Historia, Voces y Memoria

Revista del Programa de Historia Oral

INDEAL (Instituto Interdisciplinario de Estudios e Investigaciones de América Latina)

RESEÑAS



El Centro de Estudios, Documentación y Archivo del Pueblo Paraguayo en Argentina (CEDAPPA) de la Universidad Nacional de Misiones The ReseaRch cenTRe, Documentation and Archives Paraguayan People in Argentina (CEDAPPA) at the National University of Misiones " Diana Arellano Universidad Nacional de Misiones / dianamabela@yahoo.com.ar



A lo largo de más de quince años, el Proyecto del Centro de Estudios, Documentación y Archivo del Pueblo Paraguayo en Argentina (CEDAPPA), de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones, Argentina,1 fue construyéndose y cambiando su fisonomía con el aporte de innumerables personas que contribuyeron al proyecto como investigadores, alumnos, tesistas, entrevistados, organizadores de eventos, instituciones aliadas. Solo un pequeño grupo de personas se ha mantenido constante, los demás van y vienen dejando y tomando valiosos aportes en cada coyuntura. De la suma de esfuerzos y voluntades hoy reconstruyo la memoria –una entre muchas posibles- de un proyecto compartido.

Entre las preguntas difíciles de responder se encuentran sin lugar a dudas las preguntas por las génesis de los proyectos que desarrollamos y sostenemos, en algunas épocas en la cresta de la ola y otras, en los sótanos. La reconstrucción ex pos facto incurre en varias tentaciones, en un continuum mitológico-racionalista. Resulta inevitable que la presente reseña navegue entre ambos.

La formulación de un proyecto de investigación abreva en innumerables fuentes que alimentan una vaga pregunta inicial que adquiere cuerpo a medida que vamos recibiendo respuestas diferentes, provenientes de la teoría o del trabajo etnográfico.

Una pregunta tan vaga y de respuesta aparentemente obvia como la de por qué hay tantos paraguayos en la provincia fronteriza de Misiones abrió un ‘nuevo mundo‘ en el sentido filosófico del término. Comenzamos a percibir una realidad silenciada e invisibilizada de la que todos sabían pero nadie hablaba. En este sentido, la consigna fue escuchar, escuchar y escuchar.

En efecto, al finalizar los años noventa y a partir de una pregunta abierta, comenzamos a escuchar testimonios

1 Proyecto CEDAPPA (Centro de Estudios, Documentación y Archivo del Pueblo Paraguayo en Argentina) de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones, Argentina.

de innumerables personas que, como en una cadena, iban acercándonos unas a otras y a otras más. No hay explicaciones rebuscadas para la reconstrucción oral de nuestras historias, solo el genuino interés de saber lo que las personas entrevistadas ‘siempre en plural- vivieron en términos fácticos y las representaciones que sobre dichos acontecimientos construyeron desde entonces hasta el presente. A partir de allí, la formación científica y la cultura académica va acercándonos a fotos, documentos y noticias que se constituirán en parámetros de realidad o verosimilitud, especialmente cuando los testimonios nos hablen de episodios cercanos a la alucinación: guerras, torturas, fugas, delaciones

En los prolegómenos, un anarco proyecto de realización de videos que no superó la etapa de toma de testimonios audiovisuales hasta que varios años después, otros miembros del equipo dirigidos por Marcelo Terribile y Diego Schoeder, desarrollaron el Ciclo de Documentales Tekovekue (Rastros del Pasado) en el canal local con trabajos como ‘El ciclón de Encarnación‘, “La lucha de los campesinos en Paraguay” entre otros.

Durante los cinco primeros años, las entrevistas se acumulaban de manera preocupante y no imaginábamos más que la posibilidad de hacer documentales o alguna tesis para graduarnos. Recién en el segundo período el CEDAPPA se consolida a partir de alianzas interinstitucionales, primero, con la Casa Paraguaya de Posadas, una asociación que nucleó históricamente a los exiliados paraguayos profesionales y que circunstancialmente estuvo dirigida por exiliados militantes, obreros comprometidos con su país, personas con sueños, con quienes anduvimos un trecho largo del camino entre encuentros a rondas de la memoria sobre con veteranos de la Guerra del Chaco (1932 – 1936), exiliados de la Revolución de 1947, ex presos políticos de la dictadura de Stroessner (1954 – 1989), hombres y mujeres que siendo niños o jóvenes salieron al exilio. Los temas favoritos: la huída del Paraguay y la resistencia en el exilio. Relatos cargados de pasión y drama pero salpicados con el humor y la picardía de sus narradores.

ISSN 1852-5369 (impresa) / ISSN 2346-9471 (en línea) Historia, Voces y Memoria /8 (2015) 145144 [143-145] Diana arellano

En este marco se recopilaron, digitalizaron y clasificaron 2.500 recortes periodísticos sobre los exiliados paraguayos en Argentina producidas por el periódico local El Territorio entre 1956 y 1967. Se clasificaron y ordenaron 2.456 documentos provenientes de diversos archivos y hemerotecas. Se tomaron un centenar de testimonios orales individuales a exiliados paraguayos en Argentina. Los encuentros de sábado por la tarde a los que llamábamos Rondas de la Memoria generaban el espacio en el cual los mayores contaban la historia a los más jóvenes. Muchas de ellas oídas varias veces en el ámbito familiar pero dichas por primera vez en un ámbito público.

Esta efervescencia de la memoria se alimentaba de los Habeas Data que las personas víctimas de la dictadura paraguaya comenzaban a requerir en el Archivo del Terror de Asunción: fichas policiales de seguimiento, fotografías de detenciones arbitrarias que pasaban de mano en mano como prueba fehaciente de la vivencia del horror que desmantelaba las siempre latentes sospechas mutuas de fabulación y hasta de infiltración.

Con la firma del Convenio de Cooperación Interinstitucional celebrado entre la Comisión de Verdad y Justicia del Paraguay y la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales UNaM en 2008, el proyecto CEDAPPA se convirtió en Unidad de Toma de Testimonios a exiliados paraguayos en la frontera argentino-paraguaya. Se contribuyó de este modo a la construcción de la base de datos secundarios (relevamiento de documentos de archivos oficiales y hemerotecas del Paraguay y Argentina) y a la base testimonial de dicha comisión que consta de más de 2000 testimonios sobre episodios de violación a los Derechos Humanos en Paraguay durante el periodo 1954 - 2003 entre los cuales el Exilio constituye una parte significativa. Con la experiencia de las Rondas de la Memoria fue posible plantear la posibilidad de realizar en Posadas, Misiones, la II Audiencia Pública Internacional de la Comisión de Verdad y Justicia del Paraguay junto a instituciones y organizaciones de Derechos Humanos argentinas y paraguayas y la participación formal del Gobierno y del Poder Judicial de la Provincia de Misiones con la Conferencia del Premio Nobel Paraguayo Martín Almada sobre el Operativo Cóndor. Inmediatamente, la Comisión de Verdad y Justicia, solicitó nuestra colaboración y me hice responsable de la redacción del Pre Informe del Capítulo III “Exilio” del Tomo II del Informe Oficial Hanivé Haguã Oiko de CVJ.

En el ámbito digital, Fulvia Bordón construyó y sostiene hasta la actualidad el espacio web <www.cedappa. blogspot.com.ar> que informa, reflexiona y enlaza con otros organismos interesados en la misma temática. El cúmulo de información y la experiencia ganada por el equipo de trabajo convirtió al CEDAPPA, primero en Área Temática del Proyecto de Investigación HANUIN 2008, bajo la dirección del Dr. Roberto Carlos Abínzano y en la actualidad en Proyecto de Investigación integrante de un Programa mayor sobre estudios de regiones de frontera que nuclea cinco proyectos.

Pasado ese primer período de identificación de las víctimas del totalitarismo paraguayo, de señalamiento de sitios históricos y de reconstrucción de una historia oral, una parte importante del análisis sobre el tema obra en las siguientes tesis de licenciatura y maestría de los integrantes del equipo:

Diana Arellano

“Procesos de Transición a la Democracia y Políticas de Reparación Social: la Comisión de Verdad y Justicia del Paraguay”, Programa de Postgrado en Antropología Social FHyCSUNaM, 2012.

“Movimiento 14 de Mayo por la Liberación del Paraguay (1959). Memorias de no resignación”, Departamento de Antropología Social FHyCS UNaM, publicada por Editorial UNaM, 2005.

Estela Mary Sosa

“Género y etnicidad: complejidad de las violencias en los procesos diaspóricos”. PRIGEPP-FLACSO, 2014, Inédita.

“El papel de las mujeres en la Guerra del Chaco. 1932 – 1936”, Departamento de Historia FHyCS UNaM, 2007, publicada por Editorial UNaM, 2010.

Ricardo Lorenzo

“El maestro en la frontera misionera (en la década del ’70). La Política Educativa para el Área de Frontera del Gobierno Militar: La Escuela de Frontera de Jornada Completa N° 604 “Mayor Juan Carlos Leonetti”. Tesis de Maestría en Políticas Sociales, FHyCS-UNaM, 2014, Inédita.

Mónica Zub Centeno

“Somoza en Paraguay. Vida y muerte de un dictador” Editada por El Lector, Asunción, 2014.

ISSN 1852-5369 (impresa) / ISSN 2346-9471 (en línea) Historia, Voces y Memoria /8 (2015) 145144 RESEÑAS El Centro de Estudios, Documentación y Archivo del Pueblo... [143-145]

Carla Antonella Cossi


“Memorias familiares del exilio paraguayo”. Publicada por la Dirección General de Verdad, Justicia y Reparación, Asunción del Paraguay, 2011.


Paola Fabiana Riveros

“Correr, Limpiar, Barrer. Servicio Militar Obligatorio y Reivindicación Social de los Exiliados Políticos Paraguayos”. Departamento de Antropología Social FHyCS-UNaM, 2012, Inédita.

Verónica Inés Magriña

“El proceso de formación, reproducción y permanencia de la ideas de cambio y revolución en un maestro rural del siglo XX. La historia de vida de Félix Rodríguez. Paraguay - Argentina. 1917-2010”, 2013, en ejecución.

En 2012 CEDAPPA se integró como Miembro a la Red Paraguaya de Sitios de Historia y Memoria de la Defensoría del Pueblo de la República del Paraguay y más tarde colaboró con el Capítulo Paraguayo de la Red Latinoamericana de Prevención del Genocidio y Atrocidades Masivas, con asiento en la Dirección General de Verdad, Justicia y Reparación del Paraguay.

La construcción de nuestra “historia regional” aún tiene silencios ininterrumpidos, pueblos enteros invisibilizados, hechos decisivos en la historia de la región insuficientemente estudiados.

Ayer como hoy miles de ciudadanos paraguayos cruzan la frontera y se asientan en diversos puntos de Misiones y zonas limítrofes por razones tan diversas como crisis económicas, políticas, guerras y exilios. Junto a nosotros, forman sus familias y realizan aportes culturales y materiales que contribuyen a la construcción

de una identidad regional única y enriquecida con sus dolorosas experiencias de guerra, persecución y exilios pero también, de lucha sin descanso por la paz, la reconciliación, la democracia.

Construir la historia con todas las voces es entonces, un ejercicio democrático de reconocimiento de la diversidad que como pueblo nos caracteriza, de educación para la paz y la concordia.

Ante la necesidad de disponer de fuentes para recuperar nuestro pasado y construir nuestro presente, continuamos trabajando con el objetivo de reunir, clasificar y ordenar la cuantiosa documentación dispersa que pertenece a la historia del pueblo paraguayo en Argentina, construir fuentes primarias y producir estudios sobre el tema desde una perspectiva interdisciplinaria que involucre a historiadores, antropólogos, comunicadores, lingüistas y semiólogos, generando un espacio cultural a disposición de investigadores, educadores y público en general que permita construir múltiples relatos sobre el pasado y rescate de la invisibilidad social a estos actores protagonistas de la historia de nuestra región.

En este sentido, desarrollamos la propuesta metodológica de etnografía multisituada o multilocal de Marcus (2001)2 quien sostiene que para abordar este tipo de objetos es preciso abandonar la clásica ubicación local de las investigaciones y seguir a los objetos, sus significados, sus conflictos y las transformaciones de sus identidades por los múltiples sitios en que los actores recalan. En cierta medida, es recorrer cognitivamente con ellos, los senderos diaspóricos, que no serán los territorios vividos sino, aquellos que puedan y deseen recorrer desde sus memorias, siempre selectivas, a veces reparadoras o reordenadoras de sus propias trayectorias y sus avatares3. Por ello, la “carne” de la reconstrucción historiográfica de procesos históricos recientes son los propios procesos de memoria, múltiples, contradictorios, claroscuros.

2 George Marcus. 2001. “Etnografía en/del sistema mundo. El surgimiento de la etnografía multilocal”. Alteridades Nº 11. México: UAM, pág. 111-127. 3 Sara Makowski. 2002. “Entre la bruma de la memoria. Trauma, sujeto y narración”. Perfiles Latinoamericanos. Diciembre, año/vol. 10. Número 021. México: Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Pág. 143-158

AUDIENCIA PRIVADA
 (CUENTO) Augusto Roa Bastos
En la puerta de entrada tuvo que mostrar de nuevo la tarjeta. Un muchacho de nariz chata y ojos almendrados, entre esbirro y ordenanza, tomó el trozo de cartulina sin dejar de mirar al recién llegado. Después, en lugar de leerla pareció olerla. En el rostro cetrino, picado de viruelas, la desconfianza apenas se mitigó. -¿Te va a atender la señor minitro? -Creo que sí. Me ha citado para esta hora. Lo dice ahí. Sin mostrarse aún muy convencido, el ordenanza masculló: -¡Humm.. . ! Güeno, entonces. Pasá. Por aquí. Voy a avisar a la señor minitro. Lo condujo primero por el ancho corredor, luego por un pasillo. Volvió a sentirse espiado. Dos o tres rostros inmóviles, como pintados sobre arpillera terrosa. La brasa de un cigarro. Siseos sofocados de repente. Detrás de una puerta, una voz bronca e imperativa, desagradable, hablaba por teléfono. A medida que se acercaban, la fue oyendo con más claridad. Desembocaron en una habitación amplia y atiborrada. El ordenanza lo hizo pasar con gesto poco amistoso. -Esperá ahí. Podé sentarte si queré -gruñó por encima del hombro, al irse. Las celosías se hallaban cerradas. La luz declinante del atardecer se filtraba a través de las tablillas y veteaba la fresca penumbra con franjas leonadas que parecían oscilar en los rincones. En un redondel luminoso, clavado en el techo, se perfilaba la sombra invertida de un árbol, negra y con los rebordes dorados. En alguna parte de la habitación escuchó un crujido. No era el despacho del ministerio. Era la propia casa del ministro, en la zona de las grandes quintas residenciales. No tenía aún idea de por qué lo había citado allí. Afuera se escuchaba piar a los pájaros entre los eucaliptos. Y más lejos, el cacareo de las gallinas, el ladrido de algún perro, los gritos de algunas criaturas. Una quietud apacible, doméstica, verdaderamente rural, envolvía la casa. Tardó un poco en acostumbrar sus ojos a la penumbra. La henchida habitación se fue aclarando. Un gran armario emergió lentamente de la sombra verdosa; una mesa sólida y maciza como un carro y, luego, toda la mezcolanza de muebles antiguos y modernos que parecían disputarse, además del espacio, el fácil privilegio del mal gusto. Los libros debían estar disimulados con prodigiosa eficacia. No se veía un pelo de letra escrita, salvo la carga de expedientes panzudos y desvencijados sobre el alzaprima anclado en mitad de la habitación como en una picada. El crujido se repitió y, casi simultáneamente, una palabreja extrañamente pronunciada en un registro agudo y chirriante. El visitante se fijó. Era un loro posado en una percha de bambú, cerca de un paragüero que alojaba, en lugar de paraguas, dos o tres fusiles de distintos tamaños. La voz en el teléfono había cambiado de tono. Era otra comunicación. Se había oído colgar el auricular y discar nuevamente. La conversación era ahora falsamente amable, mechada de risitas abdominales, de frases truncas e intencionadas, machunas, sospechosas de una renuente voluptuosidad. El señor ministro atendía ahora sin duda, después de un trámite agitado, algún asuntito íntimo. El recién llegado dejó el portafolios sobre la mesa y se sentó en un sillón dispuesto a esperar todo lo que fuera necesario. No tenía prisa, no estaba intranquilo; a lo sumo, vagamente irritado. Pero desde el comienzo de sus gestiones había decidido soportarlo todo, por lo menos con una perfecta calma exterior. Lo que le traía bien valía la pena. Esta entrevista significaba mucho para el proyecto. Se podía decir que era decisiva. Había llegado hasta ella como por una escalera tambaleante, a lo largo de días, de semanas pacientemente sufridas. Un peldaño cada vez, y en cada peldaño, antesalas agotadoras, baldías esperas o una legión de tinterillos y secretarios que se lo transferían uno a otro como desembarazándose de una carga molesta. Ante cada uno era preciso recapitular minuciosamente, inútilmente, toda la cuestión. No cosechaba más que bostezos, interrogatorios suspicaces o, en el mejor de los casos, una atención demasiado intensa para que no fuese vacía. A veces, era necesario descender todo lo subido y recomenzar en otra dirección. Hasta que por fin, de un modo realmente inesperado, se había producido la cita del ministro, uno de los hombres más prestigiosos del gobierno. Él era tal vez el único que podía resolver con una plumada la realización del gran proyecto. Y allí estaba esperándolo calmosamente a que terminara de hablar por teléfono. Por el momento lo divertían las morisquetas del loro y sus estropajosas interjecciones, sus diminutas iras o sus carcajadas, fielmente aprendidas. La fea impresión del comienzo se estaba desvaneciendo. En el portón principal lo habían palpado de armas. Mostró la tarjeta y lo dejaron pasar. Durante el trayecto del portón a la casa, se sintió espiado entre los árboles. Detrás de una sinesia furiosamente florecida de manchones rojos vio moverse el caño de un máuser. Más allá, detrás de los árboles de pomarrosa, creyó distinguir algunas automáticas. En medio de la paz idílica, la casa del ministro estaba evidentemente bien protegida. Reinaba desde hacía mucho tiempo el orden y la tranquilidad. Pero nunca se sabía. La ciudad, el país, tenían la costumbre de despertarse a tiros cuando uno menos lo esperaba. Las alteraciones eran endémicas. Había que prevenirse. No respondió pronto al saludo porque creyó que era el loro quien había hablado. Era el ministro. Estaba ante él y en mangas de camisa, obeso y moreno, saturado de sudor y de una inapelable agresividad y suficiencia, tal cual lo había imaginado a través de la voz. Chupaba ruidosamente la bombilla de un gran mate con guarniciones de plata. El ordenanza picado de viruelas estaba detrás como una sombra servil. Le alargó el mate vacío. Mientras se dejaba caer en una mecedora, le gritó: -Parra, ponga el ventilador. Un zumbido y un agradable chorro de aire empezaron a inundar la habitación. -Muy bien. ¿Usted es el ciudadano que quiere hacer esa obra en los esteros del Tebicuary? -Sí, señor ministro. Es una obra que puede... La voz bronca, más áspera aún por la yerba, se le subió encima: -Estoy enterado. Es un proyecto muy importante. Esa obra puede ser la salvación de los pobladores que viven en esos bañados insalubres, aporreados por el paludismo, por las crecientes, por las sabandijas. -Me alegro de que el señor ministro tenga una idea de lo que es aquello... -¿Una idea? Estamos muy bien informados. El gobierno está dispuesto a arreglar cada cosa a su tiempo. Pero no podemos hacer milagros. -La obra es relativamente fácil y poco costosa, señor ministro. Aquí traigo... -No hay nada fácil ni poco costoso. Un peso que gasta el gobierno es un peso que tiene que ser bien gastado. Nada de aventuras ni de derroches. -Todo está perfectamente calculado, señor ministro. -Sí; su proyecto me interesa. Esa obra se va a hacer. La vamos a realizar usted y yo. Usted como autor de la idea. Yo como hombre del gobierno. Claro que si el gobierno no se mete, no hay nada que hacer. Queremos que todas las obras de progreso que se hagan sean fiscales, oficiales. Es nuestra preocupación constante. Por el bienestar y la felicidad del pueblo estamos dispuestos a gastar, a sacrificar cualquier cosa. El loro graznó su risa estridente en la percha de bambú. Parecía la carcajada de un enano. El ordenanza reapareció con el mate. Los gruesos labios volvieron a chupar sonoramente la bombilla. La voz del ministro se tornó amable, confidencial. -Es una gran idea. Yo siempre había pensado en una cosa así. Pero la falta de tiempo, las mil preocupaciones del ministerio..., usted sabe, todo esto me ha impedido ocuparme hasta ahora de este problema. En fin, ahora usted ha traído el proyecto. Lo felicito, mi amigo. Usted es un ciudadano útil. Si todos fueran como usted, el país andaría mucho mejor. Desgraciadamente abundan los ladrones, los egoístas, los sinvergüenzas. A esos les vamos a ir pelando poco a poco la cabeza. A mí me gustan los hombres como usted. Por eso lo he hecho llamar. Me enteré por casualidad de su proyecto. Lo hice llamar porque no quiero que siga perdiendo tiempo por ahí, al santo cohete. El único que puede empujar este asunto soy yo -guiñó el ojo, socarrón-. ¿Me comprende? La voz ministerial recobró todo el peso de su autoridad: -Por eso no lo recibí en mi despacho y lo hice venir aquí. En el mismo gabinete hay colegas egoístas que siempre quieren alzarse con la carne y el cuero cuando se trata de hacer algo importante. No quiero que se enteren, antes de que la obra sea un hecho. Usted tampoco va a abrir el pico. ¿Me entiende? -Desde luego, señor ministro... -Nada de andar por ahí compadreando con nuestro proyecto, ¿eh? -No, señor ministro. Yo lo único que quiero es que se realice la obra. No quiero nada para mí. Lo único que me importa es la suerte de esa pobre gente. En la sombra verde el inmenso mate afiligranado entraba y salía como una luna de plata en manos del ordenanza. Sus idas y venidas, los chupeteos golosos del ministro en la bombilla de corta y gruesa cacha con puntera de oro, las pausas, las sonoras ingurgitaciones, marcaban la suerte del diálogo, medían un tiempo ominoso que se iba gastando. La voz del ministro se hizo de repente insidiosa: -¿Y por qué le interesa tanto esa gente? -He convivido con ellos durante cinco años. Su honradez, su ignorado heroísmo, han sido para mí la gran lección de mi vida. Mi deuda de gratitud para con ellos es muy grande. Estoy moralmente obligado a hacer algo por ellos, señor ministro. -¿No estará queriendo convertirse usted en un caciquito de esos que abundan en la campaña? Con fijeza de búho, los ojos del personaje escrutaron implacablemente al visitante, relampaguearon amenazadoramente en la vivisección. -Estamos cansados de los agitadores profesionales. Son una plaga peligrosa. Peor que la langosta. No dejan trabajar tranquilo al pueblo. Crean la miseria, los descontentos, para aprovecharse de eso. Les estamos echando humo en todas partes a ver si se van y nos dejan en paz de una vez... Tres chiquillos pelones irrumpieron en la habitación con una culebra muerta colgada en un palo. En las manos de uno brillaba un machete con manchas oscuras y húmedas. -¡Mirá, papito, una víbora! La matamos en el patio, cerca del chiquero... ¿La enterramos, papito, o la tiramos al patio del vecino? -Bueno, bueno... Váyanse para allá. Estoy hablando. No me molesten. Los ahuyentó con un vago gesto en el que había algo de una opaca ternura y mucho del orgullo paternal inconscientemente avivado por la belicosidad innata de los cachorrillos. Los chicos se fueron, repuntados por el ordenanza. El ministro le gritó: -Parra, abra la ventana y dígale a la señora que mande un poco de caña y café. El visitante pensó en la esposa del ministro. Una mujer sin duda silenciosa, deteriorándose lentamente en la dura sujeción conyugal, atendiendo la casa, dando de mamar a un chico tras otro, soportando sus continuas infidelidades, sus maquinales y esporádicas lujurias, temiendo por su suerte, sintiendo ella sola todo el odio acumulado sobre él desde afuera. El ordenanza empujó las persianas hacia afuera. La luz azulada del atardecer aclaró la pieza. Se escuchó nítido el silbo de las cigarras. En el espejo del paragüero, el visitante vio reflejada parte de su magra y demacrada figura, entre los mosquetones. La voz volvió a hacerse socarrona, contemporizadora. -Usted parece un buen tipo. Yo tengo un ojo clínico para descubrir a los embaucadores e indeseables. No he fallado ni una vez. Sorbió el mate con una larga chupada poniendo un poco los ojos en blanco como bajo los efectos de un deleite que ya estaba agotado. -Su proyecto me interesa mucho. Pero si habla, no vamos a poder hacer nada. -No hablaré, señor ministro. -Deje el asunto en mis manos. -Perfectamente. Aquí están los proyectos, el plano general del relevamiento y de la obra de canalización. El visitante sacó del portafolio unos legajos y los fue entregando al ministro. La mano regordeta y oscura se tendió ávidamente. -¿Y este plano, quién lo hizo? -Yo mismo. Soy casi ingeniero. No pude terminar la carrera, pero sé algo de esas cosas. -¡Caramba, aquí está todo listo! -Una parte de esos trabajos está hecho. Hemos desecado ya cerca de cinco kilómetros cuadrados. Pero nos hacen falta maquinarias, implementos. -Mejor todavía. Eso facilita mucho. Ya tenemos como quien dice el señuelo. -También he preparado un plan de loteo y otro de crédito agrario que permitiría a esos pobladores poseer en propiedad las tierras que trabajan, no depender de los arrendatarios. También los estimularía a ampliar y mejorar sus cultivos. -Pero amigo; usted solo es toda una oficina. Lo felicito, lo felicito. Y el ministro recibía los papeles como acciones de una mina de oro. ** Parra empezó a servir la caña y el café. El ministro dejó sobre la mesa el mate opulento y se enfrascó en el examen de los legajos y planos. De ese hombre dependía en ese momento la suerte de centenares de familias que vivían una vida salvaje y miserable en los cañaverales del Sur. La contera dorada de la bombilla, aún húmeda, resplandecía como la llama sólida de un fósforo en la claridad violeta. Los ojos del visitante fueron hasta el rostro duro y abotagado y de allí bajó a sus propias manos. Se las miró con disimulo. Ahora estaban quietas y domadas sobre sus rodillas. Cinco años atrás, esas manos habían llegado a hacerle insoportable la vida. Lo recordó con un escalofrío. La cosa venía desde su niñez. Esas manos parecían dotadas de una voluntad independiente de la suya, de una autonomía maléfica, irreprimible. Los objetos pequeños y brillantes las fascinaban; iban detrás de ellos al menor descuido, con una habilidad y una destreza de las que él mismo se sentía aún horrorizado. Nunca había podido explicarse cómo sucedía. El ponía todo su empeño en controlarlas, en dominarlas, en hacerlas "decentes" y normales. Pero en un momento dado, este desesperado esfuerzo de concentración parecía entrar en crisis, y entonces sobrevenía una interrupción repentina del estado de alerta; algo así como un fugaz sueño de la conciencia. Y entonces las manos actuaban por su cuenta. Cuando volvía en sí de estos estados crepusculares, veía a sus manos de nuevo quietas y tranquilas. Pero él sabía entonces que ya habían hecho de las suyas; sabía que en sus bolsillos había algo que él no había puesto allí: una joya, una estilográfica, un objeto pequeño cualquiera. Acabó por odiar sus manos como a sus peores enemigos. Las castigaba sin piedad. Las mordía, las quemaba con el cigarrillo o apretaba con ellas trozos de hielo hasta que se quedaban violáceas. Pero las manos no cedían. Obraban bajo una voluntad más fuerte que la suya. Pensó seriamente en cortárselas, en inutilizarlas de alguna manera. Casi enloquecido consultó a un médico amigo. -Es necesario que abandones la vida sedentaria de la ciudad -le había aconsejado éste-. Tal vez los trabajos rudos del campo, darle algún sentido a tu vida, sean lo único indicado. Siguió los consejos al pie de la letra. El heredero decadente y arruinado, despreciado por todos, tema de bromas y burlas ridículas en los salones "de arriba" lo abandonó todo sin pena y arrastró sus manos a los lugares donde éstas no tuvieran nada que robar. Así conoció un mundo simple, puro y desgraciado que lo deslumbró y transformó su vida. Las manos viciosas ("manos de prestidigitador loco") se purificaron en la ruda fraternidad con los humildes. Estaban derrengadas y torpes, deformes por fuera. ¡Pero estaban sanas por dentro! Y eso era el mayor bien que él había podido lograr, la paz mental, la aceptación plena de la vida. Todavía le parecía un sueño haberlo podido conquistar. El timbre del teléfono lo volvió al presente sin cambiar su estado de difusa y activa placidez interior. El ordenanza entró: -Señor ministro, el presidente del Cámara de Comercio queré hablar con usté. -Ya voy. Que espere un momento. El ministro salió pesadamente. El visitante lo oyó increpar al presidente de la Cámara. Lo trató con copiosa desconsideración, como hubiera podido tratar a un peón. Después se fue calmando. Al final reía a carcajadas, igual que el loro. No se podía decir quién había copado al otro. Fue en este momento cuando ocurrió lo terrible. Cuando el ministro volvió, el visitante bebía a sorbos lentos el resto del café frío. -Bueno, amigo. Déjeme todo esto. Yo le avisaré oportunamente. Voy a dedicar a nuestro asunto preferente atención. Esto se hace, créame. ¡Sin falta! La sonrisa, los gestos, la actitud del ministro, se habían puesto confianzudos. Por la manera como pronunció la palabra "nuestro" insinuaba de hecho un pacto de amistad y sociedad. Lo acompañó hasta la puerta poniéndole amistosamente una mano sobre el hombro. -Bueno, amigo; ésta es su casa. Yo lo voy a llamar muy pronto. El visitante se dejó conducir con una expresión ausente en el rostro. Tenía una mano puesta en el bolsillo del pantalón. Cuando la sacó bruscamente para tomar la mano que le tendía el ministro, la bombilla gruesa y cortona del mate saltó del bolsillo tras la mano y cayó junto a los pies del dueño de casa. El visitante se quedó contemplando con ojos extraviados el brillante utensilio caído sobre las baldosas. La miraba con el mismo terror con que había descubierto entre el espartillo a la ñandurié que lo picara una vez en el bañado. La sonrisa se heló en los labios del ministro. Su voz resonó como un pistoletazo. -¡Parra! -Mande, señor... -¡Dos números de guardia, enseguida! -¡Muy bien, señor! El ordenanza desapareció con el brinco de un mono, sofocado por la felicidad. Al fin ocurría algo nuevo, picante. Él lo había previsto. Sólo que había tardado un poco en producirse. Se oyó en el patio su voz de alerta a los guardias. Hubo entre las plantas un revuelo de gorras, de caras oscuras, de armas. Ante el ministro se cuadraron dos soldados con fuerte estampido de sus talones sumisos. -¡Llévense inmediatamente al Central a este individuo! Yo le hablaré al jefe, por teléfono. Ya me parecía que este sabandija era un agitador peligroso. Listo. ¡Fuera, pues... ! Se lo llevaron como un paquete. Desgarbado, consumido, sin huesos. Los cachorros del ministro lo siguieron hasta el portón alborotando el parque con sus gritos y burlas, blandiendo uno de ellos el manchado machete. Lo alzaron a un camión. El vehículo resopló y partió. Un momento después el ministro seguía leyendo atentamente los legajos, como si nada hubiera pasado. La quietud idílica, doméstica, se había restablecido del todo en torno al enorme caserón que las sombras iban tragando.
  1. Agusto Roa Bastos, Asunción, 13/06/1917 – 26/04/2005. Es el mayor escritor paraguayo en lengua castellana. Distinguido con el Premio Cervantes de literatura en el año 1989. Formó parte del selecto grupo del boom latinoamericano de la narrativa junto con Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier, Mario Vargas Llosa, Jorge Amado, Julio Cortázar y otros. Cuando recibió el Premio Cervantes, Roa explicó que llegó a ese sitial “porque debajo de mis textos corren como ríos subterráne...os la lengua y la cultura guaraní”. Evidentemente este fenómeno le daba a su obra literaria un sello distinto dentro de la narrativa común latinoamericana; era una narrativa con sabor diferente. Ese sello distinto fue obtenido a través de la traducción al castellano de las metáforas e imágenes usadas en el lenguaje común por los hablantes del guaraní paraguayo; muchas no son creaciones originarias sino traducciones. No obstante, tuvo el mérito de haber puesto dichas imágenes literarias y los giros idiomáticos del guaraní al servicio y para consumo de la comunidad universal. Algunos autores paraguayos, le reprochan no haber escrito en guaraní, que la lengua no se enriqueció con sus narraciones, las traducciones de sus metáforas, imágenes y otras figuras literarias creadas por sus hablantes, enriquecen más bien al idioma receptor, que fue este aporte de Roa a la lengua castellana, que le permitió que se le otorgará el Premio Cervantes de Literatura.
    Sin embargo en sus comienzos, como muchos escritores, Roa se expresa a través de la poesía, que fueron publicadas, por la Ed. 'El lector', en Paraguay, 1995; que contienen siete poemas en guaraní, reunidas con el título: 'Ñane Ñe’ẽme'.
    A diferencia de Roa otro gran escritor paraguayo, guaireño, también exiliado, poeta, publicó todas sus obras, casi una veintena, totalmente escritas en Guaraní. Su exilio transcurrió entre Posadas, Buenos Aires y Puerto Rico. Entre varias destacamos el poema épico: 'Ñorairõ Ñemombe’u Gérra Guasúrõ guare, Guaraní Ñe’ẽpu Joapýpe' (Crónicas rimadas de las batallas de la Guerra Grande, en guaraní); romancero de vasta envergadura que narra la guerra del Paraguay contra una Triple Alianza de sus vecinos, impulsada y solventada por el imperialismo inglés, guerra que duró 5 años, y produjo el exterminio de la población paraguaya. Martínez Gamba narra en lacerantes versos toda la historia de aquella guerra desigual, batalla por batalla, incluyendo los hechos y episodios más importantes. Esta obra viene a constituirse en la Ilíada y la Odisea paraguaya; obra por la que se le otorga el Premio Nacional de Literatura en el 2003, en Paraguay.
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Pensando la Literatura Paraguaya en el Centenario de Roa Bastos
La literatura paraguaya se desarrolló, en gran parte, por fuera de los límites territoriales del Estado-nación que la nombra. El exilio y la migración fueron fenómenos recurrentes del siglo XX paraguayo (e incluso antes), por lo cual muchos de sus escritores y artistas forjaron su obra fuera del país. En este contexto, durante décadas, Buenos Aires funcionó como la principal ciudad receptora de escritores, conformó un espacio que ayudó a difundir sus obras, posibilitó el intercambio y los vínculos entre escritores paraguayos y argentinos, y facilitó un mercado editorial con posibilidad de regionalizar la producción literaria. Esto nos presenta una serie de problemas que son un desafío para los escritores y la crítica literaria: cómo caracterizar esa producción paraguaya que se desarrolló y circuló por fuera del país, qué problemáticas presentan el exilio y la migración en la tarea de forjar una lengua literaria, y, fundamentalmente, cuál es la situación actual de la literatura paraguaya y cómo intervienen en ella los “hijos” del exilio y la migración. Muchas de esas problemáticas están presentes en la obra y la trayectoria de Augusto Roa Bastos, por lo cual la conmemoración del Centenario de su nacimiento permite revisar estos aspectos, interpela la situación actual de la literatura paraguaya y se ofrece como ocasión propicia para el estudio y el análisis de una de las literaturas menos conocidas de la región. Para ello, presentamos una jornada de discusión entre escritores, críticos y editores, paraguayos y argentinos, que participan actualmente de la elaboración y la difusión de la producción literaria paraguaya. Situar estas jornadas en la ciudad de Buenos Aires es también una elección significativa para la historia de la literatura paraguaya que, siempre estrechamente vinculada a los conflictos políticos y sociales, configuró -a partir de la migración- una cartografía singular en el mapa latinoamericano.
MODALIDAD DE PARTICIPACIÓN Las jornadas son de participación libre y gratuita. Se desarrollarán en dos días en los que habrá, en cada uno, tres mesas debate sucesivas: una mesa de críticos que hayan analizado y estudiado aspectos de la literatura paraguaya; otra de editores paraguayos o editores argentinos que hayan editado a escritores paraguayos en Argentina, ratificando, de este modo, la estrecha vinculación de la literatura paraguaya con la región rioplatense; y una tercera mesa de escritores paraguayos o argentinos pero que problematizan aspectos de la literatura y la cultura paraguayas en sus obras. Cada mesa se organiza a partir del diálogo entre los participantes convocados, el público y el moderador, que guiará la conversación en función de los ejes temáticos expuestos.
PROGRAMA
JUEVES 8 DE JUNIO 17 – 18:30 Mesa 1: Hacia una crítica de la literatura paraguaya - Bilingüismo y lengua literaria - Literatura paraguaya del siglo XXI - Vigencia y discusión de la obra roabastiana Comentan: Alfredo Grieco y Bavio Susana Santos Nora Fiñuken Carla Benisz Coordina: Mario Castells
Receso
19 – 20:30 Mesa 2: La isla rodeada de tierra -Las problemáticas actuales de la literatura paraguaya -La imagen del Paraguay luego de la metáfora roabastiana -Escribir el país desde fuera o en los márgenes Comentan: Humberto Bas Christian Kent Mario Castells Aida Risso Coordina: Ever Román
Lecturas de Leonardo Oyola y escritores invitados 20:30 - 21
VIERNES 9 DE JUNIO 17- 18 Mesa 3: Circulación de la literatura paraguaya - Literatura paraguaya en Paraguay y en el Río de La Plata - Difusión y revistas culturales - Literatura paraguaya y mercado editorial Comentan: Christian Kent Elías Hienam Lourdes Benítez Coordina: Iván Silvero
18:30 - 20 Mesa 4: Narrativa contemporánea - Literatura paraguaya del siglo XXI - Producción y circulación regional Comentan: Humberto Bas Javier Viveros Mario Castells Coordina: Carla Benisz
20:30. Presentación de Epopeya. La Guerra del Chaco en historietas, con

VII Taller: “Paraguay desde las Ciencias Sociales”



El Grupo de Estudios Sociales sobre Paraguay (GESP)
y la Escuela de Posgrado de la Universidad Nacional del Este
Se complacen en invitarlos a participar del 
VII Taller: “Paraguay desde las Ciencias Sociales”
Ciudad del Este, 5, 6 y 7 de Junio de 2014
Sede Escuela de Posgrado-Universidad Nacional del Este. Campus Universitario, Km 8 Acary, Calle: Universidad Nacional del Este y República del Paraguay - Barrio San Juan
Contacto e Informes
E-mail: paraguay@sociales.uba.ar
Sitio web:
http://grupoparaguay.org/
Fecha límite de envío de resúmenes: 4 de abril de 2014.
Fecha límite de envío de ponencias/líneas de investigación: 23 de mayo de 2014.

Propósitos
Como todos los años, los invitamos a participar del taller “Paraguay desde las ciencias sociales”.
En esta edición, como en todas las anteriores, procuraremos generar una instancia de intercambio entre investigadoras/es provenientes de distintas disciplinas. La convocatoria se orienta a asociar e integrar producciones que tengan a Paraguay como referencia de estudio, entendiendo que el intercambio y la socialización son partes constitutivas del estudio de la realidad social.
Entre otras temáticas, se espera la participación de quienes hayan trabajado o estén trabajando las siguientes cuestiones: el Paraguay colonial, proceso migratorio paraguayo, contextos de expulsión-recepción de dicho proceso, exilio y Derechos Humanos, desarrollo histórico y político en Paraguay, transición a la democracia, Paraguay dentro del MERCOSUR, historia social de Paraguay, procesos culturales y sociales, desarrollo y transformaciones económicas en el país, Paraguay en perspectiva comparada, estudio de caso sobre fenómenos específicos acaecidos en la región que involucren a Paraguay como un actor relevante, literatura y arte; entre otros aportes originales que surjan de sus investigaciones.

El debate e intercambio se presentan como instancias más que necesarias con el fin de enriquecer nuestras producciones y artículos y generar un corpus de conocimiento que pueda ser útil para el resto de la sociedad.
Pretendemos continuar con el clima de diálogo horizontal entre investigadoras/es e interesadas/es, donde se expongan sintéticamente las investigaciones realizadas y las líneas actualmente en desarrollo. Alentamos la participación de todas/os para poder, con nuestros debates y desde nuestros abordajes, repensar la realidad política, social, histórica, cultural, económica, poblacional, jurídica, demográfica, de integración regional y otros temas que hagan a ampliar el conocimiento sobre la República del Paraguay. 


 Objetivos
• Reunir investigadoras/es y producciones que tengan a la República del Paraguay como referencia de estudio.
• Generar durante la realización del taller una dinámica de intercambio y diálogo entre investigadoras/es de distintas disciplinas de las Ciencias Sociales, interesadas/es y asistentes en general.
• Ampliar la red de investigadoras/es participantes; con el objeto de articular proyectos de investigación, incentivar la formación y enriquecimiento de investigadores sociales y el intercambio de producciones científico-académicas.

Modalidad
El taller se planifica agrupando las presentaciones de acuerdo a las temáticas planteadas. Se contemplan dos tipos de presentaciones: ponencias y líneas de investigación.
Las ponencias refieren a trabajos con grado de desarrollo y/o finalizados. Son resultados finales y parciales de procesos de investigación o ensayos reflexivos. No tienen una extensión indicada, aunque se recomienda no superar las 40 carillas.
Las líneas de investigación refieren a la exposición de proyectos a realizarse o actualmente en curso que estuvieran en una fase exploratoria (extensión máxima 5 páginas).
El formato de hoja, tipología y cita es a libre elección de las/los inscritas/os.
Para ambos tipos de presentaciones, se requerirá el envío previo de un resumen (extensión 300/ 400 palabras). Dicho abstract no tiene un formato preestablecido, aunque es preciso señalar en el mismo nombre y apellido, profesión, pertenencia institucional, así como e-mail del/la autor/a.
Por tratarse de un taller de intercambio, los trabajos a presentar no necesariamente deberán ser inéditos u originales.
Los asistentes que participen sin exponer, podrán completar sus datos durante las jornadas, para recibir vía mail un certificado online.
Todos los trabajos presentados durante el taller serán publicados en la página web del Grupo de Estudios Sociales sobre Paraguay, con los datos de sus autoras/es. Asimismo, dentro de los artículos presentados, se seleccionarán algunos de ellos (los inéditos) para ser incorporados, tras el correspondiente proceso de referato, en la Revista Paraguay desde las Ciencias Sociales.
Debido a la dinámica de debate e intercambio que adquiere el taller, se solicita la presencia efectiva de las/los autoras/es, sin excepción, para enriquecer las discusiones y la calidad del encuentro. Este será un requisito ineludible para la publicación del artículo en el sitio web.
Sede: Escuela de
Posgrado. Universidad Nacional del Este.

UNaM – FHyCS
Proyecto Ciclo de Conferencias
“Democracia, Derechos Humanos y ejercicios de poder en la región”
JUEVES 19 – 20 HS.
FACULTAD DE HUMANIDADES UNaM
AULA 1 PISO 1

Edificio Anexo (San Lorenzo)

Presenta a:

* Clyde Soto “Paraguay, del golpe al retorno. Criminalización de la lucha social y derechos humanos en el nuevo escenario político”

* Dra. Yolanda Urquiza “Misiones: las dudas y las deudas en DDHH a tres décadas del retorno de la democracia”

Clyde Soto. Paraguaya. Investigadora social, activista feminista y en temas de derechos humanos. Licenciada en Psicología por la Universidad Nacional de Asunción, con estudios de especialización en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) - Programa Regional de Formación en Género y Políticas Públicas (PRIGEPP). Es investigadora del Centro de Documentación y Estudios (CDE) desde 1991. Realizó investigaciones y publicó trabajos sobre feminismo, historia de las mujeres, género y políticas públicas, participación social y política de las mujeres, violencia doméstica, trabajo infantil doméstico y explotación sexual comercial infantil, entre otros temas. Participa en la Coordinación de Mujeres del Paraguay (CMP), en la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy) – Capítulo Paraguayo de la Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo (PIDHDD), en la Articulación Feminista Marcosur y en la Campaña 28 de Septiembre por la Despenalización del Aborto en América Latina y El Caribe.
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                                                                             Posadas, 26 de agosto de 2013
Ante los hechos actuales que están sucediendo en Paraguay, CEDAPPA (Centro de
Estudios, Documentación y Archivo del Pueblo Paraguayo en Argentina) se pronuncia:
Rechazamos enérgicamente los hechos de violencia contra las comunidades campesinas e indígenas en Paraguay, que se vienen incrementando de manera sostenida desde 2012 y que, hasta el momento se escondían bajo el manto de un aparente sicariato narcomafioso. Móviles y responsables de los asesinatos, lejos de esclarecerse, se invisibilizan aún más durante el proceso judicial, que acaba invariablemente, dictando sentencia sin mayores pruebas, contra líderes campesinos.
Manifestamos nuestra más sincera preocupación por la reciente modificación a la Ley de Defensa que otorga una libertad desmedida al Poder Ejecutivo Nacional para hacer uso de la fuerza represiva contra su propio pueblo, so pretexto de combatir a un supuesto grupo político armado sobre el que aún no se ha constatado fehacientemente su existencia, ni dimensionado su alcance, poder de fuego, demandas e intensiones.
Los estudiosos de los procesos dictatoriales en América Latina constatamos una y otra vez, la estrategia de los líderes autoritarios de validación social de sus mandatos mediante el voto y el mantenimiento inicial de una fachada institucional para sus acciones. Bajo una aparente preocupación por la legalidad formal, ávidos de libertades plenipotenciarias, manipulan arbitrariamente las leyes de modo de constituir –siempre con la anuencia de los partidos mayoritarios- la base del sistema represivo, anulando mediante leyes, decretos y disposiciones, las garantías constitucionales, aún con una Constitución vigente.
Largos 35 años tardó Paraguay para desembarazarse del régimen autoritario del General Stroessner que comenzó también, manipulando el sistema legal y validándose mediante procesos electorales pseudo democráticos. Ya hemos visto en Paraguay la utilización del Decreto Nº 5484 de octubre de 1936 que declara punibles las actividades comunistas; la eufemística Ley Nº 294 de Defensa de la Democracia aprobada por el Congreso Nacional en 1955 (vigente hasta 1989) que mantenía la suspensión de todas las garantías constitucionales e identificaba cualquier actividad antigubernamental como “comunismo ateo y anti-patria”. Reforzada en 1970, con la Ley Nº 209 de Defensa de la Paz Pública y Libertad de las Personas que, por su amplitud, criminalizó todo tipo de manifestación, reclamo o lucha obrera, sindical, estudiantil o campesina.
Las violaciones a los Derechos Humanos se produjeron entonces, bajo el prologado Estado de Sitio del régimen stroessnista, que nunca fue reglamentado por el Congreso y del cual la Corte Suprema de Justicia interpretó que incluía la suspensión de las garantías de Habeas Corpus. Inédito en su duración –sin que los organismos internacionales criticaran ni mucho menos intervinieran- permitió y justificó la 
persecución política, laboral y económica, la detención arbitraria, la tortura, la expulsión de los opositores y la cooptación clientelar y prebendaría de la ciudadanía otorgando poder de policía política y distribución de recursos a las Seccionales Coloradas de cada pueblo.
Hoy, vemos con preocupación que, a semanas de la asunción del presidente electo Horacio Cartes, se produce idéntica manipulación del marco normativo, reconfortando a los sectores empresariales, neoliberales y conservadores, en perjuicio de las libertades constitucionales de los ciudadanos luchan por las reivindicaciones territoriales, de género, de clase, toda vez que el supuesto peligro a combatir tiene límites fantasmagóricamente imprecisos, de modo tal que todos están bajo sospecha y deberán demostrar su inocencia en una flagrante perversión de los derechos constitucionales.
El uso prolongado e injustificado de leyes de control interno de los ciudadanos con el supuesto fin de prevenir y combatir la violencia no hace más que “soltar los lobos” en una sociedad históricamente castigada, paralizada ante la inminente persecución de hombres y mujeres con o sin pruebas de culpabilidad o complicidad, víctimas del uso de la fuerza represiva estatal y paraestatal que no está obligada a rendir cuentas.
Denunciamos también que, hoy como ayer, los gobernantes de la región hacen silencio y esperan expectantes los negocios prometidos a los empresarios de los países vecinos que históricamente, expoliaron el patrimonio y los recursos naturales paraguayos.
Como equipo de investigación social, nos proponemos a seguir de cerca esta preocupante problemática que no solo afecta la integración regional sino la integridad física de las personas. Llamamos a toda la comunidad a hacerse eco de esta situación, ya que en este momento de concentración de poder por parte de los poderes económicos (nacionales y transnacionales) y sectores mafiosos, la opinión pública y la presión social son las herramientas que disponemos para preservar garantías básicas.
CEDAPPA Facultad de Humanidades Universidad Nacional de Misiones

BRASIL Itamaraty abre 4 toneladas de archivos

BRASIL
 
SAO PAULO, 10 (ANSA) - El canciller brasileño, Antonio Patriota, anunció hoy que pondrá cuatro toneladas de documentos a disposición de la Comisión de la Verdad para investigar la responsabilidad de los diplomáticos brasileños durante la dictadura militar, en especial la Operación Cóndor, la red represiva de los países sudamericanos en los años 70.     
Patriota dijo que los archivos del Palacio de Itamaraty sobre la dictadura (1964-1985) "no fueron destruidos", al reunirse con el titular de la Comisión de la Verdad, el juez Gilson Dipp.    
Dipp, por su parte, afirmó que la Operación Cóndor será una de las líneas de la comisión investigadora creada en junio por la presidenta Dilma Rousseff para investigar los crímenes del régimen de facto.    
La documentación del Servicio Exterior brasileño sobre la dictadura está repartida en 132 cajas depositadas en el Archivo Nacional, en Brasilia.     "Sabemos que hubo en el exterior, durante la represión, en embajadas y consulados, diplomáticos que colaboraron vigilando a personas exiliadas. Vamos a abrir los archivos de Itamaraty", afirmó Dipp.     La comisión tiene apenas misión investigadora ya que en Brasil rige la Ley de Amnistía de 1979, ratificada en 2010 por el Supremo Tribunal Federal, que impide la apertura de juicios contra los agentes policiales y militares que cometieron violaciones a los derechos humanos durante el régimen. 

TESTIMONIOS DEL EXILIO

TESTIMONIOS DEL EXILIO

E: Estamos en la casa de Alberto Barret para conversar con él sobre parte de su vida, lo que él conoce del Paraguay, su vida en el Paraguay, en el exilio, su vida de luchador. Entonces yo te quiero hacer una primera pregunta para entrar en el tema, ¿cuál pudo haber sido el problema cuando juntos estuvimos presos en la 4ta? Quiero que vos relates ese hecho, ¿con quiénes estábamos, tu percepción de cuál fue esa experiencia? Recordarás la carta que escribimos en casa, que sacamos al exterior declarando nuestra huelga de hambre, entonces me interesa mucho, porque vos ya estabas en la 4ta cuando yo llegué, fue en agosto de 1960, en la época plena de las luchas guerrilleras y del terrorismo del Estado. Entonces, para partir de allí y después vos contás aquellas cosas que te parezcan más interesantes del exilio. ¿Por qué saliste exiliado?, ¿por qué nos expulsaron? Esa vez que nos tiraron en Clorinda, al Pilcomayo, a los cuatro que estábamos ahí. Entonces Alberto, dentro de la culpabilidad, como siempre actúas, a tu criterio, ¿de qué podes contar?
V: Sí, yo me acuerdo de cuando vos llegaste a la 4ta, nosotros ya habíamos estado ahí hacía ya un tiempo y habíamos sido apresados en la época de la huelga estudiantil del ‘59, nos apresaron ahí y fuimos al Batallón de Construcciones, una semana de torturas; después al Batallón de Seguridad, me habían roto una clavícula, me habían tirado a un pozo de cal viva, estaban apagando la cal, eso fue un pequeño desastre ahí, porque estuve como tres meses en el calabozo así, atado. Eso fue el 27 de agosto, aniversario de la huelga, ellos hicieron una gran redada, los estudiantes que participaron de la huelga llegaron a nuestra casa y nos agarraron a once. De ahí nos llevaron al Batallón de Seguridad y cuando empezó la guerrilla del 14 de Mayo, el 12 de diciembre del ’59, nos trasladaron ahí, en una piecita de 2m x 3m, estábamos quince presos ahí, cabíamos casi todos para dormir en el piso y los últimos que no cabían dormían sobre una mesa que había.

E: ¿En el piso pelado dormían, ni colchón, ni nada?
V: En esa época, en enero del ‘60 que cayeron ustedes con Cármen, que vos te habías peleado con los policías paraguayos, Cármen fue apresada ahí, hizo una huelga de hambre en la 3ra. Estábamos ahí nosotros, no la vimos. A ella la tenían en el “ABSOLUTO”, que le llamaban a un lugar cerrado. De ahí le largaron a ella, porque ella hizo huelga de hambre y de sed, y eso no debía hacerse, de hambre y de sed. Nosotros andábamos pensando en hacer una huelga de hambre, pero era muy peligroso. Y bueno, vino la época, esa del 11 de diciembre, hubieron muchos traslados de presos, a cuatro nos llevaron a la comisaría 4ta, para nosotros era un campo, un paraíso.

E: ¿En comparación al calabozo?
V: Claro, el calabozo ese era chiquitito, la 4ta. tenía un patio enorme, salíamos a tomar sol una vez por día, una hora por día, era el mes de enero y en fin, poco a poco se fueron restringiendo las libertades, o sea, tomar sol por ejemplo, ir al baño cuando querías, una vez al día nada más y tomar sol una hora al día. Después ya sin tomar sol, porque habían enfrentamientos guerrilleros en la zona de Villarrica.

E: ¿Antonio Alonso por el ‘70 fue ahí asesinado con toda su familia?
V: Antonio Alonso Ramírez, Antonio Otazú; Otazú el que era nuestro compañero, Marcial Arce y en la guardia ponían a veces a todo volumen las noticias donde daban cuenta de esas muertes, muerto en acción de guerra; Antonio Otazú, Marcial Arce, muertos en acción de guerra y Víctor Molinas un concertista de guitarra, muerto en acción de guerra. Nosotros nos enterábamos, porque ponían a todo volumen, nosotros teníamos prohibido leer diarios. En esa época fuiste cayendo vos, era en agosto.

E: ¿En agosto?
V: En agosto, habían oído mis viejos un tiroteo con Tatter, ahí he visto la foto de Tatter también.

E: ¿Tenés por acá también la foto de Tatter?
V: Si, tengo también.

E: ¿Después podemos verla?
V: Fuiste cayendo también vos ahí y se aumentó la vigilancia, se hicieron más duros ahí, ya no se recibía a ninguna visita, porque antes de eso, a veces nosotros recibíamos visitas.

E: ¿En la 4ta?
V: En la 4ta, y tanto es así que en determinado momento hubo el altercado contigo ahí hacia el baño.

E: ¿Te acordás cómo fue el altercado? Resulta que era mi cumpleaños o el cumpleaños de Cármen, nos mando una carta.
V: Eso, en una torta, una carta.

E: Una carta abajo. Escondida y eso descubrió la policía de la guardia.
V: Ellos

E: Nos castigaron a todos ahí.
V: Pero ellos descubrieron porque partieron para comer la torta, notable casualidad nada más, no es por inteligentes, cortaron la torta y encontraron una carta abajo y ahí se produjo el altercado contigo, porque leyeron el contenido de la carta, “que iban a hacer una denuncia en la comisión de DDHH de la OEA, o algo así y escuchamos que vos dijiste, gritaste ahí, ¡hago huelga!, porque te habían apaleado, sableado y demás ahí.

E: Ah!, en la celda continua que era un baño.
V: Era un baño, baño de bañarse digamos.

E: Sí, sí
V: Unas duchas. Y nosotros escuchamos que vos dijiste ¡hago huelga de hambre hasta salir en libertad!, pero nosotros ya habíamos estado experimentando incluso la huelga de hambre hacía tres meses, ¡nosotros experimentamos! Yo fui uno de los experimentadores, eso es toda una historia aquí, que debe hablarse especialmente de eso, la experimentación de la huelga de hambre, sus peripecias y tienen sus lados positivos y negativos, y macabros también. Lo cierto es que dijimos nosotros, “Luis se equivocó ahí”, no puede hacer huelga de hambre y de sed, eso era el 20 de agosto o 31 de agosto, no sé, era el cumpleaños del jefe de policía, algo así, y estaban declarando en San José de Costa Rica que no había ningún preso político, entonces no podía de repente aparecer con que fulano, Dr. Casabianca hizo huelga de hambre, estaba preso. Ellos negaban la existencia de presos, pero de todas maneras, huelga de hambre era algo que requería una solución perentoria, inmediata.

E: Era como suicidarse casi.
V: ¡El gobierno no estaba en condiciones de resolver eso!, y nosotros ya lo habíamos evaluado, porque el caso de Carmen era atípico, fue una sorpresa en toda la historia del Paraguay, ¡una huelga de hambre!, cuando hizo Carmen, la soltaron en la Argentina, pero no sé cómo se produjo eso, entonces dijimos, eso está mal. Y nosotros empezamos a tirar todos los pomelos, naranjas y yerbas, y todo lo que teníamos, tiramos todo al patio y declaramos “huelga de hambre”, hasta recibir un médico forense, leer diario y recibir visitas de los parientes, no era por la libertad.

E: Redactamos una carta después que sacamos. ¿Te acordás?
V: ¡Claro!

E: Porque ellos habían afiliado como a ocho agentes de policía en esa prisión, afiliaron al partido, yo me acuerdo de eso.
V: ¡Sí!

E: Y Rotela se llamaba el agente que sacó la carta.
V: Rotela sacó la carta, también tiraron con piedras unas cartas hacia lo de Dérlis Villagra, hacia la hermana, hacia la casa de ahí, ¿no sé?, nunca se supo si se recibió eso. Pero lo de Rotela era una carta dirigida a la Organizaciones Políticas, Obreras y Sociales, a todo el mundo, a los partidos políticos y se difundió en la Universidad, en todas partes e internacionalmente, y eso le preocupó al gobierno. Pero también nosotros no exigíamos la libertad, creo que al sexto día te largaron en Clorinda.

E: Pronto me pasaron al Pilcomayo, ¡sí, me tiraron!
V: Al Puerto Pilcomayo.

E: Al Puerto Pilcomayo
V: Pero ese hecho después de lo de Carmen, fue el primer problema de esa naturaleza que tuvo el gobierno, porque ya era colectivo. Y bueno, nosotros a partir del 5to día ya sabíamos cómo se sentía uno haciendo huelga de hambre, habíamos participado entre dos y al final fui yo solo nomás, porque primero fue con Benítez Vera.

E: ¿Aquel alto que era camarada nuestro?
V: No, primero fue con Rafael; Rafael llegó un sábado, fue el 3er día de la huelga que uno sentía mayor intensidad de hambre, y venía con unos tallarines con queso picado encima, ¡era una cosa! Y le dijeron a Rafael, “che, ¿no comerías un poco?”, yo creí que decía en broma, y de repente se puso a comer, y ¿cómo? le dije, “y era voluntario”, y me dice, y bueno esta bien. Comieron todo y después Benítez Vera a la tardecita dice, era la hora de la reunión, hacíamos una reunión diaria, dice; “compañeros, yo quiero decir que no podemos dejar que el compañero haga solo la huelga de hambre, tenemos que ser por lo menos dos”, yo me ofrezco a participar con ellos, y habían transcurrido tres días, esta bien, hizo la huelga conmigo, experimentar, ver que pasaba, que se sentía, porque no había donde leer nada, no había Internet, no había nada. Y nosotros teníamos un diccionario pequeño Larousse, teníamos unos mapas ahí y cuando los soviéticos lanzaron un satélite, nosotros teníamos apenas una ventanita para mirar al cielo, hicimos unos cálculos, primero, ¿a qué hora se podía ver el satélite?, y ¿a qué hora y qué día podía pasar por esa ventanita? Estaba haciendo yo con un compás casero ahí el dibujo de la tierra, el espesor de la atmósfera y demás. Y viene un tal Elizardo, un oficial y dice; ¿qué está haciendo ahí, que está haciendo con ese compás?, y le digo, ésta es la forma de la tierra y ésta delgada capa es la atmósfera y yo lo que estoy haciendo, es el cálculo de ¿cuándo? el satélite es alumbrado por el sol, pero ya está oscureciendo para nosotros, en ese momento lo podemos ver y por esa ventana lo podremos ver a la 05:30hs de la mañana desde aquí, y dice, ¿a las 5:30hs de la mañana?, bueno, dio la casualidad que al tipo le gustaban esas cosas y se interesó mucho en el tema, entonces le tocó ser el oficial de recorrida esa madrugada. Y bueno, salió a recorrer y andaba mirando el cielo, y de repente vio una cosa que, no era ninguna estrella, ni nada. Y bueno, nosotros habíamos hecho toda una estrategia, guardias de una hora cada uno, que tenía que despertarle al otro a tal hora, y despertar al otro, para poder estar despiertos en el momento que pasaba. Algunos de los compañeros se durmieron tranquilamente y a las 05:30hs de la mañana viene el tipo, abre y dice, “Allá, ahí pasó el satélite”, un despelote hizo el tipo ahí, nos despertamos todos porque estábamos dormidos, ¿ustedes no lo vieron?, ¡que lo iban a ver!, se durmió el guardia, después salió en el diario que a las 05:30hs de la mañana se vio y que iba a pasar sobre Salta y de acuerdo al mapa de ese diccionario, esta era la ciudad por donde iba a pasar y todavía iba a ser alumbrado por el sol y todavía no iba a amanecer, y así fue.

E: ¿Sputnik, ese fue, no?
V: No, fue el primero, fue un satélite, imagínate que ya era agosto de 1960, el Sputnik fue en el ‘56, ’57, lo que sigue a esa historia fue cómica.

E: Sí, porque si nosotros nos estamos riendo
V: Porque los tipos a raíz de eso dijeron, “Esos presos políticos que están ahí, pueden hacer cualquier cosa”, cualquier cosa pueden hacer, tienen que tener mucho cuidado. Y había un tipo que era mi compañero en la escuela primaria, era un oficial de ahí, pero por otra parte había el plan, que si había un acoso en Asunción, por ejemplo, revolucionario, que fueran aniquilados los presos políticos, y eso nos enteramos nosotros ahí, vino un tipo de la comisaría 3ra y se fue al baño, y Morínigo, el zapatero tenía un pantalón beige, ese color de los policías.

E: Morínigo era un zapatero que estaba ahí con nosotros
V: Sí, Atilano Morínigo

E: Atilano Morínigo ya murió
V: ¿Murió Atilano?, mira che! Fue al baño, y este oficial que vino de la otra comisaría fue al baño también y le dijo Morínigo, ¿qué tal allá en la 3ra, cómo andan? “y bien” dice, ahora se viene pesada la mano, porque si viene un ataque de los revolucionarios aquí, todos los detenidos políticos van a ser liquidados, mira vos. Lo confundió con un policía a Morínigo, así fue que nos enteramos nosotros. Y el amigo mío que era ahí oficial me dice; “No, quedate tranquilo, si pasa algo, ustedes van a salir y yo voy a irme con ustedes”, notable. Hubo muchas cosas que pasaron ahí, muchas cosas.

E: ¿Decime una cosa Alberto, después a mi me sacaron a los seis días, ustedes estuvieron mucho tiempo todavía, hasta doce o quince días de huelga de hambre?
V: Once días y después continuamos un día más la huelga en la Argentina, porque nos pusieron guardia en el hospital.

E: ¿Ah!, te pusieron guardia en el hospital?
V: ¡Pero caramba, estamos en un país libre!, ¿o dónde estamos aquí?, ¿estamos presos aquí? Yo me saqué la manguera que me pusieron en la vena para alimentarme y todos hicieron lo mismo, y bueno, hicieron una reunión ahí y dijeron ¡no!, no se va a levantar la guardia, así que ustedes coman, tomen la sopa tranquilos. Y ahí fue que veinte y cuatro horas más hicimos la huelga.

E: ¿En la Argentina?
V: En la Argentina.

E: ¿Clorinda?
V: Sí, se completaron doce días, la experiencia que yo había hecho era de ocho días nomás, los demás días ya eran de riesgo total.

E: Uno comienza a marearse, a sentirse muy débil, ¿te acordás que nos acostábamos, para mantener por más tiempo la energía?
V: Toda la energía que se podía ahorrar, se ahorraba acostado sobre el piri (colchoneta de tacuara) en el piso y ahí nomás.

E: ¿Ese es el comienzo de tu exilio, de tu largo exilio?
V: Ahí fue que en el undécimo día nos llevaron en una camilla en la división de Investigaciones, nos sacaron otra vez la foto y nos mandaron por el puerto, por Itá Enramada, Puerto Pilcomayo, deportados con una carta. El tipo de Investigaciones llevaba una carta, y ahí el oficial de la Marina le interrogó al oficial del Ministerio del Interior. Y bueno, después de eso fuimos al hospital y del hospital quince días de internación, después salimos. Ahí nos quisieron asesinar, porque había algunos datos de gente que venía y averiguaba mucho de nosotros en el hospital. Nosotros salimos y había una pensión, 12 de Junio, de un liberal, que era muy amigo de un amigo de mi viejo, también de la antigua guardia, “Yacaré Valija” se llamaba, amigo de “Yacaré Valija” dice, no el 14 se va a ser cargo de ustedes, el 14 de Mayo, ustedes van a estar en una pensión con todas las garantías hasta que se restablezcan. Y fuimos nosotros a la pensión y era una serie de piecitas y en la última había dos camitas, mosquiteros, y nos alojaron ahí. Eso era a fines de septiembre, nos alojaron ahí, y hablamos largamente con el muchacho liberal, Pensión 12 de Junio se llamaba. No, ustedes aquí descansen tranquilamente, que le vamos a servir la comida, el desayuno, la cena, se puso con todo con nosotros. Bueno, agradecimos y salimos. Eso sí, cuando salgan tengan cuidado, porque aquí sabemos quién anda por la calle. Y salíamos nosotros, hacíamos nuestras visitas, yo le enseñaba matemáticas a una chica, hija de un amigo, y había un parasicólogo que había sido nuestro ayudante en el Paraguay, que repartía pan y de vez en cuando subía con él al carrito y daba una vuelta. No me acuerdo el nombre, el dueño de la pensión se preocupaba un poco, es que el tipo había notado cierta vigilancia sobre la casa y venían unos miembros de una Iglesia Evangélica, a catequizarnos, a querer ganarnos y nosotros no desconfiábamos de ellos, parecían gente sincera y no eran de esos peligrosos; a la tardecita nos dice, mira, ¿por qué no se mudan a lo de fulano? Y a eso de las doce de la noche ladraron los perros, y hubo un movimiento ahí en nuestra ex piecita y salieron corriendo dos tipos y les siguieron, le corrieron, dieron una vuelta por ahí y le agarraron a uno, y estaba mi cama y la de Rafael toda acuchillada.

E: ¿A acuchillar?
V: De los que iban a matarnos, lo llevaron a la Gendarmería, se volvió a escapar, pero como ya estaba cansado y los compañeros estaban descansados, lo agarraron de nuevo. Lo agarraron y lo llevaron a la Gendarmería, y el jefe, un tal Moki, que era de la SIDE, lo agarró, lo interrogó duramente, y al otro día lo volvió a interrogar y lo apretó tan mal y murió el tipo.

E: ¿Murió?, ¿el policía paraguayo?
V: El policía paraguayo, y antes declaró que sí, que venía para matarnos, que venía del Ministerio del Interior para matarnos.



Otro Testimonio

E: Podés empezar a relatar desde el comienzo tu caso.
V: Yo estudié en Asunción en el Colegio Nacional de la Capital. Cuando estaba en el 4to curso, mi vecino era Juan Patiño, que era estudiante de Ingeniería del 5to curso, que me indujo para querer ser ingeniero, y él me daba libros como Baldor, como W… Smith. Desde muy temprano, desde 4to curso comencé a estudiar Matemática avanzada con él, Álgebra, Geometría, Trigonometría, Física, todos los libros que utilizan ellos. Y yo llegué al Bachiller (SILENCIO; EL TESTIMONIANTE SE QUIEBRA; LLANTOS) no existo yo en ningún lado, ahí metieron mi muerte, yo no tengo más que este documento (muestra su cédula), esa es la parte más triste de mi vida, yo pude haber sido ingeniero, pude haber sido alguien en la vida (SOLLOZOS). Pero el padre Maciel me cedió en Quiindy, en el colegio Cristóbal Pérez para enseñar ahí, ahí fue que yo enseñé 2años, y el tercer año ya me atacan en Paraguari, ya no pude enseñar más después, ya estaba marcado en todos lados. En 2 semanas que yo ya no me iba a presentarme a mi trabajo no había comunicación para mí, entonces la directora Irma Pérez (en el colegio Cristóbal Pérez), ahí fue que osé un poco y en la curva, que era donde se hacía el control de los colectivos que se iban a Quiindy, me bajé una cuadra antes para cruzar, porque era la tercera semana que yo no me presentaba a mi trabajo, y ahí fue que me hirieron aquí en mi pierna (muestra).

E: ¿Te dispararon?
V: Sí. La suerte es que no agarró mi hueso, agarró mi carne nomás.

E: ¿La policía te disparó?
V: Sí, y esa fue la última vez que yo me fui ahí, después ya fue vagar, mis amigos me ayuden, me voy y traigo contrabando para ganarme la vida.

E: ¿En qué año fue eso?
V: En el 68 fue que yo empecé a enseñar en Cristóbal Pérez, que yo supuestamente ya era bachiller, encima que yo tenía estudios muy avanzados en la matemática, entonces el pa’i Maciel me dio una cátedra, él enseñaba ahí, entonces él se dejó de la enseñanza para que yo pueda entrar. Había un profesor ex seminarista, de apellido Zaracho, yo hacía Aritmética del primer curso, sistema antiguo, en el segundo curso hacía la primera parte de Álgebra, y Geometría primera parte. En el tercer curso hacía Álgebra y Geometría segunda parte. Cuarto curso trigonometría; quinto curso Física Mecánica, y así….

E: ¿Cuántos años vos tenías cuando eso?
V: Yo nací en 1947.

E: Tenías 21 años entonces. ¿En qué año ocurrió este hecho que te dispararon?
V: Esto sucedió en 1969 por ahí.

E: ¿Recordás más o menos qué mes?
V: En época de colegio era, porque yo insistía para irme a las clases.

E: ¿En ese momento usted ya estaba trabajando con el padre Maciel?
V: Yo muy poco todavía, pero nosotros ya estábamos marcados.

E: ¿Por qué?
V: Por mi padre., mi papá le dio todo al padre Maciel para que forme olerías; después ya comenzamos uno a uno que estábamos todos en los registros del control, porque había pyragüe en todos lados, y después yo ya no tenía idea de qué hacer, no me fui del país, mis amigos me ayudan. Cuando yo era criatura trabajaba en una casa de venta de repuestos para vehículos, yo entendía esas cosas.

E: Para entender un poco más la historia, usted entonces comenzó a trabajar en la escuela.
V: En el Colegio Cristóbal Pérez.

E: Ya estaba marcado dice usted, ¿qué significaba eso?
V: Marcado por los seccionaleros de Quiindy, ellos envían los nombres de los hijos de mi padre. Por ejemplo, mi peor pecado, vamos a decirle, es ir a reemplazarle al padre Maciel.

E: ¿Qué es lo que pasa en ese momento?
V: Los primeros tiempos nada, el primer año enseñé bien, tranquilo. En el segundo año ahí por la mitad ya empezó la cosa.

E: ¿Qué pasó?
V: No venían los alumnos y venía el presidente de la seccional y quería que le ponga la nota, así comenzó.

E: ¿Eran allegados (al presidente de seccional)?
V: Sí, la directora también me decía; pero en esa cosa no incidía tanto la persecución porque yo dije no y punto. La persecución es que después me atajaron en Paraguari.

E: ¿Eso fue en qué momento más o menos?
V: En la mitad del año por ahí.

E: ¿Saliendo del colegio?
V: No, yo vivía en Asunción, si yo todavía estaba estudiando el bachillerato, estaba haciendo el 6to curso, yo me iba para ganar un poco también mi dinero. Fue en ese viaje en que yo me iba para enseñar y después volvía otra vez.

E: Eso fue cuando le detuvieron.
V: A mí no me detuvieron, me atajaron en el sentido que me prohibieron pasar Paraguari, me hicieron bajar y dijeron “siga señor, usted tiene que ir otra vez de vuelta”.

E: ¿Era un policía?
V: Sí, policía era.

E: ¿Estaba uniformado?
V: Uniformado, todo completo.

E: ¿Y cuál era el motivo de redado, le dicen que era por orden de arriba?
V: Sí, y la otra parte ya te dije: cuando yo me recibí de bachiller yo no existía había sido.

E: ¿Desaparecieron tus papeles?
V: Todo desaparecieron.

E: ¿Hasta hoy no tenés certificado de estudio ni nada?
V: Nada, no existo luego, me morí ahí.

E: ¿Pero averiguaste?
V: Sí, en todos lados.

E: ¿Vos creés que los seccionaleros de allá mandaron a hacer o qué?
V: Yo creo que eso ya se hizo ya acá porque la juventud colorada del colegio era bastante fuerte.

E: ¿Por qué motivo suponés que hicieron?
V: Y por “comunista”, ese era el motivo.

E: ¿A vos te llegaron a acusar de “comunista”?
V: Sí, hasta ahora.

E: ¿Vos en qué año pensás que pudo haber pasado?
V: En el 67/68; yo soy de la promoción del 67.

E: ¿En ese momento creés que ellos pudieron haber sacado tus papeles?
V: Yo a lo primero creí que no me dieron porque muchas veces hay plata que hay que poner para tal o cual cosa, y no puse, yo creí que así nomás iba a ser.

E: ¿Quiénes pedían plata?
V: Y ahí para la fiesta de colación, la organización, yo pensé que por eso nomás no me hizo dar mis papeles. Pero después ya se puso en serio porque yo ya quería presentarme a la facultad y no tenía nada, hasta que no tuve, porque ahora no necesito más, sesenta años ya tengo, ahora yo ya tenía que haber estado jubilado.

E: ¿En algún momento usted militó en algún partido, movimiento o alguna organización con la que estuvo trabajando de cerca?
V: Sí, pero después ya de todo eso, fue por rebelión; hasta este momento yo mantengo eso.

E: ¿Pero más o menos en qué año empezó a involucrarse?
V: Yo estuve involucrado desde chiquitito con el pa’i Maciel, desde siempre, si a él se le buscaba en todos lados y estaba en casa.

E: ¿Pero usted decide colaborar en qué año más o menos?
V: Todos los años, desde que yo me fui a quedarme en Quiindy yo colaboré con ellos.

E: Cuando vos decís que después de que ocurrió esto, a modo de rebelión fue como que vos participaste más o fondo?
V: Sí.

E: ¿Asumiste otras responsabilidades?
V: Sí.

E: ¿Qué por ejemplo?
V: Hago organizaciones para la estabilidad económica de la gente, hacer proyectos. Si ustedes se van en Quiindy yo les voy a mostrar un montón de proyectos, que hasta ahora no se hizo nada. Yo agarré la parte de los campos comunales, donde los pobres largan su vaca, pero el campo comunal te da para largar la vaca nomás… Las Ligas Agrarias su principal objetivo era la adquisición de un mayor poder adquisitivo de cada familia, eso era lo más importante, que cada familia tenga u poder adquisitivo, y eso poder adquisitivo no se puede con un gobierno que te quiere programar tu vida, nosotros no aceptamos la programación, nosotros tenemos que hacer como nosotros creemos, nosotros tenemos que evolucionar como nosotros evolucionemos, no como ellos quieren que evolucionemos. El hospital tiene que ser hospital comunal, es nuestra costumbre, nada de extraños, por ejemplo los programas de agro tóxicos, para qué, para que se coman todos los costos de la familia, insecticidas que te traen para envenenar el país, nosotros no aceptamos eso. Nosotros nos reímos de esos campesinos que vienen a llorarle a Nicanor, porque ellos en el momento que hay un programa ellos tienen que decir no, nosotros tenemos nuestro programa, no después venir a pedir limosna. Nuestro proyecto es casa por casa, un niño a ver si tiene documento, a ver cómo se maneja, levantar el autoestima a la gente, ir a ver si no es casado se le hace casar, se le pone todo en condiciones, y de ahí se va yendo de a poco. Cómo se utiliza la huerta a nivel familiar, cómo se alimenta a los niños para ir a la escuela. No se olviden que las verduras que se presentaron en el Mercado 4 fueron de las Ligas Agrarias, traían de Capiibary, cuando se atropelló allá. Eso era lo que yo manejaba, hasta ahora yo tengo todo los proyectos, no sé nomás dónde lo que voy a presentar porque tengo miedo también pues.

E: ¿Te quedaste con miedo?
V: Sí. Y después que hay 1500 familias que se involucraron en esas cosas, y si yo le doy ese proyecto a un político él se va a ir a traer el dinero y come todo de mí y no pasa nada allá, qué va a decir la gente por mí.

E: ¿Partes de esos proyectos se implementaron en su momento?
V: Sí, en su momento. Algunos se quedaron muy bien, hasta ahora, por decir un 5 o 10%.

E: ¿Eso en qué parte es más o menos?
V: Nosotros estamos a 110 kilómetros de Asunción, a 2kilómetros sobre la ruta que va de Ybycu’i, esa es la compañía Costa Gaona.

E: ¿Ahí se sigue implementando más o menos eso?
V: En algunas casas, pero no en todas, el problema en Paraguay es que no nos dejan desarrollarnos, y nosotros tenemos que desarrollarnos, y el desarrollo es formas comisiones, cooperativas, que la gente vaya aumentando su caudal de riqueza, generador de riqueza, todo eso, para sus hijos, que no haya más niños desnutridos. Eso nosotros practicamos en la tercera orden franciscana, hacemos grandes reuniones y de ahí sacamos la conclusión de cómo está nuestro país, y nuestros país es democracia de palabra; el campesino tiene que trabajar, luchar para los poderosos, y encima para sus pares campesinos también, genera riquezas pero no se reparte esa riqueza a nivel, ese es la parte que ellos creen que somos comunistas.

E: Retomando eso, en aquel momento ustedes eran acusados de ser comunistas.
V: Sí.

E: ¿Por parte de quiénes era eso?
V: Del gobierno mismo, los grandes seccionaleros.

E: ¿Se acuerda de los nombres de alguno de ellos?
V: Baldomero Barrios.

E: ¿En qué año más o menos él estuvo en la seccional?
V: Como seccional no sé, pero como perseguidor de sus compueblanos sí. En una oportunidad él, había un señor de apellido Guerrero, ese es de la localidad de Tobati’gua, es otra localidad de Quiindy, era un señor próspero él, trabajador, producía miel, tenía piletas de miel para la caña (en Quiindy la caña blanca era la industria), un día se fueron y atropellaron, le llevaron a él, a su hija, a su esposa, a todos, y se quedó este señor que yo te dije (Baldomero Barrios) y trajo él y destiló todo.

E: ¿Había otro que también hacía lo mismo?
V: Yo no conozco otro, había gente que le apoyaba, grupo de seccionaleros, había gente que se iba y le apoyaba; ahora he visto que su hijo, Clemente Barrios está con Castiglioni.

E: En el caso de usted se involucró más en las Ligas Agrarias y sintió más la persecución en ese momento.
V: Sí, la presión. Te voy a decir cómo era eso, sesenta años yo ya tengo: yo no tenía derecho a casarme, porque donde me iba me rechazaban, porque si vos eras mi amigo, vos te ibas a la seccional y ahí nomás te ibas a decir…

E: ¿Usted se sentía discriminado?
V: Totalmente discriminado, todos los vecinos estaban por nosotros, y esa presión vos sentís, por ejemplo si yo venía a Asunción todo el mundo miraba para ver qué llevaba y qué no llevaba.

E: ¿Y con los parientes?
V: No tanto porque nosotros somos una familia casi de Asunción, mi padre, mi madre, abuela y abuelo materno y todos mis tíos y mis tías viven en Asunción, de parte de mi padre también viven en Asunción, otros pocos viven en Coronel Oviedo….
Yo me desenvolvía bien trabajando en contrabando, me iba en Clorinda, no tenía lugar fijo en donde dormía, me bajaba de Foz de Iguazú y me iba en Clorinda para trabajar.

E: ¿Eso fue después de que te atajaron aquella vez?
V: Sí, después de todo ya.

E: ¿Cuánto tiempo vos estuviste así?
V: Desde 1970 hasta 1989, hasta la caída (de Stroessner); hasta ahora tengo miedo.

E: Volviendo sobre el hecho aquél en que te atajaron en el cruce, ¿podés relatar más o menos cómo sucedió ese hecho?
V: Sí: yo me bajé antes de que atajen el camión, antes de la garita en que está el control, hay una curva ahí, en esa curva ahora está el hospital de Paraguari, ese era un baldío y ahí yo iba a pasar.

E: ¿Solías hacer eso?
V: No, primera vez era que hacía, porque era la tercera semana que yo no me presentaba más a mi trabajo, nadie sabía nada, y ahí se supo todo porque mi padre tuvo que saber qué me pasó y se fue junto a la directora y le contó, ahí recién se supo qué era el problema que yo tenía. Hay que luchar nomás luego en la vida para ganar, pero lo que más me dolió es que yo podía ser útil mucho más a mi pueblo, esa es la parte que más me duele… Ahora sigo, los tiempos necesarios yo le dedico a la gente, cómo podemos mejorar, ustedes si por ahí me pueden ayudar a conseguir una organización que quiere apoyarnos, hay 1.500 familias que viven al aire, y eso si nosotros le damos a un político él va a agarrar y a destruir todo, aunque no coma. Nosotros queremos que esa gente piense y evolucione y que vote por lo que más le gusta.

E: ¿Tiene miedo todavía a la dictadura?
V: No es fácil mi estimado, ustedes no se imaginan, mi mamá y mi papá no sabían en qué yuyal yo estaba durmiendo, mi mamá se quedó sola, a ella no le contamos porque si le llegaba la represión y sabían y le apretaban, por si cuenta.

E: ¿Ella no sabía nada?
V: No sabía, y así seguía.

E: ¿Vos estuviste viviendo clandestino prácticamente?
V: Y sí, ni siquiera como un animal, porque muchos perros de acá viven mejor de lo que yo vivía, no es fácil, fue una parte muy dolorosa, la otra parte dolorosa es que te vienen y te invaden la casa. ¿Ustedes conocen Abraham Cue? ¿Conocen la Pascua Dolorosa? Revisen y van a encontrar que esa fecha es siempre la intervención total, ¿por qué?, y porque el campesino junta su algodón, vende por la semana santa, que esto, que aquello, y el resto guarda en su valija o en su ropero, en cualquier parte, y eso se van y agarran todo, y andá a reclamar después, “comunista plata” te dicen.