es (Alejo) Carpentier, el cubano. Me parece un escritor exquisito, ejemplar. También me gusta mucho Arlt. -¿Es de releer? -Y... yo sólo releería la carta de mi padre. Para el tiempo que fue escrito tiene mucho de interesante, por lo menos desde el punto de vista psicológico, no tanto desde el literario. Martínez Gamba ha nombrado a Roberto Arlt, ha dicho que es un escritor que le gusta mucho. Entonces le cito una frase de ese autor porteño, a partir de la cual todo aquel que alguna vez haya leído un libro no podrá ser nunca feliz. Martínez Gamba ríe espontáneamente, como si se sintiera orgulloso por el escritor que admira. “Es que uno aprende a cuestionarse a través de los libros -me dice entre contento y pensativo-. Pero si traen infelicidad, es una infelicidad positiva, porque es una infelicidad que hace que uno se conozca a sí mismo y considere más a su prójimo, hace que uno no viva tanto para dentro y que se expanda en torno suyo”. Afuera, la vereda es atravesada por un grupo de chicos: gritan y ríen a carcajadas. Llaman nuestra atención, así que permanecemos mirándolos. Él pensará qué es lo que pensarán esos jóvenes. Yo pienso, en cambio, qué es lo que pensaremos los jóvenes. Miro mis apuntes, más que preguntar, pretendo sacarme una duda: -¿Entonces no hay duda que en los libros se esconden las posibilidades de mundos mejores? Quiero decir: ¿son cien por ciento positivos, o uno puede cuestionar ciertas cuestiones? -Sí, sí son positivos. Además los libros pueden ser considerados el corazón de los pueblos. ¿Dónde se reflejan los pueblos? Más que nada en los libros. También hay otras manifestaciones en las que se refleja el carácter de un pueblo. Pero sobre todo en los libros, en la literatura. Así que para mí es un elemento esencial en la vida de los hombres. Las preguntas se me van terminando. Tengo muchas, en realidad, pero ninguna demasiado original, ninguna digna ser expresada. Porque hay preguntas que cansan, y respuestas que no interesan. Pero desde mi pretendido papel de interrogador, como un tonto que es arrastrado por la manada, no puedo no preguntarle sobre el papel de los escritores en el desenvolvimiento de la vida política: a regañadientes le pregunto por la relación de los intelectuales con la realidad política y social. “Los escritores – responde con convicción- no pueden estar marginados de la realidad social. Pero pienso que su compromiso primordial es con la literatura, o sea tratar de escribir bien”. Martínez Gamba permanece pensativo unos segundos, mirando, quizás, hacia su interior. Luego continúa: “Es que hay una lucha importante sobre la tierra: que haya menos pobres, menos miserables. Y la realidad es que siempre hay más. Este sistema que ahora rige al mundo, el libre mercado y todo lo demás, ha creado más pobres que nunca antes. Esas son cosas con las que yo no puedo vivir. Tocan la puerta, entra una persona. Le digo que lo atienda tranquilamente pero me dice, terminante: “No, sigamos contigo.” Le dejan unas carpetas, y retomando el hilo, sentencia: “Es decir que es la injusticia lo que no tolero, es con la injusticia con lo que no puedo vivir” Le pregunto, entonces, por sus mecanismos de defensas. “Y bueno -me dice, con tono de quien evoca tiempos pasados-, yo siempre milité de un lado. Y esa militancia me ayudaba a ordenar mi vida, era un instrumento válido para que no me volviera loco, para mantener cierta coherencia. Y también la literatura: la literatura siempre me ayudó mucho”. Me mira con profundidad, como si hubiera terminado de responder. Sus ojos siempre pequeños, parecen encenderse ahora en un arranque de ilusión, como quien mirando su historia, proyecta futuros: “Creo que el hombre se va a ir perfeccionando, creo que alguna vez se va a crear una sociedad justa. Esos eran nuestros ideales en mi tiempo, y bueno, yo sigo viviendo con ellos”. Empiezo a recoger mis cosas. Pensando ya en la redacción, buscando una respuesta a modo de cierre, le pregunto si le obsesiona la muerte. Me dice que no, que antes cuando era joven alguna vez le preocupó, pero que esos temores se fueron extinguiendo con el paso de los años. Un tanto inconforme con su respuesta, aclara: “No me quiero morir de ninguna manera, pero si por allí viene la muerte, le voy a decir: ´Entra ya, no esperes allí afuera`”. Mientras sonrío, me pregunta si servirá la entrevista. Yo le respondo que sí, que por supuesto que sí. Como quien habla de un partido de fútbol, continuamos hablando de la relación del periodismo con la literatura, y del importante sustento económico que esa conjunción significó para muchos grandes escritores. Riendo le digo que la plata no tiene importancia, que se la puede ir haciendo día a día. Martínez Gamba, también sonriendo, acota que “claro, plata tiene cualquiera. Si he gastado fortunas para seguir siendo pobre”. Jueves 3 febrero 2000 Kevin Morawicki, Puerto Rico verano de 2000 Leer original (hacer clic) en: http://revistacocu.blogspot.com/2008/05/entrevista-carlos-martinez-gamba.html Premio Nacional de Literatura (en 16 Mil Versos)
La novela en versos del escritor y poeta Carlos Martínez Gamba fue distinguida por el Senado del Paraguay. Es la primera vez que una obra escrita totalmente en guaraní recibe un galardón de esta naturaleza. Además de una placa, le entregarán la suma de 40 millones de guaraníes (20 mil pesos). Es un premio histórico. El escritor paraguayo-misionero-argentino Carlos Martínez Gamba fue galardonado en Asunción, Paraguay, con el Premio Nacional de Literatura 2003, por su obra Ñorairo Ñemonbeú Guérra Guasúro Guaré (Crónicas rimadas de las batallas de la guerra grande). También para Misiones es un orgullo, porque toda su obra fue gestada en esta provincia. Además, la Universidad Nacional de Misiones publicó uno de sus trabajos de investigación etno-lingüística, El canto resplandeciente, recopilación de las plegarias de los Mbyá-Guaraní de Misiones, Argentina. Él formó parte de la diáspora guaraní, durante la dictadura de Stroessner. Llegó a Posadas allá por 1960, luego de haber integrado la resistencia armada en la Cordillera del Ibytyruzú. Desde entonces vivió en Posadas, Buenos Aires y finalmente se aquerenció en la localidad misionera de Puerto Rico. En esta ciudad y una vez desaparecido el régimen stronista, alternó su vida entre Asunción, Villarrica, su ciudad natal y Misiones. En Crónicas rimadas de la guerra grande -libro cuya extensión tiene casi características monumentales y editado por el Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec)-, Martínez Gamba cuenta los principales acontecimientos bélicos de la guerra de la Triple Alianza (1864-70), a lo largo de 16 mil versos en guaraní. Sin lugar a dudas nos atrevemos a decir que esta obra es una epopeya nacional paraguaya, porque el escritor narra en forma poética un hecho histórico y nacional, como fue la Guerra de la Triple Alianza. El jurado, al expedirse, basó su decisión “en la calidad poética y creatividad literaria”; asimismo valoró el nivel que cobra el guaraní con su libro. Es la primera vez que en el Paraguay se otorga una distinción de tal categoría a una obra escrita totalmente en el idioma vernáculo. Por otra parte, Antonio Carmona, integrante del jurado, señaló que “el libro premiado puede considerarse histórico, porque es un texto fundacional de la literatura en guaraní y por los valores literarios y humanos que en él subyacen” Por supuesto que los medios de comunicación del Paraguay fueron los primeros en enterarse. Y desde la capital Guaraní sonó el teléfono en Puerto Rico, en la casa de Martínez Gamba. Cuando alzó el tubo y le comentaron que había obtenido el Premio Nacional de Literatura 2003, incrédulo contestó “Añeté pio. Napendejapúipa hína (¿es cierto, no me están mintiendo?). Además de Carmona, el jurado estuvo compuesto por el presidente del Senado del Paraguay, Carlos Mateo Balmelli, Alejandro Gatti, Alcibíades González del Valle (director de Cultura de la Municipalidad de Asunción) y Maybell Lebrón. Doce años de trabajo El poema puede considerarse un gran compuesto, como de esos en los cuales se narra generalmente un acontecimiento trágico. Se inicia convocando a la concurrencia. Crónicas rimadas de las batallas... comienza diciendo en las primeras cuartetas: “Lleguen hombres y criaturas/ y escúchenme en silencio,/ voy a contar el combate/ naval del Riachuelo. Está el anuncio de lo que será el tema de esta parte del poema. Después empieza a proporcionar otros detalles pequeños. Se expresa que será escrito en guaraní, al mencionar al capitán José Ignacio Meza, que luego resultará muerto a raíz de las heridas recibidas y que en ese momento en que comienza el poema está llevando a los nueve barcos para combatir contra la escuadra de guerra del Brasil. En relación al tiempo de elaboración de la obra, Martínez Gamba dijo que “me llevó doce años y los primeros capítulos los escribí en Posadas, leyendo las crónicas del historiador Efraín Cardozo sobre la batalla de Acosta Ñú, donde pelearon los niños, no porque el Mariscal López enviase a pelear niños, sino porque el ejército aliado alcanzó a la retaguardia paraguaya donde iban los más jóvenes a cargo de la impedimenta del ejército y en esa época nadie se entregaba, esa era una palabra que no existía en el léxico de los combatientes paraguayos, fueran mujeres, hombres o niños. Se desarrolla una batalla que según el historiador Cardozo fue una de las más épicas y emocionantes, leyendo las crónicas uno siente que va a llorar. Entonces dije: yo tengo que escribir un poema a esta batalla y lo hice”. Prosiguió contando que "seis meses después, pensé que tendría que continuar el relato con el de la batalla que la antecedió. Y así hubo años enteros en que no escribí ninguno y hubo otros años en que escribí un montón, según como las musas me venían soplando en los oídos. Cuando llegué a los 5000 versos dije, bueno, ya está y me quedo acá. Como el libro no se publicaba y pasaba el tiempo, dije y bueno, voy a continuar y agregué otras cuantas batallas hasta que llegó a los diez mil versos. Pero no me animaba a enfrentar las batallas mayores, nunca había contado la de Curupayty, por ejemplo, ni la de Cerro Corá. La batalla de Curupayty fue un gran triunfo paraguayo y la de Cerro Corá, casi sagrada, en la que el Mariscal muere, rodeado de su estado mayor y de dos de sus hijos, todos combatiendo. Muchos generalísimos afirmaron que morirían en el último campo de batalla, con sus últimos soldados, en los últimos confines de la patria, Napoleón entre ellos, pero no lo hicieron así. ¡Perjuros...! CMG es uno de los primeros escritores que impulsaron la literatura en guaraní. Yo inicio con Pychaichí, la corriente allá por 1970, en esa época había muy pocos escritores en guaraní. Yo tuve la suerte de que ese librito haya sido prologado por Ramiro Domínguez y fue publicado completo por el diario ABC de Asunción, lo que le dio mucha difusión y ayudó a que otros publicasen de nuevo libros en guaraní. Antes de Pychaichí, decenas de libros fueron escritos totalmente en guaraní. Durante mucho tiempo existió una especie de resistencia de los escritores paraguayos a escribir en guaraní. ¿A que se debió? Sí, es cierto y por otro lado es un derecho, el que cada uno escriba en el idioma que quiere. Yo quise escribir en mi lengua, la que aprendí a los pechos de mi madre y lo hice en ese idioma, lo cual no es un reproche y nadie se debe sentir mal por esa especie de "descubrimiento" mío. Después de la publicación de mis cuentos, aparece en el Paraguay una narrativa de prosa en guaraní, como por ejemplo el libro Kalaito Pombero de Tadeo Sarratea y otros. No quiere decir que yo sea fundador de la narrativa paraguaya en guaraní, pero fui uno de los primeros o el primero en escribir solamente en guaraní y en publicar dos libros. Además ya está en preparación otro texto sobre narrativa escrito en guaraní. Para taitá Daniel “El premio me alegra, pero también me recuerda mi niñez, junto a mi padre cuando nos leía el Okara poty kué mi, de Narciso Colman, alrededor de la mesa después de cenar en una noche de invierno, mientras afuera caía la fina llovizna y el viento gemía en el corredor. Sin darse cuenta nos estaba enseñando a amar nada más y nada menos que al idioma guaraní y a la literatura. Por eso siempre estoy pensando, y lo digo, que este premio que me han entregado es para ti, taitá Daniel”. ¿Qué significado tiene este premio? Porque además de una distinción en placa, también está lo monetario. Este premio no me lo dieron a mí, este premio se lo dieron al idioma guaraní, a través del cual yo hablo y a través del cual les he contado las batallas de la guerra. Porque uno es hablado por su lengua. Uno no habla en una lengua, sino que es hablado por ella. Y en este caso la distinción, la madre, el refugio de todo es el idioma guaraní. Y en relación a lo monetario, eso es lo menos importante, hasta este momento no sé ni cuántos pesitos son. De todos modos tengo muchos acreedores y se va a ir todo en un suspiro. Ni lo cuento. ¿Enfrentó la necesidad de utilizar palabras modernas que en el guaraní no existían?
El uso de arcaísmos y neologismos es escaso, sólo si son muy necesarios o si las palabras me gustan demasiado. Por ejemplo la palabra marandeko, para significar el hecho de la historia que se refiere a la guerra. De todos modos, al final de cada capítulo hay un pequeño vocabulario al que se puede recurrir. En cuanto a los neologismos, como el guaraní es una lengua aglutinante, es fácil la creación no forzada de nuevas palabras, si uno no quiere utilizar el hispanismo. Por ejemplo la palabra bayoneta, que evidentemente no existe en el guaraní, sí existió en la guerra grande. Entonces creé la palabra mediante la combinación de un vocablo que significa arma de fuego, que es mbocá y al que se le agrega la palabra kysé, que quiere decir cuchillo (arma blanca), entonces se forma la palabra mbocá kysé y es bayoneta y todos los entienden en la primera lectura. También se observa en la obra que hay algunas traducciones del guaraní al castellano Sí, el castellano por supuesto es parte de nuestra realidad. Hace 500 años que nos habla, entonces muchas veces al terminar de escribir una estrofa en guaraní, se me ocurría cómo sonaría en castellano. Entonces se pone esa traducción surgida en ese momento, a veces a lo largo de cinco o seis estrofas se va intercalando su traducción. También se incluyen, cuando es necesario poner frases en portugués, el idioma de los combatientes brasileños, y por allí alguna frase en francés, en boca de Madame Lynch. Sin lugar a dudas, es un premio muy justo a todo el trabajo que ha venido realizando el escritor Carlos Martínez Gamba. Leer original en: http://www.mapuche.info/indgen/territorio031105.html El Canto Resplandeciente Ayvu Rendy Vera
Publicar entrada Edición triingüe (castellano, guaraní paraguayo y mbyá-guaraní) ilustrada de las plegarias de los mbyá-guaraní de Misiones. Textos de una gran belleza, que expresan la tragedia de una cultura ancestral herida de muerte, que percibe el porvenir como un acabamiento. Leer EL CANTO RESPLANDECIENTE – AYVU RENDY VERA de Carlos Martínez Gamba, Lorenzo Ramos, Benito Ramos y Antonio Martínez, en:http://books.google.com.py/books?i

Solicitan creación de museo del exiliado

Martín Almada, activista de los derechos humanos.

En una nota remitida al ministro de Relaciones Exteriores, Héctor Lacognata, el profesor Martín Almada, en representación de varias organizaciones de derechos humanos, solicitó la creación de un museo binacional donde se recuerde a los miles de exiliados y perseguidos durante los años de la dictadura, a ser instalado en la ciudad de Clorinda, Argentina. “Urgimos el pedido para que en la ciudad fronteriza de Clorinda, provincia de Formosa, Argentina, se organice y se ponga en funcionamiento un museo dedicado a las memorias del exilio paraguayo y de la solidaridad argentina, por ser esa ciudad el punto clave de paso de miles de compatriotas en búsqueda de refugio durante las dictaduras militares des 1947/1989”, expresa la nota remitida a la cancillería nacional.

Lista de detenidos y desaparecidos

Por otra parte, se solicitó al ministerio de Relaciones Exteriores que insista ante sus pares de la Cancillería argentina la entrega de lista de los paraguayos detenidos y desaparecidos durante los años de dictadura en el vecino país.

“Solicitamos que el Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina nos provea la lista de los paraguayos detenidos/desaparecidos por el delito de identificarse con la lucha de liberación de nuestra patria grande”, apuntó.

Dijo que este aporte será fundamental porque esa nómina integrará el informe final de la Comisión de Verdad y Justicia que será presentado en celebración del bicentenario de nuestra independencia.

Monumento a Juan Bautista Alberdi

Almada instó además a la Cancillería paraguaya a realizar las gestiones para conseguir una estatua del doctor Juan Bautista Alberdi, a ser instalada en la ciudad de San Lorenzo. Juan Bautista Alberdi, un intelectual argentino, en tiempos de la Guerra Grande (1865-1870) desveló la irracional campaña “para civilizar” Paraguay, el discurso inmanente durante la Guerra de la triple Alianza contra un país, el nuestro, que el poder terrateniente y sujeto a la banca inglesa denominaba entonces bárbaro.

Había dicho este señor, en oposición a aquella contienda genocida, que en este país de “bárbaros” muchos argentinos encontrarían por primera vez trenes, telégrafos y demás adelantos modernos.

Alberdi, jurista, con vasta producción bibliográfica, ha sido junto con Domingo Sarmientos dos de los más importantes referentes de la intelectualidad modernista, “civilizadora” de la república Argentina.

ABC 11 de Abril de 2010 22:24
Martín Almada: “EEUU recurrió a la Operación Cóndor para limpiar su patio trasero de progresistas” “Fue un pacto criminal, que globalizó el terrorismo de Estado. Dejó 100.000 víctimas en América Latina” Xornal.com El cóndor es una gran ave carroñera andina que, en los 70 y 80, sobrevoló América Latina en busca de presas. Cerca de 100.000 personas fueron asesinadas, torturadas o desaparecidas en las dictaduras que asolaron el continente. Entre ellos, Martín Almada. El delito de este paraguayo, premio Nobel Alternativo de la Paz, fue estudiar, ser profesor y firmar la tesis Paraguay: educación y dependencia. Con 22 años fue detenido y torturado. Tres años y medio después salió de prisión y comenzó a investigar. Descubrió un pacto criminal entre estados, auspiciado por EEUU: la operación Cóndor. “El Cóndor sigue volando”, asegura. Fue detenido en el año 74, ¿qué recuerda de aquello? Me detuvieron un 26 de noviembre del 74, después de presentar mi tesis en Argentina en la que defendía que la educación, en Paraguay, beneficiaba al poder y estaba al servicio de la dependencia. Fui secuestrado de mi oficina –era director de escuela–, y me llevaron ante un tribunal integrado por militares de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay. Me torturó un militar chileno, el coronel Jorge Oteíza López, servicio de inteligencia de las Fuerzas Aéreas. Me vinculaban con los subversivos chilenos porque hice Sociología de la Educación allí. Yo no entendía por qué militares extranjeros me torturaban en mi país. Estuve durante 30 días. Torturaron a 1.200 personas, muchas en mi presencia. Luego me trasladaron a una oficina de Interpol, entre 43 presos políticos. Permanecí tres años y medio preso. Todos los sábados veíamos cómo nuestros torturadores, a cara descubierta, jugaban a ping- pong. Pero no conocíamos ni sus nombres ni sus apellidos. ¿Cuándo descubrió entonces por qué estaba allí y quién le había detenido? Trajeron prisionero a un comisiario paraguayo. Su delito era tener un hijo estudiante y no haberlo denunciado. Él los conocía a todos. Yo quería saber dos cosas: primero cómo había muerto mi esposa, porque me habían dicho que se había suicidado; segundo, por qué militares extranjeros me torturaban en mi país. Este comisario me dijo: “Estamos en la guerra del Cóndor”. Eso fue en mayo del 75. ¿Cómo definiría usted esa operación? En los archivos que descubrimos decía que el objetivo era “salvar a la civilación occidental del comunismo”. En la práctica es un pacto criminal entre esos seis países, que globalizó el terrorismo de Estado: intercambio de prisioneros, ejecución y persecución de comunistas. Pero en esa lista de comunistas estábamos todos. El Cóndor dejó más de 100.000 víctimas en América Latina: dirigentes sindicales, periodistas, jueces, fiscales, médicos, intelectuales, religiosos..a clase pensante de América Latina. ¿Pudo saber qué le pasó a su esposa? Ella quedó detenida en la escuela, mientras a mí me torturaban en el tribunal del Cóndor. La llamaban para que escuchase mi llanto y mis alaridos. Ellos decían que tenía armas de destrucción masiva en un pequeño almacén. Con nuestro salario no llegábamos a final de mes y teníamos una pequeña cooperativa de consumo para los maestros. La policía militar convirtió los alimentos que teníamos allí en armas. “Si usted cuenta quién le dio las armas a su marido, los liberaremos a usted y a él”, le decían a mi esposa. Durante diez días le hicieron escuchar mis gemidos. En el noveno, le enviaron mis ropas ensangrentadas. Todos sabíamos que cuando caías prisionero, primero te cortaban las uñas, luego la nariz, la oreja... te iban mutilando. Le dio un infarto. Murió de dolor, a mí me dijeron que se había suicidado. ¿Cuándo descubre los archivos que explican ese pacto criminal? Fue el 22 de diciembre de 1992. Hice una huelga de hambre y gracias a Amnistía Internacional recuperé mi libertad. Me fui a Panamá de exiliado político, la UNESCO me contrató y me trasladé a París. Allí seguí investigando. Cuando acabó la dictadura regresé y busqué los lugares del Cóndor. Así encontré tres toneladas y media de documentos que acorralan a todos los gobiernos militares de América Latina: Paraguay, Brasil, Argentina, Chile, Uruguay y Bolivia. Me costó 15 años de investigación. ¿Tuvo consecuencias jurídicas? Sí y no. A todos los que eran torturadores los metimos en la cárcel, pero el Cóndor es un instrumento puramente militar. Donde fue muy útil fue en las denuncias presentadas en España. Así conocimos al juez Garzón. Entre las víctimas había un español y los documentos le sirvieron para ir a Paraguay y sentenciar a Pinochet, ordenar su detención en Londres durante 18 meses. El Supremo ha admitido una querella contra Garzón por un presunto delito de prevaricación por investigar los crímenes del franquismo. Gracias a Garzón, España apareció ante la opinión pública mundial como un ejemplo de Justicia Universal, un país líder. Esto es un gran retroceso, pierde imagen y prestigio. Para nosotros este caso no es contra Garzón. Se trata de que este juez ha tocado la herida de la memoria del pasado. No es solo franquismo, es fascismo. La violencia se instala de nuevo en Paraguay, en América Latina y en el mundo. El Cóndor sigue volando. ¿Se refiere a la impunidad con la que actúan muchos Estados? Eso es una parte. El Cóndor representa la teoría norteamericana de el mundo para los EEUU. Por eso con la guerra de Irak se crearon centros clandestinos de detención en Europa.El Cóndor se ha instalado en todas partes, también en Europa. Lo que ocurrió en Honduras es el Cóndor. Lo que está ocurriendo actualmente en Paraguay es el Cóndor. Ahora el Congreso parece que va a enjuiciar a Fernando Lugo, pero eso será un golpe de Estado. Corremos el riesgo de que se repita lo de Honduras. ¿Cree que hay más documentos? Sí. En abril de 1997 encontramos uno en el que un coronel paraguayo le escribe a un coronel ecuatoriano: “Señor, aquí le envío la lista de los subversivos paraguayos para que usted elabore la lista de los subversivos de América Latina. ¿Lo denunciaron? Llevamos al juez ese documento y citó a declarar al coronel. Se asustó, porque suelen tener pocas luces, y comenzó a contar que quien sustituyó al Operativo Cóndor fue la Conferencia de los Ejércitos Americanos (CEA). En el 95, la CEA, con Pinochet, se reunió en Bariloche, Argentina, bajo la presidencia de Ménem para elaborar una lista de subversivos. En el 97, se reunió en Quito: en el 99, en La Paz; en 2001, en Santiago de Chile, con Lagos como presidente. ¿Qué papel cumple en todo esto EEUU? El Cóndor nació de la mano de Kissinger. Para mí, él es el primer terrorista; Bin Laden es el segundo. Él dividió el trabajo. Pinochet tenía que limpiar el Ejército, la sociedad civil política de comunistas. El dictador de Bolivia Hugo Banzer tenía encargado limpiar la iglesia católica de comunistas. EEUU recurrió al Cóndor, siendo una gran potencia mundial. Después de la II Guerra Mundial, con la guerra del Vietnam, descuidó su patio trasero. Empezaron a emerger fuerzas progresistas en Guatemala, los sandinistas, Fidel, Perón, Allende... Y dijeron basta, por miedo. ¿Cómo detener todo esto? Hoy hay dos potencias en el mundo. Una potencia imperial norteamericana y otra potencia que es la opinión pública. No hay una tercera fuerza, no hay una UE en defensa de los Derechos Humanos. Mi trabajo es denunciar a la opinión pública que el Cóndor sigue volando y hay que cortarle las alas.

Comité Académico de Desarrollo Regional VIII Bienal del COLOQUIO de TRANSFORMACIONES TERRITORIALES Comité Académico de Desarrollo Regional De la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo (AUGM). Buenos Aires, 25 al 27 de agosto 2010 Facultad de Ciencias Económicas-UBA Sr. Profesor /Investigador: Por medio de la presente tenemos el agrado de dirigirnos a Ud. a los efectos de anunciarle que ya se encuentra disponible la pagina web de la VIII Bienal del Coloquio de Transformaciones Territoriales. A continuación se detalla el link para poder ingresar a la misma: http://www.catedras.fsoc.uba.ar/panaia/augm. Desde la misma puede accederse a toda la información correspondiente a las distintas mesas temáticas que conforman el coloquio, fechas y plazos de presentación de trabajos, normas generales y cuestiones referidas a las modos y costos de inscripción. Mucho agradeceríamos la difusión de la misma en el seno de su comunidad académica. Sin otro particular, saludamos a Ud. con atenta consideración. Lic. Hugo Arrillaga Coordinador Comité Académico Desarrollo Regional