Foto: Arriba, Augusto Pinochet Ugarte, Hugo Banzer Suárez y Jorge Rafael Videla. Abajo, Alfredo Stroessner Matiauda y Augusto Pinochet.



Martín Almada, premio Nobel Alternativo de la Paz
Plan Cóndor, el poder repartido en Pinochet y Banzer

Rafael Sagárnaga La Prensa. La Paz. Bolivia



“Tras hallarse y analizar los archivos secretos, nosotros descubrimos que el (Plan) ´Cóndor´ tenía doble cabeza, era bicéfalo. Era como una división del trabajo: el dictador chileno Augusto Pinochet Ugarte debía limpiar el Estado, la sociedad civil y la sociedad política de comunistas, y el dictador boliviano Hugo Banzer Suárez tenía que limpiar la Iglesia Católica por dentro” Dos características de la personalidad de Martín Almada, activista de los derechos humanos, tienen extendida fama: incansable en sus proyectos y su constante buen humor. Esta última se la puede advertir apenas se entabla conversación. Sus amigos aseguran que su entusiasmo lo salvó del infierno. Ese que le dejó secuelas, lastimando prácticamente todo su organismo y causando la muerte de su primera esposa. En cuanto a su dinamismo, bastará sumar que en los últimos meses lucha por la entrega al Estado de los bienes que detentan los herederos del dictador paraguayo Alfredo Stroessner (†). Además trabaja para que Brasil haga públicos documentos que esconde desde la guerra de la Triple Alianza. Precisamente, luego de brindar esta entrevista, empezó a hacer maletas para dirigirse a San Pablo. Paralelamente, no cesa en su labor de desvelar los archivos secretos de uno de los peores genocidios de la historia. Allí, los bolivianos fueron tanto víctimas como verdugos. —A muchos nos recuerda al genocidio nazi o a la inquisición medieval.

¿Por qué nuestros pueblos padecieron el llamado Plan Cóndor?


—Bolívar decía: “Nuestra ignorancia siempre fue planificada desde Washington”, y pienso que nuestra democracia también está planificada. Tuvimos en un tiempo la Operación Cóndor, ese pacto militar entre los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Uruguay y Paraguay. Primero seis países, parece que después entraron Perú y Ecuador. Se impuso el sistema neoliberal a la fuerza. Entonces, el “Cóndor” viene a ser la respuesta estadounidense a los avances que había en América Latina, a los reclamos de soberanía en los años 50 y 60. En Guatemala, con Jacobo Arbens, y luego en Bolivia, con un Víctor Paz Estenssoro revolucionario para su época; después Fidel Castro, Juan Domingo Perón y Joao Goulart. Era una época de efervescencia de gente que quería justicia y libertad. No eran comunistas, ¿verdad? Eran nacionalistas-progresistas. Pero según el acta de los archivos secretos que hemos encontrado aquí, en Paraguay, el Plan Cóndor decía que tenía por objetivo “salvar a la civilización occidental y cristiana de las garras del comunismo”.


¿En qué medida pesó la participación de los militares bolivianos en el Plan Cóndor?

—Participaron intensamente. Se llamaba mayor Carlos Mena el que firmó el acuerdo por Bolivia, pero no se reduce a eso… Lo interesante resulta que, normalmente, la prensa presenta a Augusto Pinochet como el ejecutor del Plan Cóndor en América Latina y a Henry Kissinger como el mentor en Estados Unidos. Sin embargo, pasa el tiempo. Tras hallarse y analizar los archivos secretos, nosotros descubrimos que el (Plan) “Cóndor” tenía doble cabeza, era bicéfalo. Era como una división del trabajo: Pinochet debía limpiar el Estado, la sociedad civil y la sociedad política de comunistas, y Hugo Banzer Suárez tenía que limpiar la Iglesia por dentro.

¿Banzer era la otra cabeza del Plan Cóndor?

Sí, sí, él era la otra cabeza, la otra parte del Plan Cóndor. Una cabeza de la que no se habla, se la oculta. Inclusive tenemos la “receta” de Banzer, que consta de 17 puntos y es de 1971. Allí él decía cómo proceder con la Iglesia Católica boliviana para liquidar comunistas. Y luego esa receta se aplica en toda América Latina.

¿Específicamente en qué documento se halla la receta de Banzer?

La primera pista sobre Banzer la encontramos en un documento llamado Diálogo Social de Panamá, que era de la Iglesia Católica en su ala progresista. Figuran los 17 puntos establecidos por Hugo Banzer. Luego nos pusimos a analizar caso por caso y descubrimos que se los aplicó en Paraguay, en Argentina, en fin… Todos los crímenes dentro de la Iglesia Católica. La persecución y asesinato de sacerdotes, monjas, obispos e inclusive del monseñor Arnulfo Romero, en El Salvador, cae dentro de la receta de Banzer. Y cuando murió Banzer, me llamó la atención ver que en el entierro del ex dictador estaba muy presente la Iglesia Católica boliviana. Él fue despedido por la Iglesia, con todos los honores. Inclusive le dieron el pasaporte para ir al cielo. En la Iglesia trataron de ocultar la intervención de Banzer en la persecución en Bolivia y en América Latina.

¿Banzer trabajó ese plan para todo el hemisferio?


La receta, inicialmente, era para Bolivia, pero se amplió; resultó ser una buena receta para la derecha y la ultraderecha latinoamericanas.


¿Cuáles eran específicamente los puntos más importantes de esta receta del dictador boliviano?


Recuerdo, por ejemplo, que en Bolivia había un monseñor progresista, Jorge Manríquez. Él era el objetivo. Entonces, deciden aplicar el documento. En ese momento surge un coronel —ahora no recuerdo el nombre— que no tuvo el coraje de cumplir con la receta de Banzer. Luego lo reemplazan por un coronel Vacaflor, que se anima y trabaja estrechamente con la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA). Al repasar la receta decía: “No atacar la Iglesia de frente. Llegar de noche, en un vehículo sin matrícula, con radio. En altas horas de la noche apresar a sacerdotes y monjas. Dejar armas y panfletos revolucionarios en el lugar”. De todo esto me llamó la atención la frialdad de Banzer para planificar cómo aniquilar la supuesta “comunistización” de la Iglesia boliviana. Incluso recuerdo que había un militar de apellido Maza que trabajaba para la CIA y fungía como el nexo para la liquidación de religiosos.


¿Hay una relación entre la receta Banzer, el Plan Cóndor y la “célebre” Escuela de Las Américas?


Conocí a un sacerdote, muy especial, el estadounidense Roy Bourgeois, de la orden Maryknoll. Él antes había sido capitán del Ejército de Estados Unidos en la Guerra de Vietnam. Peleó allí, quién sabe a cuánta gente mató o si vio tantas cosas y no soportó más, volvió a su país y se metió de sacerdote. Su organización lo mandó a Bolivia, a La Paz. Tomó contacto con la realidad boliviana y se identificó con sus luchas. Por ello, Banzer lo hizo torturar. Todos los que torturaron a Bourgeois pertenecieron a la Escuela de Las Américas. Desde entonces él hizo campañas en las que demandaba el cierre de esa escuela. Una de esas protestas le costó que el Gobierno de George Bush lo mandara a la cárcel. Hoy, Roy Bourgeois es nuestra bandera para que se cierre la Escuela de Las Américas, que actualmente funciona en la Escuela de Georgia.


¿Sabe si el presidente Barack Obama hará algo al respecto?


Le he mandado una carta a Obama. Le digo ahí que acá hay democracia, que no hay necesidad de formar torturadores a esta altura del partido. También le cuento mi historia. Le explico que fui torturado, pero que yo no hice cursos de torturado. En cambio, todos mis torturadores hicieron cursos en la escuela que estaba en Panamá. En ese marco, le comunico que me adhiero a la causa de los propios estadounidenses, como el sacerdote Roy Bourgeois y todos los que están presos por pedir el cierre de la Escuela de Las Américas. Finalmente, le sugerí al nuevo Presidente de EEUU que ese portentoso edificio, que ha costado no sé cuántos millones de dólares de los impuestos de sus ciudadanos, sea transformado. Le sugiero que lo conviertan en una escuela de derechos humanos y de ecología, por ejemplo.


¿Cree que le respondan los estadounidenses?, ¿recuerda las veces en las que usted ha hablado con autoridades de ese Gobierno?


Te cuento algo que hasta hoy nunca conté a nadie. Como sabes, yo recibí en el Parlamento sueco el Premio Nobel Alternativo de la Paz en 2002. Hasta antes de ese año, cuando los embajadores me llamaban, yo iba a las embajadas. Pero desde que recibí el premio, cuando los embajadores me llamaban, yo les pedía que me visitaran en mi oficina. Hace como siete años, un día me llaman de la Embajada de Estados Unidos. Voy y me entero de que vino el director comandante de la Escuela de Las Américas. En la reunión, por la pinta, yo sabía quiénes eran militares paraguayos. En la mesa, en una de las cabeceras estaba el director comandante y en la otra yo. Entonces, él aprieta un botón y aparece en las pantallas el título La Política de EEUU en la Nueva Escuela de Las Américas.


¿Qué de nueva tenía?


Me dijeron que iba a ser la escuela de formación de derechos humanos. Entonces, el director comandante me dijo: “Queremos tener el honor de que usted abra el curso escolar del presente año. Le pedimos que dé una clase magistral a todos los militares de América Latina”. Luego me mostraron lo que es ahora esa escuela, el currículum, la misión, el objetivo, etc. Me quedé calladito. Hasta que me preguntaron mi opinión. Señor Comandante, le dije, yo veo que el 90 por ciento del programa que me acaba de mostrar sigue siendo la represión y sólo el 10 por ciento los derechos humanos. Si usted invierte el programa y pone el 90 por ciento de las materias para derechos humanos y el 10 por ciento para represión, entonces cuenta con mi presencia en las clases.


Así que lo invitaron a formar parte de la Escuela de Las Américas…

Pero no sólo eso. En los Archivos Secretos (de Paraguay) habíamos encontrado un documento titulado Cómo mantener vivo a un torturado, publicado por la Escuela de Las Américas. Misteriosamente desapareció, pero por suerte los periodistas le habían tomado fotografías a la tapa. Este comandante se me acercó y me preguntó, en volumen muy bajito, qué había sido de ese texto Cómo mantener vivo a un torturado. Yo, como recordándole parte de las consecuencias de las torturas que sufrí, me hice al sordito, y le decía: ¿Cómo dice comandante?, y él repetía la pregunta más fuerte, y yo le volvía a hacer la solicitud. Claro, mi intención era que todos escucharan esa pregunta. Y lo logré.

¿Cómo acabó la reunión?

El comandante y los militares de Estados Unidos se decepcionaron de mí. A la llegada me recibieron muy bien. Después de mi negativa, al final, me dejaron con los militares paraguayos. Me fui con uno de ellos. En el camino me dijo: Lo felicito. Así hay que tratar a estos bandidos. Me siento orgulloso de usted.

Volviendo al Plan Cóndor, ¿cuán articulados trabajaron los militares sudamericanos? ¿Cuán real es la figura de “transnacional del terror”?

Para ellos, yo era algo así como un Bin Laden. Cuando me apresaron, me llevaron ante un tribunal formado por militares de Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay, Chile y Paraguay. Yo, al frente, en el banquillo. Me torturó primero un militar chileno. Creía que sólo funcionaron tribunales militares de este tipo en Paraguay, pero ahora encontré un documento militar que sostiene: “Los agregados militares en La Paz vinieron a Paraguay”. Quiere decir que en Bolivia pasó igual. Sabemos que el “Cóndor” no sólo era bicéfalo (Pinochet-Banzer), sino que hubo tribunales militares en Bolivia. ¿Por qué ellos (los agregados) vienen acá y se reúnen con los otros? En suma, lo urgente ahora es conseguir la lista de los agregados militares en la época de Banzer. Ellos funcionaban como equipo. Eran una multinacional de la represión. La Operación Cóndor fue una red de militares, la Policía hacía el trabajo sucio.

Recuerdo que al principio de la revelación del Plan Cóndor casi no se citaba a Hugo Banzer; ya meses después usted lo mencionó. ¿Puede rememorar cómo fue esto?


Yo voy denunciando y acusando porque tengo acceso a los archivos secretos. Entonces, cuando alguien es nombrado acá o en el exterior, reviso, y si está, lo denuncio. Y no hago mis denuncias aquí, sino viajo y las hago en Madrid o en Washington. Ellos ya saben que, cuando viajo, algo voy a decir. Bueno, Banzer logró en gran medida tener un perfil bajo en el Plan Cóndor. Lo denuncié en París. Era el 50 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos (10 de diciembre de 1998). Como fui condecorado por el Gobierno francés, tenía que dar un discurso. Anuncié allí que Banzer estaba metido hasta el cogote en el Plan Cóndor. Claro, los diplomáticos bolivianos (Banzer gobernaba Bolivia) hicieron un escándalo. Pero salió un boliviano que era representante en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Fernando Laredo, y me felicitó. A mi regreso a Paraguay pasó algo extraño. Me llamó el embajador boliviano, era Luis Gonzales Quintanilla. Yo no podía entender qué pasaba, estaba perdido. No podía entender… Sabía la historia de Gonzales como revolucionario contra la dictadura, ¡pero ahora era embajador de Banzer!


—Son tiempos en los que aún no se salda la deuda del “Cóndor”. En Bolivia, por ejemplo, jueces y fiscales liberan a los implicados y traban los casos. Otros andan libres. ¿Cuál es el estado del “Cóndor” actualmente?


Pienso que el “Cóndor” no ha muerto ni ha emigrado. En palabras de este tiempo, considero que se ha globalizado. El “Cóndor” sigue volando. En mayo de 1997 encontramos un documento militar paraguayo. Allí, un coronel, Francisco Ramón Ledesma, le manda una nota a un coronel ecuatoriano y le dice: “Aquí le mando la lista de los subversivos paraguayos”. Yo pedí que ese militar declarara. Vino con tres abogados militares. En la audiencia resulta que cometí el desliz de decir “que hable el asesino”, en lugar de “que hable el declarante”. Eso desató un escándalo. También motivó que el coronel perdiera los estribos y habló mil cosas. Dijo, por ejemplo, que ya en 1995 se habían reunido, en Bariloche, Carlos Saúl Menem y Augusto Pinochet e intercambiaron listas. Le dije: ¿Dónde nació este asunto “Cóndor 2”? ¿Quién lo dirige?. Él respondió: En los Estados Unidos.


¿Cómo se llama ese organismo que lo dirige?

Conferencia del Ejército Norteamericano. Así, el “Cóndor” sigue volando, porque con George Bush y con Irak había cárceles clandestinas en Europa.

He confirmado su afamado buen humor. ¿Es cierto que lo usó en la primera línea de las torturas? Me refiero a esa anécdota gramatical de la que hablan sus amigos.


Ah… sí. Para humillarnos, los militares no nos llamaban por nuestros nombres, sino que nos trataban como “individuo” o “sujeto”. Un día, por mala conducta, me llevan a ser interrogado por un coronel. Era un individuo que, pese a ser casi analfabeto, hizo el curso en la Escuela de Las Américas. Se me acerca. Yo estaba desnudo. Y, despectivamente, me dice: ¡A
veeerrr, sujetooo!. Y yo no le hago caso. Él insiste: ¡A usted le hablo, sujetooo!. En ese instante, le respondí: Le comunico a usted, coronel, que he dejado de ser sujeto. —¿Qué es usted ahora?, me dijo. —¡Predicado!, contesté. El coronel entró en su laberinto y se puso a mover la cabeza.


El activista paraguayo pide a Bolivia abrir sus archivos El activista de los derechos humanos paraguayo Martín Almada pidió al canciller boliviano, David Choquehuanca, la apertura de todos los archivos del país relacionados con la Operación Cóndor, coordinación represiva de las dictaduras militares de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay entre los años 1975 y 1985. En una nota remitida a esa autoridad, Almada le ruega “interponer sus buenos oficios ante el presidente de la República, Evo Morales, para que se abran todos los archivos oficiales de Bolivia referidos a la Operación Cóndor”. Almada destaca que el Gobierno boliviano encontró un Archivo del Terror en los sótanos del Ministerio del Interior (hoy Ministerio de Gobierno), archivo similar al que él y otros descubrieron en territorio paraguayo en diciembre de 1992. Sostiene en la misiva al Ministro de Relaciones Exteriores boliviano que ese descubrimiento constituye un “avance en el ámbito de los derechos humanos”. El Premio Nobel Alternativo de la Paz considera que en el futuro puede haber intercambios de información y de asistencia técnica para la creación de un Museo de las Memorias en La Paz. E igualmente sugiere a Choquehuanca que dé instrucciones a la Embajada de Bolivia en Berlín, Alemania, para que informe sobre la documentación que existe en este país europeo sobre la represión en Bolivia en los duros años dictatoriales del siglo pasado. (Diario ABC) DE PERFIL Tiene 72 años. Es doctor en pedagogía y abogado. Convertido en sindicalista en los años 60, su vida resultó marcada por la dictadura de Alfredo Stroessner. Desde 1974 hasta 1977, el Gobierno paraguayo lo condenó al presidio y las torturas. La represión también causó la muerte de su esposa, Celestina Pérez, tras sostenidas presiones psicológicas. Fue exiliado a Argentina y Panamá. La UNESCO lo llevó a trabajar en París. Tras su retorno a Paraguay, en 1990, se dedicó a la defensa de los derechos humanos. En 1992 descubrió los Archivos Secretos de la Policía Política de Alfredo Stroessner, los llamados “Archivos del Terror”. El contenido de ese material alcanzó fama mundial al revelar el sistema internacional militar de represión conocido como Plan Cóndor. Almada fue el observador en varios juicios internacionales a represores de los años 70. Ha recibido decenas de distinciones, entre ellas la del Premio Nobel Alternativo de la Paz, que le otorgó el Parlamento sueco en diciembre de 2002.

“Hoy, el sacerdote estadounidense Roy Bourgeois es nuestra bandera para que se cierre la Escuela de Las Américas, que actualmente funciona en la Escuela de Georgia… Pienso que el ‘Cóndor’ no ha muerto ni ha emigrado. En palabras de este tiempo, considero que se ha globalizado. El ‘Cóndor’ sigue volando, porque con el ex presidente George Bush y con Irak había cárceles clandestinas en Europa”

Apresan a ex cónsul paraguayo en Posadas acusado por delitos cometidos en el Plan Cóndor Se trata de Francisco Ortiz Téllez (71), uno de los hombres fuertes del stronismo. Sobre él pesa una condena de diez años por crímenes de lesa humanidad. Preso. Téllez fue un hombre clave en el Plan Cóndor de las dictaduras. Francisco Ortiz Téllez, considerado uno de los “cerebros” del Operativo Cóndor, fue arrestado el sábado en San Ignacio, Paraguay cuando manejaba su camioneta Nissan Pick Up color rojo y estaba en compañía de un menor. El ex hombre fuerte de la dictadura de Alfredo Stroessner fue interceptado por una camioneta en la que estaban tres agentes de Homicidios de Investigación de Delitos, además de Rogelio Goiburú, hijo del desaparecido doctor Agustín Goiburú, a quien supuestamente el ahora detenido entregó. Stroessner detentó el poder desde 1954 a 1989, y al menos por dos décadas Ortiz Téllez fue cónsul en Posadas, considerándoselo uno de los responsables de la detención y desaparición de unas 150 personas. Defensores de derechos humanos señalan también al ex cónsul como un eslabón importante en el Operativo Cóndor, una estructura montada por las dictaduras militares de Suramérica para la represión ilegal coordinada. Durante la dictadura de Stroessner, los consulados fronterizos eran considerados elementos fundamentales para la vigilancia y represión de los opositores que residían en sus jurisdicciones. Ortiz Téllez fue condenado en 2007 a diez años de cárcel en la causa abierta por el juez Arnaldo Fleitas para esclarecer la desaparición del médico Agustín Goiburú, ocurrida en noviembre de 1969 en Paraná, Entre Ríos, donde estaba exiliado junto a su familia. En aquella fecha, Ortiz Téllez desempeñaba las funciones de cónsul de su país en Posadas tras ocupar cargos en una unidad policial destinada a perseguir a los opositores de la dictadura y, según la resolución judicial, delató a los organismos de seguridad de las actividades del médico de este lado del Paraná. Luego de ser aprehendido, Ortiz Téllez fue trasladado a la Fiscalía de San Ignacio y después llevado a Asunción, en el mismo vehículo en que estaba el hijo de la persona a quien mandó detener hace 32 años. Los hermanos Rogelio y Rolando Goiburú, hijos del médico paraguayo desaparecido Agustín Goiburú, lo acusan directamente a Ortiz Téllez, de 71 años, de haber sido el entregador del mismo tras su secuestro en Paraná, Argentina, el 9 de febrero de 1977. El colaborador de Stroessner fue llevado al penal de Tacumbú, donde ya lo aguardaban decenas de víctimas y familiares de víctimas de la dictadura, quienes a gritos le pidieron que cuente dónde están los cuerpos de los desaparecidos. En el lugar también se concentraron varias personas que sufrieron persecuciones durante el régimen dictatorial. Los hermanos Rogelio y Rolando Goiburú se unieron en un llanto en el momento que Ortiz Téllez ingresaba a la cárcel, al igual que otros ex presos, exiliados e hijos de prisioneros, quienes le pidieron arrepentimiento.

Francisco Ortiz Téllez, el brazo ejecutor del Operativo Cóndor

Francisco Ortiz Téllez, el brazo ejecutor del Operativo CóndorPersiguió y entregó opositores desde la Argentina en su carácter de cónsul. Goiburú fue el caso más sonado de una larga lista. Sus informes iban directo a Montanaro y operaba con inteligencia militar.

Por Miguel H. López (Diario Ultima Hora. Asunción Paraguay) mlopez@uhora.com.py "DIOS GUARDE A V.E." Con esta frase remató el informe al ministro Sabino Augusto Montanaro, cuarenta y ocho horas antes del secuestro y desaparición de Agustín Goiburú. Los últimos datos sobre el médico opositor habían sido transferidos. Era el 7 de febrero de 1977, la década más álgida del terror y el Operativo Cóndor en Sudamérica. "Francisco Ortiz Téllez. Cónsul del Paraguay". Era la firma estampada al pie de cada documento de espionaje y delación contra los exiliados paraguayos en la Argentina. Su contenido era diligentemente transferido a Alfredo Stroessner Matiauda, con copia al temible Pastor Coronel en Investigaciones. El dictador dormía tranquilo. Sabía que "sus ojos, oídos y manos" estaban en permanente acción y vigilantes en todo el norte argentino para infiltrar, perseguir y aniquilar a los "opositores comunistas". Ortiz Téllez tenía recursos financieros, salvoconducto político y diplomático para operar en aquella región extranjera en representación de la dictadura. Ejecutó actos de espionaje y de represión; contrató matones a sueldo y financió atentados contra los paraguayos que estaban en el exilio. Varias veces participó incluso de los operativos de ?cacería' de "las presas". Durante décadas ejerció el consulado. Nada ocurría en la región sin que él lo supiera y por su intermedio Stroessner y sus organismos de seguridad en Asunción. Fue el hombre clave durante los peores años de la represión, para ubicar, detener o desaparecer a quienes se oponían a la dictadura al otro lado del río Paraná. Goiburú fue solo el caso más sonado internacionalmente en su haber. Numerosas individualidades y familias cayeron bajo su ejercicio de la persecución. Palabras como Mopoco, Partido Liberal, Partido Comunista Paraguayo, Partido Febrerista, inundaban sus detallados documentos que se convertían en sentencia de muerte para algunos. El cónsul del dictador articulaba acciones con gendarmes, jefes de inteligencia del Ejército y altos funcionarios de gobernaciones y municipios en Misiones, Argentina. Posadas era apenas su puesto de comando, frente a Encarnación, donde se reunía con asiduidad con los elementos de Stroessner, recibía instrucciones o asistía los intercambios de los prisioneros políticos. El Archivo del Horror en Asunción está atiborrado de los informes que Ortiz Téllez enviaba a Montanaro, Coronel, Stroessner... Fotos, materiales secuestrados, largas listas de personas, expedientes, desaparecidos, presos políticos, formaban parte de esa rutina que mantuvo hasta la caída del dictador en febrero de 1989. Después la impunidad, prodigada por quienes alguna vez se sirvieron de su labor y siguieron mimetizados en los gobiernos de transición, lo cubrió. Anduvo prófugo, a la vista de todos, hasta el sábado pasado.

Homenaje a Mario Benedetti

EL EXILIO

«Me echaban y me amenazaban de muerte.

De Uruguay tuve que irme porque estaban a punto de meterme preso y torturarme.

De Buenos Aires, porque una asociación profascista me puso en una lista de condenados a muerte y me dieron 48 horas para que me fuera.

Me marché a Perú y me metieron preso sin que yo hubiera hecho absolutamente nada político. Me deportaron a Argentina, donde estaba amenazado de muerte.

emas revelados'

(Fotos de 'Poemas revelados')

El Exilio hecho palabra Una vida de 88 años puede dar para mucho. Desde que Mario Benedetti naciera el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, Uruguay, quedó claro que las mudanzas serían una constante durante su existencia. Primero fue, con cuatro años, a Montevideo; después, durante su primera juventud, pasaría unos años en Buenos Aires y un año en París. Mucho aprendió de sus experiencias en el extranjero, pero nada que ver con lo que le traería la marcha forzada. «Una cosa es el exilio y otra cosa es el éxodo. En el exilo ponen a uno de patitas en la frontera y el expulsado se va con su nostalgia a cuestas en busca de otra tierra», escribió Benedetti. Argentina, Perú, Cuba y España fueron sus primeros destinos tras abandonar Uruguay después del golpe de Estado, en 1973. Huir se convirtió en una tragedia que nunca abandonó su obra. Atrás tuvo que dejar a su mujer, Luz López Alegre, con la que se había casado en 1946 y a la que perdería 40 años después por culpa del Alzheimer. Durante el exilio, siempre recordó la solidaridad de todos aquellos que le ayudaron cuando llegaba a un lugar nuevo. Doce años pasaron hasta que pudo regresar a Montevideo. Y lo hizo, volvió, pero volvió distinto. Después del retorno, él mismo eligió vivir a caballo entre tierras uruguayas y españolas: seis meses en una y otros seis meses en otra. Aunque la capital uruguaya y sus habitantes fueron los protagonistas de prácticamente todas sus historias.

Antes de iniciar su periplo inacabable, Benedetti ya había escrito, entre otras muchas, su mejor novela, 'La tregua' (1960), 'Gracias por el fuego' (1961) y 'El cumpleaños de Juan Ángel' (1971). Las dos primeras llevadas al cine por el argentino Sergio Renán años después. La versión cinematográfica del amor de Martín Santomé y la joven Laura Avellaneda a punto estuvo de ganar un Oscar en 1975. Diez años después, 'La tregua' alcanzaría su 75ª edición. Siendo todo lo que fue Benedetti —taquígrafo, vendedor, cajero, contable, traductor, librero, funcionario y periodista— no podía ser de otra forma su obra. Se atrevió con el cuento, la novela, el ensayo, el teatro y la crítica literaria. Aunque la poesía fue siempre su verdadera pasión, con la que se sentía más él mismo. Cantautores como Nacha Guevara, Joan Manuel Serrat, Daniel Viglietti, Luis Pastor o Pablo Milanés hicieron suyos a través de la música los versos cargados de compromiso político y social del poeta uruguayo. Quizá fue esa manía suya de mantenerse fiel a sus ideas políticas y tratar temas sociales lo que le generó el aplauso del pueblo y le privó de los mayores reconocimientos literarios. El mismo Benedetti sabía que la etiqueta de 'autor comprometido' fue utilizada por algunos para ningunear otros aspectos de su obra. Aunque para él su galardón más importante era tener lectores, en España su trabajo fue reconocido con el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1999. También recibió en 2001, tras superar una dolencia cardiaca, el premio iberoamericano José Martí. Su obra está marcada por el amor y la solidaridad, y a medida que pasa el tiempo, por la muerte, esa que le miró de frente el 17 de mayo de 2009 en Montevideo. El adiós definitivo se convierte en un referente, casi en una obsesión. Y aunque él mismo reconoció en diversas ocasiones su inquietud por el fin de su vida, le preocupó aún más la muerte de la Humanidad. «Cuando llegue el momento de ser nadie, el mundo seguirá y no lo veremos. […] Lo cierto es que no somos dueños de este cuerpo, tan sólo lo alquilamos, hasta que llega el óbito y nos da desalojo. Y entonces ser nadie es bastante menos que ser poco». La angustia de Mario Benedetti reflejada en uno de sus últimos libros, 'Vivir adrede' (2007), no borra su legado literario, más de 80 obras, tocado por el don de la inmortalidad.

Literatura transversal Mario Benedetti ha dejado un legado literario que ha saltado de las cuartillas manuscritas, a los fotogramas del cine, los pentagramas o el píxel. Su poesía ha sido y es transversal. Ha recorrido medio mundo de soporte en soporte, de boca en boca. Ha impregnado Internet y sigue colándose entre recitales, marchas reivindicativas y cartas de amor sobre papel o pantalla. Aunque su poesía ha sido celebrada y laureada en medio mundo, novelas como 'La Tregua' alcanzarían fama internacional, sobre todo en su versión cinematográfica, nominada a un Oscar. La película 'El Lado Oscuro del Corazón' recogió su 'No te Salves' en una secuencia completa. Paralelamente, Benedetti ha prestado su palabra para defender causas contra las dictaduras del Cono Sur. Su rostro quedará ligado permanentemente a esa visión literaria de la reivindicación y el amor cómplice que lo ha acompañado junto a los acontecimientos históricos de buena parte del siglo XX.

El Sur también existe Con su ritual de acero

sus grandes chimeneas

sus sabios clandestinos

su canto de sirenas sus cielos de neón

sus ventas navideñas

su culto de dios padre

y de las charreteras

con sus llaves del reino

el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo

el hambre disponible

recurre al fruto amargo

de lo que otros deciden

mientras el tiempo pasa

y pasan los desfiles

y se hacen otras cosas

que el norte no prohibe

con su esperanza dura

el sur también existe

con sus predicadores

sus gases que envenenan

su escuela de chicago

sus dueños de la tierra

con sus trapos de lujo

y su pobre osamenta

sus defensas gastadas

sus gastos de defensa

con sus gesta invasora

el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo

cada uno en su escondite

hay hombres y mujeres

que saben a qué asirse

aprovechando el sol

y también los eclipses

apartando lo inútil

y usando lo que sirve

con su fe veterana

el Sur también existe

con su corno francés

y su academia sueca

su salsa americana

y sus llaves inglesas

con todos su misiles

y sus enciclopedias

guerra de galaxias

y su saña opulenta

con todos sus laureles

el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo

cerca de las raíces

es donde la memoria

ningún recuerdo omite

y hay quienes se desmueren

y hay quienes se desviven

y así entre todos logran

lo que era un imposible

que todo el mundo sepa

que el Sur también existe

Desaparecidos Están en algún sitio / concertados

desconcertados / sordos

buscándose / buscándonos

bloqueados por los signos y las dudas

contemplando las verjas de las plazasl

os timbres de las puertas / las viejas azoteas

ordenando sus sueños sus olvidos

quizá convalecientes de su muerte privada

nadie les ha explicado con certeza

si ya se fueron o si no

si son pancartas o temblores

sobrevivientes o responsos

ven pasar árboles y pájaro

se ignoran a qué sombra pertenecen

cuando empezaron a desaparecer

hace tres cinco siete ceremonias

a desaparecer como sin sangre

como sin rostro y sin motivo

vieron por la ventana de su ausencia

lo que quedaba atrás / ese andamiaje

de abrazos cielo y humo

cuando empezaron a desaparecer

como el oasis en los espejismos

a desaparecer sin últimas palabras

tenían en sus manos los trocitos

de cosas que querían

están en algún sitio / nube o tumba

están en algún sitio / estoy seguro

allá en el sur del alma

es posible que hayan extraviado la brújula

y hoy vaguen preguntando preguntando

dónde carajo queda el buen amor

porque vienen del odio

Las palabras

No me gaste las palabras

no cambie el significado

mire que lo que yo quiero

lo tengo bastante claro

si usted habla de progreso

nada más que por hablar

mire que todos sabemos

que adelante no es atrás

si está contra la violencia

pero nos apunta bien

si la violencia va y vuelve

no se me queje después

si usted pide garantías

sólo para su corral

mire que el pueblo conoce

lo que hay que garantizar

no me gaste las palabras

no cambie el significado

mire que lo que yo quiero

lo tengo bastante claro

si habla de paz pero tiene

costumbre de torturar

mire que hay para ese vicio

una cura radical

si escribe reforma agraria

pero sólo en el papel

mire que si el pueblo avanza

la tierra viene con él

si está entregando el país

y habla de soberanía

quién va a dudar que usted es

soberana porquería

no me gaste las palabras

no cambie el significado

II TALLER "PARAGUAY COMO OBJETO DE ESTUDIO DE LAS CIENCIAS SOCIALES" Organizada por la Asociación Paraguaya de Estudios de Población (ADEPO) y el Grupo de Estudios Sociales sobre Paraguay, de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, a realizarse en Asunción el 7, 8 y 9 de mayo de 2009. Interesadas/os en participar, pueden ponerse en contacto con: paraguay@mail.fsoc.uba.ar Propósitos El taller “Paraguay como objeto de estudio en las Ciencias Sociales” procura generar una instancia de intercambio entre investigadores provenientes de distintas disciplinas. La convocatoria se orienta a asociar e integrar producciones que tengan a Paraguay como referencia de estudio. Entre otras temáticas, se espera la participación de quienes hayan o estén trabajando las siguientes cuestiones: proceso migratorio paraguayo, contextos de expulsión-recepción de dicho proceso, exilio y DD. HH., desarrollo histórico y político en Paraguay, transición democrática, Paraguay dentro del MERCOSUR, proceso de militarización, historia social de Paraguay, procesos culturales y sociales, desarrollo y transformaciones económicas en el país, entre otros. Se propone, a través de las instancias de participación, un diálogo horizontal entre investigadores e interesados en general, donde se expongan sintéticamente las investigaciones realizadas y las líneas actualmente en desarrollo. Objetivos • Aglutinar investigadores y producciones que tengan a la República del Paraguay como referencia de estudio. • Generar durante la realización del taller una dinámica de intercambio y diálogo entre investigadores de distintas disciplinas de las Ciencias Sociales. • Ampliar la red de investigadores participantes; con el objeto de articular proyectos de investigación, incentivar la formación y perfeccionamiento de investigadores sociales y el intercambio de producciones científico-académicas. Modalidad El taller se planifica agrupando las presentaciones de acuerdo a las temáticas planteadas. Se contemplan dos tipos de presentaciones: ponencias y líneas de investigación. Las ponencias refieren a trabajos con grado de desarrollo y acabado. Son resultados finales y parciales de procesos de investigación o ensayos reflexivos. Las líneas de investigación refieren a la exposición de proyectos a realizarse o actualmente en curso que estuvieran en una fase exploratoria. (extensión máxima 3 páginas) Para ambos tipos de presentaciones, se requerirá el envío previo de un resumen (extensión 300/ 400 palabras) Por tratarse de un taller de intercambio, los trabajos a presentar no necesariamente deberán ser inéditos u originales. Fecha límite de envío de resúmenes: 20 de marzo de 2009 Fecha límite de envío de trabajos: 20 de abril de 2009 Contacto e Informes paraguay@mail.fsoc.uba.ar Sitio web: http://produccion.fsoc.uba.ar/paraguay Comité organizador • Grupo de Estudios Sociales sobre Paraguay • Facultad de Ciencias Sociales Universidad de Buenos Aires • ADEPO – Asociación Paraguaya de Estudios de Población

Cultura Renace la canción social

La canción social y la música latinoamericana siguen vigentes y actuales porque los pueblos, víctimas del capitalismo salvaje, continúan en constante movilización y agitación social en pro de conseguir y hacer efectivos sus derechos.


En la década de los 70, los EEUU veían como un peligro el avance del comunismo en la región, sobre todo después del triunfo de la revolución cubana en 1957, la revolución sandinista en Nicaragua y el ascenso del socialismo al poder por vía electoral en Chile.

El imperialismo yanki impuso el embargo económico y el bloqueo comercial a Cuba, organizó militarmente a los ’Contras’ para sacar a los sandinistas del poder y, junto con los gorilas bolivianos y la CIA, asesinó al Che Guevara en La Higuera y a Salvador Allende en el Palacio de la Moneda en Santiago de Chile. Impuso una larga lista de dictaduras militares: Augusto Pinochet en Chile, Stroessner en Paraguay, Anastasio Somoza en Nicaragua, Videla en Argentina, entre otros, que fueron los responsables de miles y miles de desapariciones de obreros, dirigentes sindicales y estudiantiles, mujeres y niños inocentes, siguiendo las instrucciones del Pentágono, que sostenía que a los guerrilleros “había que matarlos en el vientre materno” y para ello diseñaron programas como la Alianza para el Progreso con el disfraz de la asistencia humanitaria y enviaron ciertos alimentos a América Latina con el fin de esterilizar a las mujeres.

Es en ese contexto que se desarrolla la canción social, siendo unos de los precursores cantautores como Violeta y Ángel Parra, los grupos Inti Illimani , Illapu y Quilapayún de Chile, quienes, debido a sus canciones que instaban a la lucha y a la resistencia social, fueron perseguidos por la dictadura y partieron al exilio. Otros, tal el caso de Víctor Jara, fueron asesinados. En Cuba, Pablo Milanés y Silvio Rodríguez compusieron canciones con el mensaje de que la revolución social es el destino de Latinoamérica.

En el Ecuador aparecieron grupos como Noviembre 15, del Centro de Arte Nacional, Jatari, Taller de Música, Ñanda Mañachic y Pueblo Nuevo con el propósito de rescatar los sonidos y los instrumentos vernáculos, y se comenzaba a plantear el problema de la identidad indígena y mestiza, desde la estética de la música y la poesía. Irrumpieron en escena también Los 4 del Altiplano, Illiniza y Uyari. Grupos como Wancara y Altiplano de Chile echaron raíces en el Ecuador e influenciaron para que la música latinoamericana se difundiera en las ya desaparecidas “peñas”, la mayoría de ellas ubicadas en la capital ecuatoriana, ejemplo de ellas fueron: Nuestra América, la Lira Quiteña, de la cantante Lida Uquillas, Raíces Andinas, Dayumak, Pachacamac, etc. Mención aparte merece Nucanchic Peña, que es el único lugar donde aún se difunde la música latinoamericana y que ha sobrevivido al boom de las discotecas y los karaokes.

El estilo del folklore romántico, llamado así por algunos detractores, representado por el grupo boliviano Los Kjarkas, influenció en las nuevas generaciones, quienes formaron grupos de música con temáticas que evocaron la riqueza del paisaje, la sabiduría ancestral, las fiestas y costumbres de su comunidad, además de lo bucólico de la etnicidad. Muchos de esos grupos, oriundos de la provincia de Imbabura y de la Sierra central del Ecuador, debido a las reiteradas crisis económicas, emigraron a EEUU y a los países europeos para buscarse la vida y desde allí difundieron y difunden la música indígena y ancestral.

Con la elección de gobiernos de izquierda en países como Bolivia (Evo Morales), Venezuela (Hugo Chávez), Ecuador (Rafael Correa), Paraguay (Fernando Lugo), Nicaragua (Daniel Ortega), etc., la canción social ha vuelto a renacer, tal como se constató en el Tercer Congreso de la Unión Nacional de Artistas Populares, realizado el pasado 6 y 7 de marzo en Ibarra, donde se presentaron grupos de enorme calidad musical como Escala Sur de Guayaquil, Canto Vivo de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE) y el cantautor Fernando Chávez de Riobamba.

Se han reactualizado los sonidos, la melodía, los instrumentos autóctonos, los ritmos y la poesía que caracterizan a América indomestiza, fusionándolos con instrumentos electrónicos y ritmos como el rock and roll, el blues, el jazz, el ska, punk, etc.

La canción social latinoamericana siguen vigentes y actuales porque los pueblos, víctimas del capitalismo salvaje, continúan en constante agitación social en pro de conseguir y hacer efectivos sus derechos. La toma de conciencia, el compromiso con una ideología de izquierda revolucionaria y la necesidad de un mundo más solidario es el nervio motor para la creación de una canción social renovadora.

por José Villarroel Yanchapaxi (Ecuador)

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